La Manzana


Irma Sánchez

26/01/2010

Pues sí


Que la senadora doña Josefina Vázquez Mota con motivo de los trabajos de las comisiones de Hacienda y Gobernación  disfruta de nuestra ciudad de Puebla, estado que la vio nacer en Teziutlán.


Y para disfrutar en verdad de Puebla, tuvo la mejor opción, eligió la casa del Centro Histórico que “me aclaran”, es de sus padres y que “ella no adquirió”.


Hay que recordar que la casona en cuestión originalmente perteneció a la familia Bárcena Cué que por cierto tuvo un trágico final, doña Guadalupe Cué Merlo se esmeró en la educación de sus dos hijos, César y Luis, el primero falleció víctima de su propio cigarro con el que se quedó dormido, manteniéndolo entre los dedos, y el segundo, de un infarto en una etapa temprana de la vida.


Los jóvenes Bárcena Cué eran afectos a llevar a sus amigos y compañeros del colegio Oriente a jugar a su casa.


Si los muros de mármol travertino del patio hablaran, cuántas historias contarían de la infancia y adolescencia de los niños Bárcena Cué.


A la muerte de César, su viuda asumió responsabilidades que la llevaron a poner orden en el patrimonio y las finanzas de la familia desaparecida.


Hoy esa casona, producto de una vida llena de esfuerzos y trabajo, es propiedad de los padres de la senadora que tuvo el buen gusto de influir para dar los últimos toques de poblanidad al inmueble, que luce espectacular y se convierte en muestra de la suerte que deben correr todas

 

las casonas del Centro Histórico para darle vida a la zona, como ocurre en las grandes capitales de la cultura.


El asunto es que en estos días de estancia en Puebla por motivos de trabajo de la fracción panista, la senadora abrió de par en par las puertas de la casa de la familia para recibir a sus compañeros a los que homenajeó con los platillos poblanos de mayor tradición.


La pregunta es ¿hacia dónde se enfocan los esfuerzos del trabajo de los legisladores albiazules?


Por lo pronto, ¡bienvenidos!


Que disfruten de su estancia, la hospitalidad, y la gastronomía de Puebla.

 

¡Unidad!, ¡unidad!, ¡unidad!


Así como hoy se proclama ¡unidad!, ¡unidad! ¡unidad! en todos los partidos políticos, que a juzgar por la proclama refleja las serias divisiones que enfrentan los institutos políticos, dentro de los organismos empresariales también se comienza a corear la misma consigna.


No hay nada que reprocharle a los hombres del capital, todo es “condición humana”.


Pero al grito de ¡unidad! En el interior del consejo de la Cámara de Comercio y Servicios se comienza a especular que el candidato de unidad para suceder a Antonio Garay Olea es Alfredo Arizmendi Domínguez.


En él se ven las cualidades para lograr la unidad de los comerciantes y para defender los intereses del comercio organizado, que cada vez tiene más obstáculos para salir adelante frente a una economía informal, que cada vez se robustece como alternativa segura para que salgan adelante miles de mexicanos sin empleo o con salarios muy castigados.


Alfredo Arizmendi, licenciado en administración de empresas en la Universidad Popular, ha mostrado liderazgo y éxito en los negocios de familia como las zapaterías Lucy y la instalación de la pista de hielo para patinar en el mal logrado centro comercial Milenio, que también fuera sede de la defraudadora financiera Coofia y ahora de la delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores.


La moneda está en el aire, y al igual que se dice en los partidos políticos, “se esperan los tiempos” marcados por los estatutos de la centenaria cámara.

 

Buenas noticias


Para generar la cultura de la defensa de los derechos humanos, habrá que comenzar por difundir esos derechos, lo cual ya está en los planes de la radio de Sicom, según pláticas de la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Marcia Maritza Bullen y el director de Sicom, Arturo González Orduña.    

 
En el momento que se concrete fecha de arranque de este programa, se le dará una amplia difusión para que se recomiende en todas partes y en todos los rincones del estado, con la preocupación de que la defensa de los derechos humanos no se concentre en la capital del estado, sino que se convierta en trabajo permanente en todos los rincones.

 

Sólo así el estado de Puebla podrá avanzar integralmente para alcanzar una nueva proyección que le permita un crecimiento sano y equitativo

 



 
 

 

 
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