La Manzana


Irma Sánchez

30/04/2009

Influenza, influenza, influenza

 

De tanto hablar, leer y oír de ella los últimos días, ya hasta se me olvidaron los más de 10 mil caídos en la guerra contra el narcotráfico, ya ni me acuerdo del “gordito” Cartens, y hasta el dólar nuevamente en más de 14 pesos, dejaron de hacerme un hoyo en el estómago.


Ya hasta de los maratones me he desconectado, los de las mentiras, los halagos mutuos y de quién tiene más y presume más.


Hoy “influenza” en el desayuno, la comida, la cena y los cafés intermedios, obligadamente “todos” tenemos que hablar de esta.
Y es que quien eluda el tema, definitivamente viene de otra galaxia, y corre el riesgo de quedarse en el monólogo.


Las versiones, interpretaciones, especulaciones, rumores y hasta tesis sobre esta, sobran. Basta con reunirse dos o tres —número permitido— para caer en el tema.


Y sintonizar cualquier canal de televisión o radio extranjero, forzosamente nos remite al tema y tal vez hasta con mayor sensacionalismo, “que tuvieron que sacrificar a 300 mil cerditos”, “que Estados Unidos cuenta con 50 millones de dosis para enfrentarla”, “que en Sinaloa quedan suspendidas las bodas para este fin de semana”, “que los consejeros del IFE tuvieron que sesionar en el jardín de sus oficinas en la ciudad de México”, “que los cubre boca no sirven pero casi todos los traen y ya se agotaron”, “que ahora usted haga su propio cubre boca”, “que Estados Unidos confirma 91 enfermos en 10 estados”, “que el presidente de Francia pide a 27 países que cancelen viajes a México”…


Tantas cosas que hasta como lector o escucha, uno como mexicano, termina sintiéndose cerdo y apestado por el resto del mundo. 


¿Cuál es nuestro futuro?
¿Tenemos futuro?
¿Aguantaremos la debacle, mas que médica económica?
¿Llegaremos a las fiestas del bicentenario y el centenario?
¿A quienes les podremos contar lo que han sido estos días?


Lo único que alabo de todo esto es la que escuché hasta en tono de promesa de las autoridades del IFE “quedan prohibidas concentraciones, mítines para que los candidatos a diputados federales arranquen sus campañas políticas el próximo domingo”.


A lo que surge la pregunta ¿Qué tan conveniente, y para el ahorro, sería irnos toda la campaña así?


Y ¿si intentamos la siguiente, la local, irnos por la misma?


Estoy segura que hasta el electorado se animaría a llegar a las urnas, agradecido de no escuchar tantas cosas.


Y lo más importante: superaríamos el obligado rollo de que “el partido en el poder es el padre y señor nuestro de todas las tempestades” porque hasta eso, ahora Calderón va a tener la culpa de esta enfermedad que en menos de cinco días desvió la atención del mundo y acaparó reflectores y especulaciones.


Influenza, influenza, influenza.


Como es “la” tenía que ser femenina y ahora nuevamente a nuestro género le toca cargar con la responsabilidad de escolares que no estudian, de maestros que no acuden a las aulas, de mujeres embarazadas que se apartan y se recluyen en sus casas cargadas de temores y de que el jitomate se vaya a 20 pesos el kilo y en las tiendas de autoservicio no se den abasto para resurtir sobre todo de agua embotellada, arroz y atún.


Y a todo esto, lo insólito: fiestas de mayo sin fiesta, sin desfile, sin memelas callejeras, sin feria, sin conciertos de artistas, y hasta sin misas.


Pero nos queda la promesa de las autoridades que para el 20 de Noviembre, con todo y que será otro ciclo escolar, nuestros niños de las escuelas con sus uniformes de gala —un poco más rabones y apretaditos— nos ofrecerán el desfile —como dicen los que lo narran— con su gallardía y uniformidad marcial.


¿Quién la tiene segura para el 20 de Noviembre?


¿Vendrá el presidente Felipe Calderón como lo había prometido venir el 5 de Mayo?


Eso si, los escolares salen ganando, para entonces las temperaturas por cuestión de estación estaremos en el otoño, ya no padecerán tanto con sus pesados uniformes de paño, y los rayos solares resultará menos agresivos, eso si la pandemia no nos arrasa.

 

LO QUE BARRIÓ


La influenza, influenza influenza, vino a barrer con espectáculos como el concierto de “El Buky” que cómo jala fans, tanto mujeres como hombres.


La premier de Hana Montana que estaba prevista con alfombra roja en los cines de Angelópolis para entregar el importe de la taquilla a Una Nueva Esperanza, institución de beneficencia que apoya a niños con cáncer.


Y un sin fin de actividades que al quedar canceladas hoy nos encierran en las cuatro paredes de nuestros hogares, a escuchar y ver el fenómeno “influenza” que recorre el mundo, atemoriza a muchos, empobrece a más y enriquece a unos cuantos.

 

LOS VIAJEROS


Los pocos viajeros que no cancelarán su viaje con motivo del puente del día del trabajo, ni modo, sobre todo si tienen sus salidas a territorio norteamericano, tendrán que enfrentar una ruda inspección y hasta confesión por el sólo hecho de ser mexicanos e ir del territorio mexicano.


Si en otro momento nos obligaron a quitarnos los zapatos, pasarles un hisopo para después pasarlos por una maquina de rayos X, ahora ¿Qué tanto nos van a hacer?


Y con la aclaración que sobre todo a las mujeres.


Usted ¿tiene planeado salir del país?


¿Tiene que ser en estos días?


¡Piénselo dos veces!


Si es su única oportunidad, ni modo.


Queda una pregunta, ¿deberás el martes 6 de mayo acabará la contingencia?


¡Qué friega si no!


Con todo y que las autoridades educativas ya comenzaron a mover en los espacios matutinos sobre todo, programas de entretenimiento e información para los más peques, a fin de que no interrumpan su enriquecimiento intelectual día con día a lo largo de estos días sin clases.


Con todo y que tradicionalmente los maestros y las escuelas disminuyen la carga escolar estas fechas con tantas cosas que celebrar desde el día del niño, el día del trabajo, los preparativos para los festejos del 5 de mayo, el descanso obligatorio por el desfile, el día de la madre maestra, el día de la madre, y el día del maestro.


Viéndolo así, no hay tanta diferencia. Con la influenza…


Y como por tanto repetir la palabra influenza, influenza, influenza, ya hasta digo influencia, mejor ahí la dejamos y volvemos a la canija realidad, porque “la influenza” está presente en todas partes y entre todos.


Y un cobre boca no la va a acabar, pero chance y sí, nos deja mejores hábitos de limpieza personales y en el hogar.


Algo bueno tenía que aportarnos la malvada enfermedad relacionada con los cochinos.


Y eso entonces si será una nueva influencia para vivir mejor y con mayor calidad.


Aunque aquí queda una pregunta ¿y las defensas? ¿Cómo las va a generar el organismo? 

 



 
 

 

 
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