El Mazo y el Yunque


Raymundo García García


Termina la LVI legislatura


Finalizan una vez más los trabajos de una legislatura, el balance puede hacerse en distintos sentidos,  positivos o negativos, da para ambos. Sin embargo, sigue siendo el mejor ejemplo de un México que en el ámbito federal se está borrando, pero que en nuestra región se resiste a morir, pero no sólo por la decisión del grupo de poder hasta hoy dominante, sino porque la sociedad así lo ha venido manifestando en las urnas, así lo ha deseado en cada ejercicio que los ciudadanos tienen la responsabilidad de decidir el rumbo y futuro de la entidad federativa llamada Puebla: mayoría mecánica que impacta en todos los rubros al poder legislativo, en el órgano de dirección administrativo denominado Gran Comisión que con cinco votos de ocho absolutamente decide toda la vida política y administrativa del Congreso, reproduciendo los más viejos esquemas del autoritarismo mexicano con la formación de comisiones resolutorias inequitativas, que permiten toda la discusión que se pueda, pero al final de cuentas una mayoría sorda vota y decide, la mayoría mecánica impacta en la integración de Comisiones Generales y Comités administrativos y cualquier comisión especial que se pudiera formar. Así la obsolescencia del poder legislativo poblano se vuelve sistemática, mientras la ciudadanía siga dejando en manos de un solo partido político, el ejercicio del poder popular.

 

Si la LVI legislatura local poblana mostró avances significativos en materia de producción legislativa, frente anteriores y quizá la que viene, fue entre otras causas por tres  que destacan: a) Capacidad de negociación de la primera dirección en la Gran Comisión; b) por el escándalo producido por la detención de Lydia Cacho, y c) por la fractura de la mayoría mecánica. a).- La visión de futuro y su compromiso con la transformación institucional entendida como una necesidad de mejora continua, del primer presidente de la Gran Comisión, fue posible aceptar una agenda legislativa incluyente y plural, y un conjunto de reformas legales y acciones materialmente administrativas y materialmente jurisdiccionales legitimadas por el consenso, y cuando este  no se alcanzaba, con discreción se retiraban de la mesa los temas para buscar una mejor oportunidad o alcanzar el consenso deseado. Fue quizá el mejor momento de la LVI legislatura, que con sus limitaciones fue vista como un auténtico poder público con soberanía para actuar. b) Las grabaciones entre el gobernador y Kamel Nacif hechas públicas el 14 de febrero de 2006, fue otro importante ingrediente de impulso en el trabajo legislativo, que muy a pesar de la confrontación comunicativa, el tema obligó al poder ejecutivo y a su mayoría mecánica en el Congreso, a mantener e incrementar acciones de recuperación de la legitimidad en crisis, situación que impactó la mitad del primer periodo ordinario de sesiones del 2006 y no obstante que terminado dicho periodo se dio un cambio en la presidencias de la Gran Comisión, para entregar la estafeta a una mente creada y formada en el pasado autoritario, hizo el mejor de sus esfuerzos para salir adelante ante la embestida sufrida por sus propias filas partidistas en lucha interna por el poder.

 

Pero lo que más beneficios otorgó fue lo señalado en el punto c) la fractura de la mayoría mecánica, que propicio en principio, una disminución de tres diputados de un total de 26 para quedar en 23 que con un suplente se recompuso a 24, pero después con la salida de otro diputado del PRI volvió a quedar en 23 diputados –a penas dos diputados para hacer mayoría por si solo los priístas. Esta fractura en el seno de la mayoría mecánica descompuso el controlado funcionamiento de comisiones. Sin embargo, no se explotó la nueva correlación numérica como hubiera sido lo deseable, se desaprovechó una acción de oportunidad que después la historia reclamará a los actores con nombre y apellido. En la siguiente entrega se hablará de los obstáculos.

 



 
 

 

 
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