El Mazo y el Yunque


Raymundo García García


Ser poblano o poblana, la polémica.

 

Los gentilicios de poblano y poblana, como toda derecho humano a tener pertenencia a una determinada comunidad social y política, exige por lo menos tres justificaciones: por derecho de suelo que es el reconocimiento común, esto es, se pertenece a una comunidad por el hecho de haber nacido en el territorio de dicho conjunto humano, así, por jus soli hace poblanos y poblanas a todos los nacidos en el territorio de Puebla; por ello a quienes se registran en el Registro Civil otras entidades federativas y declara sus padres que la persona a registrar nació en territorio de Puebla, el registrado es poblano aunque esté registrado en otra entidad federativa, por declararse a Puebla como el suelo donde se nació.


Se es poblano por  jus sanguinis (derecho de sangre) al ser hijo o hija de padre o de madre poblanos, sumado al deseo personal, voluntario y libre de adquirir la calidad manifestándoselo a la autoridad que representa la soberanía estatal -El Congreso local-; y por ultimo, se reconoce la calidad de poblano o poblana a la persona que ejerce el derecho que le da su domiciliación constante, el jus domicili : esto es, el haber tenido domicilio en territorio poblano por lo menos  cinco años no interrumpidos, y además, ser descendiente de mexicanos, haciendo público su deseo ante el Poder legislativo. ¿Y los extranjeros que?, por lo menos la Constitución poblana del siglo XX y vigente, no los considera y los deja al amparo de las leyes federales para su naturalización; muy a pesar de los esfuerzos anti xenofóbicos que fueron librados en la  UAP en los años setentas.       


La Constitución poblana en materia de poblanidad muestra las transformaciones siguientes: Son poblanos, Artículo 11 texto original de 1917. I. Los hijos de padre conocido poblano, nacidos dentro o fuera del territorio del Estado. II. Los hijos de madre poblana y padre desconocido, nacidos dentro o fuera del territorio del Estado. III. Los nacidos dentro del territorio del Estado de padres desconocidos. IV. Los mexicanos que adquieran vecindad en cualquier lugar del Estado y manifiesten ante la Autoridad Municipal respectiva, su deseo de ser poblanos. El 16 de abril de 1974, este texto fue reformado para dejar tres posibilidades de ser poblano: 1) por haber nacido en el territorio; 2) por ser hijo (a) de padre o madre poblana, y a la mayoría de edad manifestar ante el Congreso el deseo de ser poblano; y 3) por residencia continua de 5 años e hijo (a) de mexicanos, que manifiesten ante el Congreso su deseo de ser poblanos. Este criterio se trasladó al artículo 20 en la reforma integral a la Constitución de 1982 para quedar así: Son poblanos: I.- Los nacidos en territorio del Estado. II.- Los mexicanos hijos de padre poblano, madre poblana, nacidos fuera del territorio del Estado, mayores de edad, que manifiesten ante el Congreso local su deseo de ser poblano. III.- Los mexicanos nacidos fuera del territorio del Estado, hijos de padres no poblanos, con residencia continua de cinco años dentro del mismo, mayores de edad, que manifiesten ante el Congreso local su deseo de ser poblanos.


El 17 de febrero de 1995, fue reformado el artículo 20º como una muestra de la represión normativa en contra de Ana Teresa Aranda quien en el proceso electoral local de.1989, arbitrariamente no le fue reconocida la calidad de poblana, a través del acto de una simple manifestación y se impuso un candado claro en el año de elecciones intermedias locales previniendo que se registrara como candidata a la presidencia municipal de Puebla y por ello se le agregó a las fracciones II y III la exigencia de la aprobación del poder Legislativo, como medio de control político, aunque la exposición d emotivos dice que “Se reforman las fracciones II y III del artículo 20 para precisar con toda claridad que el Congreso del Estado debe aprobar la solicitud que los ciudadanos le hagan, para ser considerados poblanos”. El texto anota que son poblanos “Los mexicanos nacidos fuera del territorio del Estado, hijos de padres no poblanos, con residencia continua y comprobable de cinco años dentro del mismo, mayores de edad, que manifiesten ante el Congreso Local su deseo de ser poblanos y obtengan del mismo su aprobación para ser considerados como tales”.


Si en materia electoral el caso Ana teresa Aranda, de manera autoritaria no se le reconocía el trámite para adquirir la poblanidad en términos de la Constitución local, y luego se impuso un medio de control en la mayoría mecánica del PRI e el Congreso local Ahora que está en entre dicho  la poblanidad de la presidenta de la CEDH, lo mínimo que debe hacer el Poder Legislativo o la servidora pública, es hacer público su calidad de poblana, en principio; ya que la citada fracción III del artículo 20, hace referencia al procedimiento que deben seguir los mexicanos –por nacimiento- nacidos fuera del territorio poblano e hijos de padres no poblanos. Y la señora presidenta de la CEDH, es mexicana por naturalización, de ahí en ánimo de que quien está encargada de velar por los derecho humanos y la aplicación de la legalidad sobre los poblanos, debe correr todo velo que opaque su nombramiento aparentemente manchado de ilegítimidad, amén de discutir si los mexicanos naturalizados pueden ejercer mando en las instituciones públicas.

 



 
 

 

 
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