Opinión


Pedro Gutiérrez

13/05/2011

Miserias y mezquindades del PRI


El senado de la república aprobó al final del período de sesiones que recién concluyó un paquete de reformas de índole político en varios rubros: destacan por supuesto el tema de la reelección de legisladores (para diputados hasta dos períodos más y para senadores hasta un período adicional), la posibilidad de que las legislaturas locales autoricen la reelección de presidentes municipales, la reconducción presupuestal, actualización de hipótesis en caso de falta absoluta del presidente, las iniciativas ciudadanas o populares y las iniciativas preferentes enviadas por el ejecutivo al Congreso, entre otras.


Mucho se ha hablado a lo largo de los años de la necesaria reforma política; se ha hablado, incluso, de la circunstancia de la reforma del Estado, término debatible en no pocos foros académicos pues muchos prefieren referirla como lo que es, una auténtica reforma político-institucional.


En efecto, la reforma política en México ha sido gradual in extremis; en palabras de José Woldenberg, México ha transitado del autoritarismo a la democracia muy paulatinamente, con reformas graduales acordes a la realidad y necesidad democrática del país. La última gran reforma política del país fue la que se verificó a la mitad de la década de los noventa, años en los que entre otras cosas se ciudadanizó el IFE. Ahora se pretende impulsar este paquete de reformas que son de índole institucional y que atienden a la necesidad de perfeccionar los esquemas de gobernabilidad, es decir, de cubrir los espacios institucionales en los que no existen soluciones a posibles problemáticas de parálisis gubernamental.


Las fuerzas políticas históricamente reformistas son las mismas que hoy en día dan impulso a este paquete de modificaciones constitucionales: el PAN y el PRD. La historia consigna que tanto el partido de centro-derecha como la fuerzas de la izquierda en México han promovida las reformas más importantes de tipo político a nivel constitucional; en cambio, el PRI es el partido que la propia historia refiere como agente del inmovilismo, lo cual es lógico si con el sistema de siempre –status quo- se mantuvieron en el poder por décadas. Sin embargo, ahora que ya no son gobierno federal los priístas continúan poniendo diques a las reformas que requiere el país.


En este contexto, se sabe que la cámara colegisladora –diputados- no pretende analizar en comisiones y muchos menos en el pleno el paquete ya aprobado por el senado de la república. Se sabe, también, que la fracción del PRI en San Lázaro ha puesto un sinfín de pretextos para avanzar en estas reformas de fundamental importancia para el país, aduciendo desde la imposibilidad práctica de hacerlo por motivos de tiempo, hasta la circunstancia de que los tiempos políticos no están para atender la concitada reforma. De lo anterior subyace el entramado o novela que se gestó la semana pasada en el sentido de que el PRI obedece ciegamente las consignas electorales del futuro candidato presidencial Enrique Peña Nieto, lo cual quedó claramente evidenciado a partir de las acusaciones que hiciera el PAN y el PRD.


Por ende, hay que decir en todos los foros posibles que como se demuestra, el PRI sigue siendo la fuerza política que obstaculiza los cambios que le urgen al país; no solo hablamos de la reforma política: también está la reforma laboral que en días pasados sufrió un duro –otro- revés a partir de la obstinación del tricolor por conservar el andamiaje legal en la materia que data de 1931 y que permitió a personajes como Fidel Velázquez explotar miserablemente a los trabajadores de nuestro país.

 

Mucho me temo que la reforma política que hoy está depositada en la cámara baja tiene pocas posibilidades de aprobarse próximamente; el PRI buscará posponer su discusión y votación hasta después del 2012, año en el que pretende volver a Los Pinos. Y mientras el PRI siga con sus miserias y mezquindades, a México le seguirá deparando un futuro incierto.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Regidor del Ayuntamiento de Puebla
Compromiso por Puebla

[email protected]

@ pedrogtzpanista

 



 
 

 

 
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