Fútbol verdad


Emilio Maurer Espinosa
TWITTER:@EmilioMaurer


28/09/2010


Las cosas no cambian, cambiamos nosotros.
Nada tan peligroso como una idea amplia en cerebros estrechos.
El que no sabe es como el que no ve.


Desastre camotero


T odos estos pensamientos se pueden aplicar al caso de nuestro querido equipo La Franja y a su estrepitosa caída, que nos pueden regresar sin barandas a la Primera “A” después de haber salido de ahí con tanto esfuerzo y dificultad. Esto puede suceder en caso de seguir la obvia picada que sobrevendría y de la que ya habíamos advertido sin ser magos o adivinos.


Cuando la dirigencia de un equipo no tiene ni idea de las cosas que hace, no puede suceder otra cosa que el desastre. No se vale culpar a los jugadores para evadir las responsabilidades del fracaso. Los jugadores son los mismos y se parten el alma. Tampoco es culpa del técnico, pues Trejo es un técnico serio y capaz; entonces, ustedes se preguntarán, ¿a qué se debe este cambio tan terrible?


Bueno, pues cuando algo camina bien y sin que existan razones de peso para hacer cambios, éstos se hacen por decisiones tontas, el equipo se resquebraja y los resultados están a la vista. La separación de Velázquez es un capricho, un mal consejo de alguien que cree que sabe y no sabe nada. Cuando para demostrar poder se destruye todo lo que estaba bien, éstos son los resultados: la Sub 17 perdió 7-6, la Sub 20 perdió 3-0, y el equipo grande perdió 1-0. Lo terrible de esto es que perdió contra el peor equipo de la liga, que solamente tenía un punto. Lo mismo que el Puebla, la directiva del Atlas tampoco tiene idea de lo que hace y solamente le importan sus intereses personales. Pero calma, como ya dije antes: “No hay mal que dure cien años”. Estoy seguro de que pronto vendrán tiempos mejores. Ya solamente faltan cuando más cinco meses y las cosas tendrán que cambiar. Mientras tanto, a sufrir.

En otro tema, la Selección Nacional es sin duda un negocio fabuloso para la Federación Mexicana de Fútbol, que le da mucha más importancia a lo económico que a lo deportivo. Sin duda ésa es la causa del estancamiento de nuestro fútbol. Es el colmo que a estas alturas sigan sin tener un entrenador definitivo, al que todos los seleccionados conozcan y sepan que estará ahí por lo menos cuatro años. Un técnico que además sea un verdadero líder y que lleve con mano firme el destino de la Selección. Pedir que la federación no se preste a los caprichos de las televisoras sería casi imposible, pero sería lo ideal. El castigo que se le impuso a los seleccionados por la famosa fiestecita es merecido, pues faltaron a los reglamentos, pero tenía que haberse aplicado en privado y no hacerlo tan mediático. Además, lo ideal es que lo hubiera aplicado y comunicado Decio de María, secretario general. Él no tiene que tener trato con los jugadores de manera continua y, desde su puesto administrativo, no tiene que tener compromiso con nadie, por eso esto hubiera sido lo ideal. Pero el hubiera no existe; mandaron a Néstor de la Torre, que es el que tiene el trato directo con los jugadores, y por eso este trato se va a ver afectado, como ya está sucediendo, ya que como los jugadores se creen dioses, ahora piden su cese. ¡Imagínense si lo cesan! El principio de autoridad se vería afectado y la Selección se convertiría en tierra de nadie. Ojalá impere la cordura y apoyen a Néstor, nombren al entrenador y ya se pongan a trabajar seriamente. ¿Es esto mucho pedir?



 
 

 

 
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