Palabras Mayores


Héctor Hugo Cruz Salazar


De Manlio para Puebla


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Se llama Marcela Jiménez Avendaño.


Dicen —y ella, así se promueveque fue recomendada por Manlio Fabio Beltrones para ser la candidata del PRI a diputada federal por el Distrito 11.


Para ello le crearon la coordinación municipal del Instituto Poblano de la Mujer en la capital poblana.


Como buena priista utiliza la estructura gubernamental para apuntalar sus aspiraciones. Todos los días visita las colonias y juntas auxiliares del sur de la ciudad para promoverse, llevando como oferta todo tipo de apoyos vía el gobierno estatal.


Sabe que es una auténtica desconocida y que carece de arraigo, por lo que no duda en utilizar la estructura del instituto y los recursos públicos para promocionarse, pues cada día que pasa se acerca más el momento de la definición de las candidaturas y ella está muy lejos de si quiera ser tomada en cuenta.


Una prueba de la utilización que hace de los recursos del erario es la página web del programa “Sonríe Puebla” (www.sonriepuebla.org), misma que es auspiciada por el gobierno marinista.


La página supuestamente promociona un programa preventivo contra las drogas, pero el nombre de la recomendada aparece en todas las secciones de la misma. Reproduce notas de los medios de comunicación sobre sus declaraciones.


Vaya, hasta tiene su propio apartado “En Voz de…Marcela Jiménez (Portavoz y creadora del programa)” en donde se publican todos sus escritos sobre… política.


No habla de otra cosa.


Lo mismo opina de la Reforma Energética, critica al presidente Calderón y hasta hace análisis sobre la situación económica del país y del mundo. Y eso que ella es licenciada en Relaciones Internacionales.


Nada mal, ¿no?


El problema es que no se ve cuál sea la relación entre la prevención de adicciones y la política partidista, pues escribe como secretaria de Secretaría de Comunicación Social de la CNOP a nivel nacional.


Su sección es la única más o menos completa en esa página. Hay una galería, sin fotos. En la sección “documentos” se fusila temas de la SSA sobre las drogas. El plan de acción no aparece.


Es decir, la página sirve muy bien para su objetivo principal: Promocionar a Marcela Jiménez.


¿Sabrá la licenciada que podría estar incurriendo en un delito electoral?


Está utilizando un programa institucional para promocionarse.


¿Ya se le habrá olvidado todo lo que dijo en su conferencia “Se buscan políticos honestos para sociedades corruptas” en Hidalgo?


¿Esa es la política vanguardista de su partido?


¿Esa es la cultura cívica y democrática que quiere llevar a todos los ciudadanos?


¿Eso es cumplir con aquello de: “Si nosotros transparentamos los recursos que se destinan al partido no pueden acusarnos de corrupción”?


Eso sí, hay que decirlo, Marcela cuida mucho a su jefa, América Soto, a su jefe el gobernador Mario Marín Torres y al gobierno estatal. En su sitio web no existe ni una sola referencia de ellos.


*** Según fuentes del propio Instituto Poblano para la Mujer, Marcela les quedó mucho a deber, pues se suponía que iba a crear un “súper programa” municipal enfocado a la mujer, pues venía súper recomendada, que era súper conocedora del tema, que era súper chambeadora y súper creadora…


Y sobre todo, una Chica Superpoderosa.


Pero quedó en puros dichos. Lo único que se le ocurrió de último momento fue sacarse de la manga un programa contra las adicciones, aunque del tema no sepa nada.


Y es que según su perfil se ha desempeñado desde 1997 como asesora política de diversas empresas de consultoría política (y es dueña de una, Consultoría X-tratagema), y que hasta ha colaborado en los war room “en situaciones de crisis para algunos estados y contiendas electorales”.


Sabe mucho de política, pero nada de programas para la mujer y menos, sobre temas de adicciones.


De eso, no hay constancia por ningún lado.

 

Vigueras el sensible


Todo sucedió a finales de junio en la reunión de evaluación de seguridad que encabeza el comandante de la XXV Zona Militar, Roberto Gustavo García Guevara, en sus oficinas con funcionarios federales como los delegados del CISEN, Gobernación, AFI, PFP y PGR, además del procurador de Justicia del estado y el secretario de Seguridad Pública estatal.


Alberto Hidalgo Vigueras llegó como alma que lleva el diablo. Sin presentación de por medio se lanzó en contra de Eduardo Morales Garduño.


Lo acusó de todo.


Que era un inepto, que no conocía su trabajo, que no sabía de leyes y mucho menos de los protocolos que se debían seguir entre dependencias de distintos niveles de gobierno.


Iracundo, Vigueras despotricaba y escupía su odio hacia el delegado del Instituto Nacional de Migración en Puebla.


Funcionarios federales y estatales guardaron un absoluto silencio. No sabían de qué se trataba el asunto ni el porqué del enojo del secretario de Seguridad Pública Municipal.


Cuando el funcionario municipal terminó, el comandante le dio la bienvenida y le pidió que tomara asiento.


Vigueras asintió y tomo asiento muy sonriente.


Fue ahí cuando se topó con la suela de su zapato.


García Guevara lo reprendió y ridiculizó.


Sin gritos, el comandante le hizo saber que en el lugar todos se dirigían a los demás funcionarios con respeto, que la reunión era para evaluar los niveles de seguridad del estado y acordar mecanismo de coordinación entre las dependencias y no para hacer chismes de mercado ni para comportarse como verduleras.


Palabras más, palabras menos, le dijo que si él fuera su jefe ya lo hubiera despedido, que el ignorante de la ley era él y no el delegado. Y que diera gracias a que el diferendo no había sido entre ellos porque lo hubiera denunciado ante las autoridades pertinentes por las negligencias en las que incurría.


Hidalgo Vigueras, con el rostro enrojecido de la vergüenza y sudando, no atinaba a decir nada. Sólo escuchaba y sudaba.


“¿Y sabe algo? Si usted está hoy aquí sentado es gracias al delegado de Migración, quien nos pidió que lo incluyéramos en la reuniones. Así que mejor guarde silencio y recuerde. Aquí sólo se habla de trabajo y estrategias. No le voy a permitir ni una sola acción más de este tipo”, le advirtió el comandante.


Guillermo Alberto se quedó callado.


Así se las gasta nuestro secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, quien tiene la sensibilidad de un elefante y siempre termina ridiculizado, humillado o regañado.


***¿Pero cuál fue el diferendo entre Vigueras y Morales Garduño?


Habría que irse una semana y media atrás de la fecha del regaño.


Vía telefónica, el delegado del INM le pidió al funcionario municipal apoyo para el resguardo y vigilancia de un peligroso indocumentado que sería enviado de la Ciudad de México para mantenerlo en custodia en las oficinas de Puebla.


Se trataba de Rubén Tito Verdesia, uno de 18 cubanos que habían sido rescatados por Los Zetas cuando eran trasladados por personal de Migración de la estación de Chetumal hacia la de Tapachula, Chiapas.


Según los reportes de inteligencia federales, Tito Verdesia es cabecilla de una de las bandas de traficantes de cubanos hacia Estados Unidos. Tenía fuertes nexos con el grupo armado del Cártel del Golfo y se temía que hubiera un intento para rescatarlo.


Hidalgo Vigueras fue enterado de todos estos antecedentes, pero increíblemente se rehusó a dar cualquier tipo de apoyo.


Eduardo Garduño le insistió y pidió un grupo de 15 policías. Vigueras se montó en su macho y dijo que no.


El funcionario federal procedió entonces a hacer la petición por escrito, el mismo día, y horas después volvió a recibir la negativa de Vigueras.


Tito Verdesia llegó custodiado por tres policías federales, pero al enterarse en México de la negativa de las autoridades municipales para apoyar en el resguardo del peligroso delincuente, enviaron un copioso grupo de efectivos.


Nada más para que se dé una idea de la peligrosidad del cubano, la PFP comisionó a 100 de sus agentes para custodiarlo. 45 permanecieron en todo momento dentro de las oficinas del INM en Amalucan y dos grupos de 30 federales se apostaron a 10 minutos de las instalaciones para actuar en caso de cualquier intento de rescate.


Tito Verdesia estuvo “hospedado” en Puebla por casi 45 días.


Vaya que tiene suerte Vigueras, pues aunque fue regañado y ridiculizado no le sucedió algo peor. Imagínese si el cubano hubiera sido rescatado por sus cuates. Seguramente hoy estaría siendo procesado.

 

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