La Manzana


Irma Sánchez

29/09/2009

Cumbre en el Palafoxiano


Siguiendo la línea dictada por Benedicto XVI, el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, está convocando a los 500 sacerdotes de la Arquidiócesis a una reunión que por el alcance de sus temas será a puerta cerrada.


De esta se presume que depende el futuro de la Iglesia Católica en Puebla, su autoridad moral, su credibilidad.


La encerrona con los hombres de sotana no será fácil, incluso hoy desde su etapa de preparación ha significado un serio dolor de cabeza para el arzobispo, que en menos de cuatro meses ya luce la cabeza casi blanca.


La cumbre se prolongará por tres días y… que Dios nos agarre confesados, porque si ya desde hace mucho tiempo no encontramos un ministro religioso para obtener su auxilio espiritual, después de esta reunión, hay que admitirlo, los sacerdotes pasarán a convertirse en una especie en extinción.

 

Los temas


El celibato y el diezmo.


Asuntos de sobra embarazosos, y que se han venido rezagando por muchos años, buscando el mejor momento para ponerlos en la mesa de discusión.


Se dice que desde la era de Juan Pablo II ambos temas estaban en la agenda, pero no hubo tiempo, y hasta se llegó a temer un rompimiento.


Hoy desde luego que las condiciones no son optimas para enfrentar los dos asuntos, pero hay que ser realistas, se han convertido en un arma de desgaste para la Iglesia Católica como institución, porque los hombres que la manejan hoy viven en otro contexto y permanentemente bombardeados, pero además hay que tener presente que “son humanos”.

 

El diezmo


El diezmo, sobre el monto de las operaciones celebradas en cada templo y cada parroquia, se está quedando en las bolsas de los titulares de cada templo y al Arzobispado no llega nada.


A esto hay que sumar eventos y rifas que cada templo organiza con sus congregaciones religiosas y de seglares, de las cuales no se reporta un céntimo a la mitra que tiene que enfrentar muchos retos financieros y entre otros, la jubilación de sacerdotes de avanzada edad.


Pongamos un ejemplo, simplemente en Puebla ¿cuántas iglesias cuentan con baños para sus feligreses?


¿Y estacionamiento?


¿Y medidas de seguridad para su patrimonio y para los asistentes?


Pero si pasamos por una iglesia de mormones observaremos que cuentan con servicios de primera clase.


Se nota la diferencia entre las iglesias promovidas por el imperio norteamericano y la diferencia con los templos católicos.

 

El celibato


Pero sin lugar a dudas lo que será la noticia estremecedora, o morbosa, será el tema del comportamiento de cada sacerdote. Sus relaciones con su comunidad, su familia.


Asuntos sobre los que algunos son señalados con el índice de fuego.


Asuntos sobre los que se tejen historias, se crean familias.


¿Cómo se han portado?


¿Han cumplido con sus votos de celibato?


Tras las interrogantes, tendrá que venir el examen de conciencia.


¿Se logrará una confesión auténtica y sin maquillaje?


¿Vendrá el obligado acto de contrición?


“Las puertas de la iglesia están abiertas”, se les repetirá a los sacerdotes de acuerdo con instrucciones de Benedicto XVI.


Entonces se procederá a una especie de contrato en la que los sacerdotes se harán responsables de sus debilidades sexuales, ya sea con menores de edad o con personas mayores.


En este compromiso se establecerá que el único responsable es su titular, y la Iglesia Católica queda como la figura de la cual es adherente.


Hay que recordar los litigios de millones de dólares que se han dado en los últimos años, principalmente en las iglesias católicas de Los Angeles y Boston donde las demandas millonarias han llegado a los 200 millones de dólares.


Por lo que estamos hablando de un parte aguas en la presencia de la Iglesia Católica después de esta reunión.


Me atrevería a decir que para Puebla esta es la noticia del año; olvídense de las precampañas, de los candidatos planchados y puestos en el aparador, de varios partidos políticos. Que por cierto no tienen la mínima metodología ni planeación y que ya nos tienen cansados (as) a todos, ¡caray!, qué desagradable es ver esos rostros, esas “panzas” que a diario son publicadas en todos los diarios y presentadas como “los salvadores de la patria”.


¿Qué no se han dado cuenta que esas campañas publicitarias ya no se las cree ni un niño de tres años?


Ahora sí, que Dios nos coja confesados.


Y después de esta reunión ¿en dónde encontraremos sacerdotes?

 



 
 

 

 
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