El Mazo y el Yunque


Raymundo García García


SUPUESTOS: GALLUP Y EL SISTEMA

 

Cuando se dieron los tiempos encaminados hacia  la campaña por la gubernatura poblana para el año de 2004, no era fácil que un actor formado dentro de la ortodoxia del más viejo estilo de gobernar en el autoritarismo priísta, se colocara como favorito dentro del partido tricolor, sobre todo cuando desde el mismo gobierno estatal se impulsaba  al entonces secretario de finanzas, como la representación de la formación neoliberal, la juventud, la capacidad tecnocrática, que había adquirido en su formación profesional gracias a sus estudios en los Estados Unidos; por ende, no había otra alternativa para el entonces ex presidente municipal capitalino, ser acercado a Gallup –como empresa que asesora a las mejores empresas del mundo-, para generar la reingeniería mental que  llevara a conocer las virtudes del neoliberalismo, y fueran disminuidas las concepciones nacionalista y revolucionarias,  que si bien por los sectores populares son aplaudidas, para el sector empresarial representarían una amenaza; -ya habían sido suficientes seis años de estancamiento con el melquiadismo y no aguantarían otros más-.

 

Basta leer la obra El pensamiento político en Puebla  Mario Marín Torres Vol. I y II, para apreciar sus concepciones socialdemócratas en el volumen primero, y observar en el segundo el progreso en las propuestas; en el segundo volumen es clara la idea de un gobierno moderno, democrático, eficaz y eficiente; un gobierno que ahorre, pero sobre todo sustentado en el principio democrático de la legalidad. Esta idea de gobierno moderno y eficiente, sólo podría salir de mentes como la de Gabriel González Molina y por supuesto del pensamiento pragmático y sistémico de tipo mixto: cerrado y abierto, plasmado en la concepción de cadena que ha desarrollado Gallup University e impulsado en la ocupación de talentos para el éxito empresarial. De ahí que las propuestas, las metas fijadas, los conceptos de política económica actualizados, las concepciones de planeación y de programación, unidas a las de productividad, competitividad y otras linduras neoliberales, se convirtieron en el discurso oficial del marinismo, sonando en el mismo tono de los reclamos empresariales: productividad y competitividad para salir del rezago.

 

La meta, que el marinismo se convirtiera en corriente de una nueva visión del Estado mexicano, con una ideología de vanguardia neoliberal, como el mejor instrumento para llegar al 2010 con tanto liderazgo capaz de disputar la candidatura a la presidencia de la república; de ahí más supuestos. Pensar que con ponerle el calificativo de competitividad a la nueva secretaría del trabajo, en lugar de productividad por arte de magia los trabajadores se volverían competitivos, de risa ¿no?; y qué decir del Pomposo Instituto Poblano para la Productividad Competitivita; según  tendría la tarea de administrar los recursos del Impuesto Sobre la Nómina, capacitar a las micro y pequeños empresas y al final del sexenio Puebla contaría con 5000 pequeñas empresas y 1000 medianas empresas, consideradas como altamente productivas y competitivas; empero se recluta a burócratas de alto y medio rango y a actores políticos para formar un banco de datos de supuestos talentos a explotar algún día.

 

Y qué decir de la firma de convenio millonario entre el gobierno del Estado y Gallup University, sencillamente a tres años de distancia no se conocen los resultados y sobre todo los beneficios para los poblanos, solo se miró una forma pública de trasladar recursos públicos a una universidad privada, que ahora se empieza a mencionar que se va. Otro supuesto, se va Gallup University porque el sistema que asesora se atoró, se atoró cuando los objetivos son unos y las conductas humanas son otras, se atoró cuando se demostró que la legalidad no es simple discurso, se atoró cuando la autora de los Demonios del Edén se convirtió en virus del sistema político poblano, se atoró y la cadena simplemente se reventó.

 



 
 

 

 
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