La Manzana


Irma Sánchez


Y ahora…


Una vez que en nuestro misógino territorio gana por primera ocasión una mujer, el papel que jugaremos “todas” será de mayor responsabilidad y compromiso con nosotras mismas.


Y no porque ahora “todas” nos vayamos a dedicar a la actividad política.


¡No!


Entre otras lecciones que nos deja este proceso y la candidata, es que “todo se puede” con dedicación, trabajo, mesura, disciplina, estudio y congruencia.


¿Para qué gritos y sombrerazos?


¿Para qué ponerse a reclamar concesiones de género cuando se está dentro y se está trabajando?


La futura presidenta municipal de Puebla de alguna forma a lo largo de su trabajo ha demostrado cómo se pueden hacer las cosas sin golpes bajos, sin incurrir en bochornosas prácticas y sin buscar padrinazgos lejos del propio expediente de trabajo que día con día se va llenando.


Con su paso, entre otras responsabilidades, por el PRI, por el Instituto Poblano de las Mujeres, Blanca Alcalá dejó huella de que al frente de las mujeres también se puede trabajar y lograr alcances insospechados, como cuando reunió en un congreso de empresarias a mujeres exitosas con mujeres decididas a sacar la garra para salir adelante, en infinidad de casos como proveedoras únicas de sus familias, descubrieron los esquemas y altibajos del mundo emprendedor.


Con esto, mostró que “entre mujeres” podemos consolidar frentes para avanzar, lejos de la vieja consigna de que “mujeres juntas… ni difuntas”


No se trata de alabar a quien de suyo lleva casi medio año escuchando halagos.


Hoy hacemos un ejercicio para analizar el saldo de éxito que tenemos al frente, no con una nueva autoridad del municipio de Puebla, sino con la primera mujer que llega a gobernar uno de los municipios más grandes y poblados del país y por consiguiente, con múltiples problemas y retos que dicho sea de paso, en tres años no se pueden atender.


Gobierno para el cual con satisfacción hay que reportar que Blanca Alcalá se preparó académicamente y en el ejercicio de las tareas, con la clave de que ha sabido llevar en equilibrio su vida familiar, su papel de madre y esposa.

 

Un abrazo


La ingratitud de estos casos, se escribe con el olvido de quien no llegó.


Pero hay que tener presente a un personaje como Toño Sánchez que lamentablemente no estuvo en el momento indicado, pero que puso su mejor esfuerzo y anhelo.


Hoy de acuerdo a su educación y principios, sabrá trabajar como él mismo lo declaró “desde cualquier trinchera por esta Puebla” y conocer a sus verdaderos amigos y hacer el verdadero recuento de sus posibilidades.


Desde donde se ubique, él seguirá siendo el luchador idealista que quiere dejar a las futuras generaciones un nuevo orden en el que el humanismo lo toque todo.


El abrazo también es para quienes le pusieron todas las ganas y se quedaron en el camino: Gabriel Hinojosa, Roberto Ruiz Esparza, Óscar Samuel Malpica, Federico Chilián, Luis Enrique Fernández.


¿Cómo la pensaron?




 
 

 

 
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