La Manzana


Irma Sánchez

24/02/2009

¿Apoco?

 

¡Qué emoción!


Cuando los precios de todos los artículos se van por las nubes, ahora resulta que gracias a una Confederación de Productores Agrícolas de Maíz de México que preside el señor Cruz López, ya vamos a tener una serie de productos a precios “del año pasado”.


Esto de acuerdo a una “alianza obrero-campesina” que juran que fuera de reflectores electorales se logró establecer aquí en Puebla, entidad que será la primera beneficiada, es decir, seremos los primeros en el país en tener la oportunidad de comprar básicos a precios del año pasado, antes de que encarezcan los alimentos en un 70 por ciento y 150 por ciento en el caso de las hortalizas.


No es asunto de inocentadas del 28 de diciembre, si no un compromiso que ya se comenzará a aterrizar en los mostradores de las tortillerías.


Será esa semana —según el pacto dado a conocer— cuando comiencen a llegar a los mostradores de las tortillerías, frijol, leche, huevo y carne.


Con éste grupo de alimentos se considera que la población estará protegida para alimentarse de lo indispensable y que requiere el organismo por el propio desgaste físico e intelectual en cualquier etapa de la vida.


¿Por qué más baratos?


Porque se pretende hacerlos llegar al consumidor final sin intermediarios que encarecen, con todo lo justificada que pueda ser su intervención.


Así quienes producen seguirán haciéndolo sin ninguna alteración.


Lo que sí es que en este compromiso se reconoce la intervención de los integrantes del Sindicato Nacional de Trabajadores Especializados en la Producción y Distribución, que también sumarán su esfuerzo a un costo mínimo pero también rentable para subsistir.


Con éste tipo de apoyos se asegurará y demostrará que es posible bajarle la velocidad al encarecimiento de los productos básicos, que según estudios de la Universidad Autónoma de México, en el caso del arroz se da del 60 por ciento, del arroz del 30 por ciento, en el huevo del 40 por ciento y del 80 por ciento en el caso de la carne.


¿Cómo la ve?


¿Será que el 6 de julio —al otro día de las elecciones— se acabará el programa?  


Confiamos en que no.


Ahora resta abastecerse ahora en los establecimientos tortilleros, donde será efectivo, no slogan, el abaratamiento de la vida.


Este pacto surge en la coyuntura política en la que de acuerdo a las nuevas reglas de la ley electoral ahora nos saturan por radio, televisión y un partido político nos recuerda en cada corte que lo de hoy, es aprender a vivir como “nuevos pobres” lo que implica un replanteamiento en hábitos de compra y consumo.


¿Usted ya comenzó?


¿Por dónde?


¡Aguas!


Y por si algo nos faltara, resulta que con aquello de “febrero loco y marzo otro poco” y las ráfagas de viento que se han desatado, pulula en el ambiente un coctel de bacterias y bichos raros que desencadenaron una epidemia de padecimientos sobre todo oftálmicos.


Así es como cientos de personas —sin exagerar— enfrentan infecciones agudas en los ojos con secreciones muy fuertes.


Ante esto, los especialistas insisten en la necesidad que tenemos todos de portar gafas para protegerse de los contaminantes que ponen en riesgo la salud y la buena vista.


Y es que es claro, son muchas eses fecales las que abundan en el ambiente, contaminan ojos, vías respiratorias, y también cavidad bucal, porque muchos respiran por la boca por problemas otorrinolaringólogos.


¡Cuidado!

 

Felicidades


Felicidades a un perseverante amigo como Fernando García Limón que logra darle al Centro Histórico un helipuerto, justo en el conjunto del Museo del Automóvil de la 15 Poniente y 3 Sur; su polémico edificio “1”.

 



 
 

 

 
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