El Mazo y el Yunque


Raymundo García García

15/05/2009

Los tiempos de la elección del 2010

La reforma electoral poblana está atravesada  como nunca antes, por una decisión diferente a autoridad estatal –la de la SCJN-, abandonando lo que ha sido tradición dentro del esquema heredado del martinismo que impulsó Mucio P. Martínez, y del avilacamachismo que enarboló la clase dirigente en casi  todo el siglo XX; dejando en claro que en ambos casos, la elite dirigente ha utilizado a la ley, como el mejor instrumento para mantenerse en el poder que le disputan sus adversarios. No es casual que se mantiene sin el menor rubor, una sobrerrepresentación del PRI sobre el PAN en alrededor de 20%, y que la representación política en los ayuntamientos es de lo más facciosa.

 

Temas como la sobrerrepresentación en el Congreso o en los ayuntamientos, se han podido escamotear por los congresos locales mayoritariamente priístas, pero en la reforma electoral para preparar las reglas de la elección de gobernador para el año 2010, las oleadas de la reforma del Estado mexicano, están golpeando a la tradicional forma de organizar la competencia electoral en Puebla. Y el asunto no es menor, sino de tiempos y estrategias para la disputa por el poder dentro de una coyuntura que desde el escándalo, Marín-Kamel Nacif versus Lydia Cacho,  se ha venido forjando un escenario que anuncia unas elecciones estatales de altísima competitividad, y dentro de esta lucha la fecha de la elección resulta un ingrediente de peso y provocación para el PRI.

 

Si bien es cierto que la homologación del día de elecciones locales se encamina a seguir disminuyendo los gastos de campaña, sobre todo por el uso de los tiempos estatales para la propaganda en radio y televisión, de paso la estrategia se convierte en una parálisis a la actuación de mapaches organizadores de mareas coloridas –mareas rojas de acarreados-, garantizando una mayor libertad de elegir.

 

Por lo pronto, en la lucha por el día de las elecciones locales poblanas, está a debate respetar o derogar la reforma constitucional priísta, que atenta en contra de la Carta Magna, y que por ello los partidos Nueva Alianza y Acción Nacional, han presentado respectivas demandas de Acción de Inconstitucionalidad para que la SCJN diga la última palabra. El PRI desea que la elección sea como siempre el segundo domingo del mes de noviembre, para el PAN y Nueva Alianza, sólo desean que se cumpla con el mandato constitucional, y por lo tanto que la elección para gobernador de Puebla se lleve a cabo el primer  domingo del mes de julio del año entrante. Más allá de que el adelanto de la elección poblana beneficie a unos actores políticos y perjudique a otros, para el PRI queda claro que dicho adelanto sencillamente no le cuadra en su estrategia sucesoria y por ello se lanzó al desafío de violentar el marco constitucional federal mexicano.

 

Un factor social y cultural que ha jugado a favor de los tricolores en las elecciones en el mes de noviembre, ha sido el enfriamiento de la emocionalización ciudadana con las festividades del día de muertos, amén del traslado de apoyos de otras entidades donde no hay elección local, lo que de entrada le afectaría con el adelanto de la elección. Por el momento, la fecha de la elección poblana para la elección del gobernador sucesor del actual, está en juego y eso pondrá en suspenso la actuación del gobierno estatal, de los gobiernos municipales, de los partidos políticos, de los organismos electorales; porque de la misma dependerá cuantos presidentes municipales busquen ser candidatos a diputados, o se organice el arranque del proceso electoral ordinario a finales del presente año. Mientras aparece la definición final, en la mayoría de los municipios del Estado, se percibe que todo está adelantado y ya buena cantidad de ciudadanos está en movilización en la búsqueda de una nominación.

 



 
 

 

 
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