El Mazo y el Yunque


Raymundo García García


De los demonios del Edén a la infamia memorable.

 

A los 26 meses de distancia del escándalo mediático que frenó el camino las aspiraciones políticas del gobernador de Puebla, para convertirse en un actor central de la elite gobernante, de nueva cuenta en la ciudad de Puebla, la responsable de dicho éxito, convoca a la ciudadanía poblana para dar a conocer las memorias de una infamia. Lydia Cacho, sabedora del papel de actor individualista protagónico que ha jugado en las luchas que ha iniciado, y en los últimos años de manera particular su lucha por dar su contribución en el proceso de reforma del estado mexicano, en especial en el terreno de sistema de justicia mexicano, sigue en su andar, sigue en el camino de estar picando piedra, estar golpeando a la roca; sigue izando la arma de la acción comunicativa, como el mejor instrumento para cambiar el statu quo.

 

Su obra Los demonios del Edén, atrajo el coraje y la atención de autoridades y sociedad para hacer algo en detener un crimen en contra de las niñas y los niños, y de una denuncia pública dentro del ejercicio de la libertad,  por la mentalidad retrógrada de algunos actores gubernamentales que se apostaron por la represión personalizada, sus errores abrieron la caja de Pandora que vino a exhibir la miseria humana de quienes viven del poder público. Así la segunda edición de la citada obra, denuncia la forma en la cual actúan los hombres cuando pierden el sentido de la realidad, -en particular de la realidad política-. Y la periodista se lanza en una nueva lucha, reformar el sistema podrido de justicia mexicana, se lanza en contra de una legislación penal obsoleta, y se lanza en defender los derecho y libre ejercicio profesional de los periodistas.

 

De tal suerte que la crisis política que vive el gobernador de Puebla que se vuelve un elemento notorio de la crisis de gobernabilidad del país, obliga a adecuar el sistema político mexicano para que siga actuando e equilibrio; la respuesta no se hace esperar, y no precisamente en la salida del ejecutivo poblano y un grupo de funcionarios, no, no, la respuesta a la lucha de la periodista Cacho se observa en las adecuaciones al Código Penal federal desapareciendo los delitos de difamación y calumnia, considerados en el ámbito federal como tipos penales para presionar a los periodistas. Entonces para garantizar el ejercicio periodístico se hizo la reforma penal federal en un primer  momento. El mismo camino siguió la reforma penal del Distrito federal. En Puebla fue adecuado el código de defensa social para corregir los excesos del delito de difamación, siguiendo el razonamiento-denuncia de Lydia Cacho, anotado en el preámbulo de la segunda edición de Los demonios..

 

La lucha política y jurídica de la Cacho Ribeyro continuó en los ámbitos nacionales e internacionales, y los frutos a la misma empezaron a caer con reconocimientos entregados, y mientras lo que se miraba como el objetivo principal –la salida del gobernador de Puebla- se empañaba, el avance en la transformación institucional como reclamo de la periodista continuaba. Sin la lucha de Cacho no se le encuentra sentido a la reforma  de la Constitución federal en su artículo 6º. En materia de información y transparencia. Y lo más significativo sin lugar a dudas fue el hecho de que la SCJN en atribuciones de sus facultades políticas plasmadas en el párrafo segundo del Artículo 97 constitucional, conoció del concierto de los poderes públicos de Puebla, para violentar derechos humanos y constitucionales. El éxito de nueva cuenta de la periodista fue poner en la picota al Poder Judicial federal, donde el debate se encamina quitar a la SCJN las atribuciones políticas y dejárselas única y exclusivamente al poder político que representa el poder Legislativo. Los demonios del Edén y Memorias de una infamia, son la hebra de toda una estrategia de lucha de Acción Comunicativa, que lentamente va dando importantes resultados en la transformación del Estado mexicano.  

 



 
 

 

 
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