Palabras Mayores


Héctor Hugo Cruz Salazar

20/05/2009

Bravo Jiménez, el intocable


Juan de Dios Bravo Jiménez demostró que es el más poderoso de todos los secretarios del Ayuntamiento de Puebla, que puede hacer y deshacer a su antojo, que se maneja solo y que puede pisar la ley y los reglamentos municipales cuantas veces quiera sin preocuparse si quiera por una mínima llamada de atención de su jefa, Blanca Alcalá.


Dio una muestra de ello después de que su cómplice Gustavo Torrentera fue destituido por la alcaldesa, pues aunque aceptó la guillotina en su dependencia, impuso a uno de los suyos en el Departamento de Vía Pública para mantener el coto de poder en el área más lucrativa y corrupta del Gobierno municipal.


Y lo vino a confirmar el contralor municipal Mauro Uscanga quien salió a limpiar de toda culpa al secretario de Gobernación, al declarar que éste no será investigado a pesar de que ya reconoció públicamente que él ordenó a su subordinado no retirar a los ambulantes que vendían ilegalmente bebidas alcohólicas en El Calvario durante las festividades de Semana Santa, reconociendo además que violó los reglamentos municipales para “salvaguardar la tranquilidad del municipio”.


El contralor dijo que no tenía ni idea de lo que Bravo Jiménez había declarado, pero se apresuró a rechazar que pueda ser incluido dentro de las investigaciones que se le sigue a Torrentera Romero.


Ayer mismo, Bravo Jiménez dio otra muestra de su poder dentro del Ayuntamiento al enviar a Julián Haddad a defenderlo ante los medios de comunicación de las “acusaciones panistas”, sin ni siquiera asesorarlo sobre el tema. El regidor sólo hizo el ridículo, pero cumplió la orden del mandamás del Gobierno municipal, por lo que se fue muy contento a refugiarse a su oficina.


Al final, lo único que ha quedado claro es que los designios de Juan de Dios están muy por encima de las decisiones que toma la alcaldesa Blanca Alcalá, y que ésta finalmente se ha sometido a sus caprichos.


Bravo Jiménez paró en seco las intentonas por separar de su cargo a Torrentera, pese a que había una orden superior en ese sentido, operando entre los regidores la “absolución” de su cómplice.


El secretario de Gobernación les pedía tiempo a los regidores —incluidos algunos panistas— para que dejaran trabajar a Torrentera hasta después del desfile del 5 de Mayo. Quería que le operara el último nego con la venta de espacios para el alquiler de sillas, pero la alerta sanitaria por la influenza se le atravesó y con ello perdió la oportunidad de seguir llenando su marranito.


La presión mediática hizo a la alcaldesa dar un golpe de timón y ordenó el degüelle de Gustavito, acción que parecía ser un mensaje muy claro de Alcalá Ruiz hacia sus subordinados de que era en serio eso de no toleraría ninguna irregularidades o actos de corrupción dentro de su administración.


Pero, ya se sabe, Bravo Jiménez se impuso otra vez a su jefa y mantuvo el control del lucrativo departamento imponiendo a su secretario particular, Filiberto Salas Arce, en el cargo que le estaban quitando a su cómplice.


Con estos antecedentes ya se puede prever cuál será el desenlace de esta historia. Torrentera será absuelto y podrá seguir trabajando muy cerca de su jefe. Que la alcaldesa seguirá mandando todos los mensajes que quiera, pero que todo quedará en lo mediático, pues Bravo Jiménez no será investigado y seguirá haciendo todo lo que quiera, cuando quiera y como quiera, imponiéndose como siempre al saber que nada ni nadie lo podrá remover del puesto que ocupa en la Comuna.

 

Crisis albiazul tras la chamaqueada

 

Tras el chamaqueo de Juan Carlos Natale a Bernardo Arrubarrena la tensión en las dirigencias municipal y estatal subió de tono y estuvo a punto de desbordarse.


A Rafael Micalco no le gustó la forma en la que Arrubarrena pretendió minimizar su metida de pata, declarando que había recibido órdenes de su partido para hablarle al candidato priista para pedirle que “le bajara los humos” a sus huestes o se iban a armar la bronca con los panistas.


Micalco buscó al novel dirigente municipal para exigirle una explicación y de paso le dio tremenda regañiza —según dijeron algunos enterados— por seguirle haciendo el caldo gordo a los priistas y empeorar la posición del partido tras ser exhibido por el candidato del PRI-Verde.


Y es que Bernardo terminó por echar por la borda la intentona de utilizar el escándalo de la gresca entre de priistas y panistas en Agua Santa con su inocentada de querer llevar las campañas en santa paz, lo que por supuesto no gustó nada ni a los candidatos ni a la dirigencia estatal y encima de todo estuvo a punto de empeorar las cosas.


Tras ser exhibido por el priista y regañado por su jefe estatal, Bernardo buscó revancha y pretendió hacer lo propio y darle un “jalón de orejas” a Myriam Arabian por haberse desmarcado de sus acciones.


Dicen los panistas enterados del tema que Arrubarrena intentó llamarle la atención a su candidata por las declaraciones que le hizo a CAMBIO, buscando quien le pagara los platos que el mismo rompió.


Pero que se topó con pared y tuvo que recular, pues Arabian lo desarmó en cuestión de minutos y casi casi el que salió regañado fue él.


Al final, Micalco puso a cada quien en su lugar y metió paz advirtiéndoles a todos que lo importante en ese momento eran las campañas, y que después de el proceso del 5 de julio ya se llamará a entregar cuentas a cada uno de los involucrados.


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