La Manzana


Irma Sánchez


El reencuentro

 

Si todo es como me lo han contado, desde las monjas del Verbo Encarnado, hoy disfrutan de su reencuentro dos personajes a los que aprendí a respetar y admirar: Miguelito —como todos le decíamos— López y González Pacheco y su fiel compañera Marcelita Artasánchez, quien se le adelantó en ese viaje sin retorno.


La pareja que hicieron en vida dejó un legado a sus hijos y a quienes tuvieron la oportunidad de convivir cerca de ellos.


Ella, egresada de la carrera de Periodismo hizo sus pinitos en la redacción de La Voz de Puebla, bajo la dirección del maestro de generaciones Enrique Montero Ponce.


Desde esos tiempos cupido los flechó y unió su talento, su sed de información, su visión sobre el mundo, sus ideales.


Juntos estaban convencidos de que su país enfrentaba el reto de hacer realidad un sistema democrático, y por ese camino comenzaron a recorrer calles y carreteras junto con otros personajes como Luis Hinojosa, Alejandro Cañedo, Teodoro Ortega, Pablo Fernández del Campo, David y Jesús Bravo y Cid de León, Pedro de la Torre, entre otros, quienes sumaban a sus respectivas familias y cada fin de semana se iban a hacer proselitismo a los municipios con la filosofía de Gómez Morín, que por medio del PAN confiaba en cambiar el rumbo del partido único para un país que merecía otra suerte.


En las páginas de este diario ayer se habló ampliamente de Miguelito, el maestro de muchas generaciones de derecho mercantil; Miguelito, el apoderado de la Diócesis de Puebla, del Banco de Oriente, de tantas y tantas cosas que dejaron huella para Puebla y los poblanos.


Y hay que destacar una: el hecho de que muy pocos podemos aterrizar el trabajo en equipo.


Miguelito y Guillermo Pacheco Pulido por encima de sus inclinaciones ideológicas lograron hacer excelente mancuerna para escribir un libro que publicó la selectiva firma Porrúa y de inmediato se convirtió en texto obligado para los estudiantes de la carrera de derecho en asuntos mercantiles.


A Miguelito y su Marcelita era común encontrarlos desayunando en Sanborns, previa adquisición de revistas especializadas en la misma tienda..


Con el paso de los años ante el obligado alejamiento de su partido que llevaron en el alma, el PAN, era difícil que no asumieran el papel de espectadores frustrados, por el proyecto político que un día entregaron al neopanismo.
Sufrieron cada resbalón, mal tino y revés.


Pero siempre decían, “ya nos tocó hacer lo nuestro”


Hoy descansa en paz Miguelito, el caballero siempre impecablemente trajeado y educado.


Y qué mejor para una pareja que en la vida vivió puras coincidencias, que hoy disfruta el reencuentro muy lejos de nosotros,


¿De qué estarán hablando?


Seguramente tomados de la mano hoy se ríen de todo lo que por esas tierras pasa.


¡Descansen en paz!


Y desde aquí un abrazo a sus hijos, que por cierto por otros caminos han puesto muy en alto el nombre de Puebla, como Bernardo el escultor que comienza a dejar obra para la posteridad en distintas partes de México, como la efigie que le contrató el panismo sobre la persona del ex presidente Vicente Fox, la cual instaló en Boca del Río Veracruz, y fue agredida pero finalmente repuesta y hoy respetada.


Aquí en Puebla desde el ángel conmemorativo de los 475 años de Puebla que quedó precisamente en el distribuidor dogerista 475, o la efigie también de José María Lafragua, que quedó en el Tribunal Superior de Justicia, para perpetrar el legado del padre del positivismo.

 

Bien


Alcances insospechados se considera entre los oncólogos de Puebla que alcanzará la campaña que emprende Gabriela Alcalá como presidenta del DIF Municipal con la campaña “Súmate a la vida”, que pretende ante todo inculcar la cultura de la autoexploración para prevenir y tratar en buen tiempo el cáncer de mama que cobra la vida de 10 mujeres cada día.
Y en esta cruzado son ellos los que tienen un compromiso: convencernos a no ver con apatía la revisión y la autoexploración, para no seguir enlutando a las familias.

 



 
 

 

 
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