La Manzana


Irma Sánchez


Humo blanco

 

Entre el 16 y 20 de junio se sabrá el futuro del arzobispo Cambio Foto / Archivo / Tere Murillo

Me aseguran que antes de que el papa Benedicto XVI se retire a su residencia de Castelgandolfo a disfrutar del insoportable calor del verano europeo la última semana del mes de junio, es decir por ahí de entre el 16 y 20, decidirá la sucesión del arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca Pacheco.


Esto nos lleva a entender que el séptimo arzobispo de Puebla, a quien correspondió preparar y atender la primera visita de un papa por estas tierras, vive los últimos días de su encargo.


Aunque una vez que se conozca el nombre de su sucesor, el octavo arzobispo de Puebla, habrán de pasar días y algunas semanas para llegar al día del reemplazo.


Mientras tanto, don Rosendo continúa fuerte, sano, sin rehuir a los temas que le piden los periodistas en las que hizo sus tradicionales conferencias de prensa de los domingos, inmediatamente después de celebrar la misa de 10 en la catedral.


Don Rosendo ampliamente apreciado y querido por los sectores de esta arquidiócesis tiene listo el equipaje, conciente de que en un poco más de un mes tendrá que enfrentar la obligada mudanza.


Su nuevo domicilio está ya listo en la colonia El Carmen para dejar la casa del arzobispado a su sucesor en la colonia Huexotitla.


Acompañado de sus hermanas Guti y Reina dejará la casa y el vecindario de la 3 Sur a donde hace tres décadas llegó acompañado de éstas y de su progenitora, doña Panchita, quien falleciera hace 13 años.


Entre sus vecinos hay nostalgia ante la proximidad de la fecha y mucho les agrada el que haya elegido una casa céntrica en uno de los barrios de mayor tradición en Puebla.


Pero hay que precisar que don Rosendo Huesca Pacheco “se va, pero se queda”.


Sí, concluye su tiempo —por sus 75 años— como arzobispo, pero continuará siendo en la posteridad el séptimo arzobispo de la arquidiócesis de Puebla.


Continuará con su ministerio religioso atendiendo a quienes se acerquen a él unidos por los lazos amistosos que un día se produjeron con su pastor a lo largo de estas tres décadas de su encargo.
Por lo que habrá que mantener con vigencia la frase ¡hasta la vista don Rosendo!


Personaje carismático, muy próximo a los católicos que en cualquier momento lo buscaron y siempre contaron con su apoyo y comprensión, sin distingo de su origen e identidad.

 

¿Quién viene?


Es la gran pregunta.


¿Qué tipo de arzobispo se requiere para reemplazar a don Rosendo?


Sobre estas dos interrogantes la Iglesia Católica ha desplegado un interesante trabajo de investigación, análisis y estudio para fortalecer su presencia en la región.


El papa Benedicto XVI sobre su escritorio tiene el más completo mosaico de información obtenida tanto por parte de miembros de la Iglesia Católica como de los jueces más severos y oposición a ésta.


La decisión, el prelado la ha pospuesto, convencido de que la presencia de don Rosendo ha brindado resultados inmejorables y que sus condiciones de salud, experiencia y sabiduría tienen mucho que dar a la institución.


Por hoy, la moneda está en el aire:


¿Será el obispo de Tehuacán?
¿El de Mérida?
O ¿el secretario del Celam?
¿Quién querrá?

 

El que más querría, ya se aplacó y bien para los poblanos que no podían esperar mucho de don Onésimo Cepeda.

 



 
 

 

 
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