La Manzana


Irma Sánchez


De todo y de nada


Para los cubanos que un día se jugaron la vida saliendo de la isla en busca de una mejor oportunidad de vida, hoy siguen en espera de una revolución sobre la revolución original de Castro y hoy recargada de los Castro.


Ellos anticiparon la semana pasada al conocer la noticia sobre el retiro de Fidel que las cosas no ofrecían cambio.


Y hoy lo confirmamos.


En Cuba, no hay cambio.


El cambio es de rostros en el poder.


Aunque a decir verdad, hay que estar concientes de que quienes esperan el cambio, tendrán que seguir sentados esperándolo porque éste será imposible que se dé de un día para otro.


La gran incógnita.


¿Ya nació la generación a la que le tocará?


Y, ¿qué cambio se espera en la isla?


Por lo pronto se reporta de las agencias de viajes que a partir de la semana pasada se duplicó la demanda por un boleto para viajar a la isla ahora con motivo de las vacaciones de primavera o Semana Santa.


Esto, mientras los cubanos radicados ya formalmente en territorio mexicano siguen en lo suyo, seguros de que cualquier cambio, va para largo.

 

Muy buena intención


Esta misma semana se reunirán los gerentes de las tiendas de autoservicio —la ANTAD— para buscar una alternativa efectiva que permita reemplazar las bolsas de plástico para empaquetar los artículos que comercializan.


Y es de que ahora sí buscan opciones en un acto de buena fe para contribuir no con un granito, sino con una roca, a mejorar las condiciones del planeta.


Y hay que tener en cuenta que las bolsas en las que nos despachan hoy tienen que pasar décadas para que se degraden, y en el camino desencadenan serios problemas desde inundaciones en las ciudades —claro por nuestro pésimo hábitos— hasta el desbordamiento de ríos.


Pues bien, las tiendas de autoservicio hoy buscan un material biodegradable que sea resistente y no siga deteriorando al planeta.


De entre las propuestas se habla de la posibilidad de recurrir a una bolsa elaborada con henequén, que es resistente.


Pero también se planteará la posibilidad de seguir el ejemplo de Estados Unidos en donde todo se despacha en bolsas de papel o de Europa en donde los consumidores tienen que acudir al súper con sus propias bolsas.


La discusión para tomar la decisión estará buena, porque ya hay una corriente que se anticipa a oponerse a la bolsa de papel porque implica acelerar el derribamiento de más árboles para darse abasto para obtener el papel y entonces, el remedio resultará peor que la enfermedad.


Lo más seguro es que usted y yo tengamos que volver a las bolsas del mandado para ir al súper por nuestros víveres y artículos de limpieza, pero concientes de que tenemos que apoyar cualquier medida que lucha por rescatar al planeta.


¿Usted qué opina?


¿A qué le va?


Por eso en Europa se impuso la opción del carrito para movilizar las compras. El famoso carrito ya lo vemos acá y en un año tendremos que contar con uno de éstos.


Esto obliga también a reorganizar nuestros hábitos para deshacernos de nuestros desechos, porque la verdad todos ya nos hicimos a aprovechar esas bolsas del súper, no sólo para deshacernos de los desechos, sino hasta para organizar nuestra casa y espacios laborales.


Mientras esto se decide, usted luche para modificar sus hábitos, es el momento.

 



 
 

 

 
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