La Manzana


Irma Sánchez


INTELIGENCIA

 

Ese gran gobernador de Puebla permanentemente recordado. Como uno de los maestros mas destacados de la política, tenía una pregunta que nunca fallaba de sus labios cuando alguien expresaba…


“Es que Fulano de tal es muy inteligente”


A lo que el sabio político inquiría con aplomo ¿inteligente para qué?


Y es que muchas personas que pretenden dedicarse a la política no caen en la cuenta que esta es una filosofía, un arte, una ciencia y una técnica. Y es que reunir estas tres vertientes es dificilísimo.


Esto lo podemos expresar ante la lista de los personajes de los partidos políticos, que pretenden llegar a ser diputados federales.


Conozco a una persona del medio político que afirman de él que es muy inteligente, pero que a todo mundo critica abiertamente y hasta los puños llega para enfrentar sus diferencias.


Se podría preguntar: ¿este personaje es inteligente para la política?


Y nunca más se puede esgrimir el dicho “lo que se siembra se recoge”.


No puede haber lágrimas ni plañideras. Los odios y rencores, como también afirmaba el viejo maestro Toxqui, no pueden ser el motor de la actuación de un político profesional, como tampoco de un ser humano que convive en la sociedad.


Recientemente en los Estados Unidos, con todos los defectos de esa democracia que hasta hace poco tiempo se nos presentaba de ejemplo, pero que se observa carcomida desde sus raíces por la codicia y avaricia de unos pocos, nos dio un ejemplo en la toma de posesión del presidente Barack Hussein Obama.


Los republicanos perdedores supieron callar y asumir la realidad, rumiaron su derrota pero comprendieron que hay un fin supremo que es el de mantener, aunque sea hipócritamente, ante la sociedad una imagen de objetividad e imparcialidad.


No podemos vivir en una sociedad civil con políticos llenos de odios y rencores. De cerrazones ideológicas y de cuestionarlo todo absolutamente todo; el mundo perfecto se nos dice que está en el mas allá, pero nosotros vivimos en la sociedad del mas acá con gente muy buena, trabajadora y responsable, pero también con gente que es lo contrario; mala, sacadólares, que del lavado de dinero ha hecho un emporio y otros que viven de la pornografía, de la prostitución y del tráfico de drogas.


Esos pocos pueden darse el lujo de mantener a la sociedad de rodillas, aterrorizada y aparentemente vencida, pero de ninguna forma se trata de una persona inteligente, sino más bien de un cínico y no pueden pertenecer al género humano.


Es el caso de la noticia que a todos nos ha entristecido, un individuo al que llaman el pozolero, que afirma haber desparecido con ácidos a más de 300 personas.


El hecho nada más de pensarlo nos pone la carne de gallina y con una expresión que mucho utilizan los niños actuales ¡guácala! Pero, este es el mundo cruel que nos ha tocado vivir.


En otras épocas fueron las hordas de un Gengis Kan, de un Adolf Hitler creador del holocausto judío, los crímenes de Lennin y Stalin y la brutalidad en el cono sur de nuestro continente con los militares argentinos y los sanguinarios crímenes de Augusto Pinochet.


La pregunta queda escrita: “Fulano de tal ¿para que es inteligente?”


LA MANZANA DE LA DISCORDIA


Hablando de cosas más agradables, pese a los problemas de vialidad, el centro histórico de Puebla cada día es más hermoso.


Turistas nacionales e internacionales, así como nosotros los poblanos recorremos sus calles y parques y nos sentimos orgullosos.

 

De tras de todo esto está la mano de la que mece la cuna en el municipio de Puebla y se llama Blanca Alcalá Ruiz.

 



 
 

 

 
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