El último mes electoral en México


Pedro Ángel Palou


11/06/2012


De cómo la realidad le sigue ganando a la democracia


Es absurdo haber esperando al término del debate para escribir este texto, pues el supuesto ejercicio democrático lo único que hace es documentar nuestro pesimismo. Ahora no fue la edecán, fue la mala transmisión, la señal que se caía, el malísimo ejercicio televisivo.


Por otro lado la calle —afuera de la Expo en Guadalajara— es el momento más importante del propio debate. Los que esperaban un debate ríspido, lleno de golpeteo, sólo se quedaron con la mala estrategia de Josefina: golpear y golpear, algo que ni el peor boxeador utilizaría como ejercicio único de triunfo.


Los que esperaban un debate de propuestas, un ejercicio de ideas, tampoco se pudieron complacer con el desempeño de ninguno. Ni el bronceado de Palazuelos de Peña, ni la cruz con marcador de Josefina después de la interpelación de género, ni siquiera el recurso al gran gabinete a la Juárez. Ninguno utilizó el debate para realmente ganar a los indecisos. Ninguno, tampoco, para dar la estocada final a su candidato.


Ayer conversando con Jorge Volpi, Nacho Padilla e Ix-Nic Iruegas sobre el debate, Volpi dice: “y si AMLO les planta en la cara a los dos candidatos, que de esta guerra de 60 mil muertos hay 20 mil averiguaciones previas, a pesar de que Calderón afirma que se matan entre sí, sólo dos mil casos seguidos y por tanta sangre hay sólo 22 consignados”. Y ése es el gran ausente del debate, la guerra, los muertos. El escritor David Miklos lo dijo en su Twitter: el ganador del debate fue Calderón y el perdedor fueron los 60 mil muertos, ausentes en la discusión. Es curioso que mientras el propio NYTimes decía al terminar el debate que los candidatos habían propuesto cambiar en teoría la política en materia de combate a las drogas. Es una lectura que no puede hacerse con las propuestas de los candidatos.


Las encuestas de los medios (aún la de Reforma, más seria) que da el “triunfo” del debate a JVM, no miden en realidad nada frente a la elección del 1 de julio. No creo, pues, que Josefina suba gran cosa, no creo tampoco que Peña haya perdido puntos, tampoco creo que AMLO haya logrado convencer a los miedosos o indecisos, desperdició la ocasión, tristemente quizá para la izquierda en este país.


Nadie mencionó el escándalo The Guardian, frente al que el hecho de dedicar una tesis es muy menor. Quiero pensar que los asesores pensaron que golpear traería dividendos, pero no irse a la yugular.


A unas semanas de la votación, las instituciones democráticas del país no están a la altura de los ciudadanos, una vez más. No sólo por los que afuera se llaman  #YoSoy132, no sólo por las minorías sexuales, las mujeres en necesidad de abortar. Ningún derecho civil ni de los ciudadanos. Sólo políticos hablando a políticos, sin propuestas (al menos que el elector pueda leerlas entre líneas). El hartazgo. Es curioso que JVM hable de derechos de las minorías cuando su partido ha iniciado controversias constitucionales cuando el PRD sí ha hecho leyes de esto. Las únicas del país.

 

El chiste colectivo es mi mejor conclusión. Estaba un avión con los cuatro candidatos y se estropea en el aire, ¿quién se salva? México.

 

 



 
 

 

 
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