Palabras Mayores


Héctor Hugo Cruz Salazar

24/02/2010

Paranoia en Capufe


Carlos Cobos Marín anda que no lo calienta ni el sol.


La derrota de Ana Teresa Aranda le pesó más a él que a la misma “Doña”.


La paranoia que le invadió a partir del 15 de febrero al delegado federal de Capufe le hace ver en cada empleado a un potencial enemigo.


A partir del 15 de febrero la delegación se convirtió en un verdadero infierno.


Las cosas no andaban bien en esa oficina, pero comenzaron a salirse de control cuando desde las páginas de Cambio se evidenció que el funcionario aprovechaba recursos y personal de la dependencia para apoyar las aspiraciones de su jefa de forma vil y sin preocuparle lo que sus acciones podrían acarrearle en el terreno legal.


Alguien le vendió la idea de que Aranda Orozco podría ganar la contienda y él la compró.


La dosis de realidad que le inyectaron a su jefa —y a él sobre todo— el 14 de febrero no pudo digerirla y terminó por sacarlo de sus cabales.


El tamaño de la abismal diferencia de votos que le sacó Moreno Valle a Anatere, se equipará con la psicosis del delegado.


El 15 de febrero no buscó culpables sino quien se la pagara.


En cada empleado veía a un potencial enemigo y posible filtrador de información.


Entonces implantó un régimen de terror. Hizo de las oficinas un verdadero infierno.


Ahora, los malos tratos son la constante.


Los castigos a empleados y funcionarios “hasta por respirar” son cosa de todos los días.


Los gritos y reprimendas se repiten toda la semana.


Los pleitos con los mandos medios son el pan de cada día.


Cualquier pretexto es bueno para gritarles a sus empleados. Ahí están las secretarias, quienes incluso han sido obligadas a pagar los desayunos de Carlos Cobos so pretexto de haberle llevado lo que no pidió.


El asunto no es menor.


Al contrario, es una bomba de tiempo que no tarda en estallar.


El director general de Capufe, José Guadalupe Tarcisio, ya fue enterado y tiene todos los antecedentes, con pelos y señales, de lo que pasa en las oficinas de Puebla.


La apuesta es que en breve su cabeza rodará.


Y ha trascendido en los pasillos de la delegación que las condiciones en las que son obligados a trabajar los empleados serán sólo un pretexto más para acelerar su caída, pues hay quienes dicen que en el terreno administrativo se han detectado desde las oficinas centrales en Cuernavaca cuantiosas anomalías e irregularidades cometidas por Cobos Marín que ya son investigadas por el órgano de control interno de la dependencia.

 

¿Imposición en el PAN?


Como bien reza el dicho popular, “el que las hace no las consiente”. En el discurso, Juan Carlos Mondragón Quintana critica, cuestiona y descalifica la imposición del delfín y lo toma hasta de bandera para atacar al PRI. Pero él, en los hechos pretende hacer exactamente lo mismo en lo que se refiere a las 14 candidaturas a las diputaciones locales que le corresponde a su partido dentro de la megacoalición.


Según panistas bien enterados, el retraso en la publicación de la convocatoria para la elección de los abanderados obedece a la intención del novel dirigente estatal de “sembrar” a sus candidatos.


Busca que se agoten los tiempos para la designación de candidatos para que de esta forma el CEN del PAN haga valer sus estatutos y designen desde esas oficinas a los abanderados de manera directa, es decir, imponer o ejercer el clásico dedazo.


Mondragón ya tiene por lo menos dos prospectos para dos de los cuatro distritos que le tocan al PAN en la capital. Y dicen que en uno de ellos el beneficiario no es ni siquiera del partido.


Ayer Luis Olmos Pineda levantó la voz y pidió a su dirigencia acelerar la publicación de la convocatoria, precisamente para que sean los panistas, los de a de veras, los que escojan a quienes los representen.


Y Olmos no está solo en esa lucha.


Ahí están Eduardo Rivera y Humberto Aguilar Coronado que también exigen que la candidatura a la alcaldía se defina entre panistas tal y como se acordó en el convenio de la megacoalición.

 

Al igual que estos tres personajes, hay cientos de panistas que exigen que las candidaturas que les dejaron en la coalición opositora se definan entre los suyos, pues el pastel ya fue repartido.

 

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