El Mazo y el Yunque


Raymundo García García


Salvando la opacidad poblana

 

Después de más de trece meses de abierta demostración de la decisión del gobierno estatal por apostarse a favor de una política pública  de opacidad  de la información pública, pareciera que se empieza a mostrar paulatinamente el camino hacia una recuperación de los mínimos elementos de la política de transparencia y acceso a la información pública, que aun se duda. Esto en clara referencia a que el presidente de la CAIP, está ahora sí, desde el mismo gobierno, siendo llevado a una situación de acorralamiento para llevar a cabo la remoción de su nombramiento como comisionado, para truncar así el espurio nombramiento que la LV legislatura local hiciera, en ese ejercicio autoritario que da la práctica del viejo régimen político enraizado en el PRI y que sufre Puebla.

 

Ahora desde las diputaciones tricolores, desde algunas voces del gobierno estatal, desde algunas mentes lúcidas del PRI, y por supuesto desde la prensa, se ha dado paso a una estrategia de descomposición escalonada de la autoridad del presidente de la Comisión de Acceso a la Información.  Parece que para dar cumplimiento a  una estrategia impulsada por el mismo gobierno estatal de no permitir por nada del mundo perder el control de una Comisión del Poder Ejecutivo, que en la práctica ha demostrado  por todos los lados que se le mire, está apostado a esconder la información gubernamental que los ciudadanos legítimamente le reclamen.

 

La política marinista a favor de la opacidad brota por todos lados y se sostiene  amparada en la voluntad de los mismos ciudadanos que en su decisión, hasta ahora han construido una representación popular mayoritariamente a favor del partido al que pertenece el gobernador. Por supuesto, la política de la opacidad  pública poblana, no es un asunto del presente sexenio, sino una práctica cotidiana de los gobiernos emanados del Revolucionario Institucional. Así, se impulso la Ley  Estatal de Acceso  a la Información Pública, pero distorsionando a la autoridad encargada de entregarla en última instancia a la ciudadanía, en caso de que los poderes públicos se negaren; esto es, que a diferencia de la  construcción institucional federal en un Instituto –el IFAI- en Puebla se crearon tres Comisiones, una para cada poder público estatal, por supuesto con mayor peso en importancia práctica para la Comisión del Poder Ejecutivo.  Pensada en  convertirla en un instrumento encaminado no en resolver los reclamos de la sociedad civil, sino en entorpecerlos, en proteger a las dependencias del gobierno estatal.  En ese sentido lo ha demostrado el reclamo documentado en varias notas periodísticas, y en ese contexto se puede entender el apoyo a la oscuridad gubernamental, y el nombramiento formal del comisionado Juárez Acevedo.

 

El presidente de la CAIP además de ser un hombre conocedor del derecho, sus estudios de doctorado en derecho así lo constatan, es un hombre conocedor del régimen político poblano, sabe perfectamente que ha tenido en su favor a la mayoría de la fracción parlamentaria del PRI en el congreso local, la tuvo  la  legislatura LV, en la LVI y por ende lo tiene en la LVII;  cuenta con el apoyo del dirigente nato del PRI y su jefe – el titular del poder Ejecutivo- por la forma en la cual está estructurada  la Comisión que preside; por lo mismo, si las metas del gobierno del Estado están puestas en la oscuridad de la información pública, que mejor recurso que tener a la CAIP, en este tiempo de muertos, en el limbo  administrativo, como una estructura administrativa deslegitimada, paralizada, repudiada socialmente, y todo por la fuerza de un poder que simple y sencillamente se ejerce por el imperio de la fuerza. Por ese conocimiento, el comisionado presidente no está empecinado e el puesto, sólo está haciendo lo que tiene que hacer, lo que el régimen político le dicta y nada más.

 



 
 

 

 
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