Palabras Mayores


Héctor Hugo Cruz Salazar

15/04/2009

“La Doña” al exilio


Ana Teresa Aranda cavó su propia tumba desde hace varias semanas. Fue días antes del 18 de marzo, cuando la dirigencia nacional anunció el primer paquete de candidaturas y su negativa por venir a competir por uno de los cuatro distritos retrasó la designación de los abanderados de la capital poblana.


Y es que “La Doña” había recibido desde esas fechas la encomienda. No fue su jefe, Fernando Gómez Mont, ni del líder nacional del PAN, Germán Martínez, quienes la requerían para aparecer en una boleta el 5 de julio. Fue el jefe de ellos, Felipe Calderón, el que había girado la instrucción.


Ella lo sabía y se resistió, se montó en su macho y primero se negó a renunciar, se hizo del rogar, luego dejó abierta una puerta para entrarle al juego, pero quería más de lo que la dirigencia le quería dar y al final se la cerraron de un portazo.


A principios de abril se tomó la decisión y la dirigencia nacional comenzó a buscar un reemplazo, ahí entra a la historia José Ramón Fernández —quien de último minuto declinó la invitación—.


Primero la echaron de Gobernación con el anzuelo de que su candidatura plurinominal estaba asegurada, pero le insistían para que aceptara ser candidata del distrito XI y ella se seguía haciendo del rogar.


Los tiempos se cumplieron el lunes y ya no hubo más llamadas para ella.


“La Doña” supo que estaba fuera, que su carrera política prácticamente se terminó y que la gubernatura sólo se quedará en sus sueños.

La mandaron al exilio


Humberto Aguilar y Rafael Micalco resultaron ser los ganadores en la designación de los candidatos plurinominales que representarán a Puebla, pues sus gallos, Valentina Díaz de Rivera y Pablo Rodríguez se quedaron con los mejores lugares.


Demostraron su influencia en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN.


Al que no le fue muy bien fue a Rafael Moreno Valle, pues finalmente su candidato, Roberto Grajales Espina, ni si quiera fue considerado en la terna final para la lista de abanderados por la vía plurinominal. Claro que dirán que apoyó a Pablo Rodríguez y que éste si llegó, pero la realidad es que dicha propuesta no es de otro, sino de la dirigencia estatal del PAN y Rafael Micalco. Moreno Valle lo placeó y dio su apoyo público, precisamente a petición de su tocayo, así que no puede agenciarse la designación.

 

Las limosnas de Doger


A quien se le vio muy movido en el puente de Semana Santa fue a Enrique Doger Guerrero, pues además de dar su primer informe de labores al frente del Indema —en el que por cierto demostró que sí tiene seguidores y calló a más de tres de sus detractores—, también se dio tiempo para hacer el viernes pasado la visita de las sietes casas, seguramente siguiendo con fervor su fe católica.


Pero ese no es el detalle que llama la atención, pues cualquier político se puede dar su baño de pueblo en cualquier parte, sino que Doger entregó sus “sobrecitos amarillos de divinidad” en cada una de las iglesias que visitó, como lo hizo con el encargado de la Iglesia de Guadalupe, ubicada a unos metros del corazón de la ciudad.


Testigos del hecho aseguran que el exalcalde se pasó toda la tarde visitando las iglesias y entregando su diezmo puntualmente, además de que no dejó pasar la oportunidad de regalar unos cuantos cientos de tarjetas del Indema a quienes se le acercaban a saludarlo, que dicho sea de paso, no fueron pocos.


Eso sí, hay que decir que a diferencia de otro suspirante priista, el dinero que entregó salió de su bolsa y no de las arcas estatales ni de programas sociales auspiciados con dinero de la Federación, que también se reparten, lo que no es ningún secreto, pues funcionarios menores de la Sedeso han reconocido que su jefe, el secretario López, ha entregado apoyos en especie —los monetarios se manejan en top secret— como cemento, grava, arena y otros materiales para el mantenimiento de no pocos templos de varias religiones y sectas.


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