El Mazo y el Yunque


Raymundo García García


SE RECRUDECE EL AUTORITARISMO POBLANO

 

Después de que Puebla ha experimentado en los últimos años en estancamiento político, puesto de manifiesto en el ámbito nacional e internacional por la lucha que libra la periodista Lydia Cacho,  y que sólo pudo ser contenido con el dique de la presión que la periodista y a sociedad enarbolaron en contra de la violación de derechos humanos, en contra de la pederastia  y por concierto de poderes para aplastar la libertad de la escritora, y una vez que el tema ha menguado en la opinión pública y los anhelos futuristas se opacan, se  aprovecha el contexto regional, para recrudecer el ejercicio autoritario del poder ejecutivo de manera descarnada e impune, sometiendo al Poder Legislativo, como en los tiempos más bárbaros de la vida política mexicana.

 

Que ironía, mientras en el fortalecimiento de los regimenes democráticos, prototipo del Estado de derecho, el Poder Legislativo se convierte en el poder público más importante, en el Estado de Puebla, la megalomanía del Ejecutivo se vanagloria en someter a dicho poder a su  control y manipulación, anulando su tarea primigenia de ser el representante del pueblo que tiene la tarea constitucional de producir leyes. Seguramente los escribanos  del Poder Ejecutivo, saldrán a justificar el acto de sumisión del Legislativo al gobernador a través de la Comisión Ejecutiva para la Actualización y Modernización de la procuración y Administración de la justicia –la reforma judicial poblana-, mostrándola como un acto democrático, civilizado, republicano y hasta de colaboración  institucional de poderes, cuando desde el principio salieron a relucir las garras del lobo feroz engañando y asustando a caperucita. En el acto formal de anuncio público de colaboración de poderes, quiénes a final de cuentas deberán de legalizar la reforma penal, fueron tratados como simples empleados, fueron ninguneados, humillados, lastimados en su autoridad y por lo mismo mandados a gayola.

 

El desprecio del gobernador hacia  el poder Legislativo no sólo es un asunto de cultura política  atrasada, ni de megalomanía ramplona, sino que es un acto deliberado de ejercicio del mando desproporcionado, donde no se alcanza a comprender  el reconocimiento paritario del poder, no se concibe que el gobernador, está en igualdad de circunstancia con el colegio legislador de 41diputados y a la par con el colegio judicial que conforman los magistrados del TSJ y que los presidentes de estos cuerpos colegiados  únicamente coordinan los trabajos y ejecutan las decisiones colectivas. Por el contrario el ejecutivo poblano mira el ejercicio del poder público desde una perspectiva pueblerina de presidente municipal, concibiendo a los diputados como su cuerpo de regidores y a los magistrados como sus jueces calificadores. Visión patrimonialista del mando que curiosamente reproduce hacia arriba, en su relación con la federación; de ahí que no es casual tantas visitas del presidente de la república a Puebla, si estas son alentadas por el ejecutivo estatal; o anunciar a través de su Dirección de comunicación  que el gobernador fue invitado en la comitiva  del Presidente de la república e su visita a España, para después aclarar que fue invitado, peor no fue invitado.

 

La colaboración  para la reforma judicial poblana, recuerda la autoorganización del primer informe de gobierno por el actual gobernador, pisoteando sin ningún rubor a la soberanía del Poder Legislativo, como  de nueva cuenta lo hace. Gracias a periplo Lydia Cacho-Marín, el Congreso local  se fortaleció, lamentablemente el restablecimiento del autoritarismo hoy día tiene de nueva cuenta postrado al Poder Legislativo local, para avalar y legalizar lo que le manden, ya para qué hablar de las cuentas públicas, de la fiscalización, del control administrativo; en el autoritarismo todo resulta un sin sentido.  

 



 
 

 

 
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