Opinión


Pedro Gutiérrez

18/02/2011

La alternancia en la capital del estado


Con la asunción del poder de los distintos ayuntamientos del estado en la semana que concluye, la alternancia llegó a Puebla para demostrar que partidos distintos al PRI pueden gobernar mucho mejor de lo que lo hizo durante décadas el ex partidazo. Y no hay pretexto para no demostrarlo, pues el PAN, que encabeza la coalición de partidos en la entidad, es gobierno en la mayoría de los municipios, es gobierno en el estado y es gobierno a nivel federal. Hoy como nunca es obligación moral y política del partido blanquiazul demostrar que es posible generar bien común a favor de los poblanos.


No son pocos los retos que municipios como la capital deben superar; si además partimos de la base de que el PAN es un partido históricamente municipalista, el compromiso es superior. En efecto, el Acción Nacional nace desde 1939 con una vocación claramente defensora del nivel de gobierno que tiene mayor cercanía con los ciudadanos, es decir, el municipio. Promotor incansable de reformas al 115 constitucional en las que se proponía se profundizaran las facultades del municipio mexicano, el PAN logró posicionarse en esa imaginaria política municipalista y ganó su primer ayuntamiento en el año de 1946, el de Quiroga, Michoacán, mismo que comenzó a gobernar al año siguiente. La época de oro del panismo nacional al encumbrarse como gobierno en los principales municipios del país fue a mitad de la década de los noventas, hecho motivado indubitablemente por la crisis económica que azotó al país después del error de diciembre de 1994 y que propició que la entonces oposición –el PAN- le arrebatara sendas plazas al PRI en no pocos municipios capitales de diversos estados. Fue entonces cuando el PAN ganó por primera vez en Puebla el ayuntamiento de la capital del estado, aunque a decir verdad el presidente municipal Gabriel Hinojosa no era un panista de prosapia, que además luchó durante toda su administración contra el gobernador Manuel Bartlett Díaz.


Años después el PAN volvió a ganar la capital, que quedó en manos del arquitecto Luis Paredes Moctezuma; éste si, panista sin ambages a diferencia de Hinojosa, hizo un gobierno moderadamente aceptable que en todo caso pudo haber desviado su misión en el momento en el que volteó su óptica hacia las aspiraciones –por cierto legítimas- de ser gobernador de la entidad, reto que por supuesto sabemos fracasó en el intento.


Hoy, en el 2011, estamos en presencia del tercer gobierno municipal que encabezará el PAN en la capital del estado, la cuarta ciudad más importante del país y la tercera zona metropolitana más grande de la república. El presidente municipal Eduardo Rivera es, sin duda, el alcalde emanado del PAN que representa de manera más fidedigna el pensamiento político y perfil del panista poblano, y no porque los casos de Hinojosa o Paredes se sitúen en el opuesto de este perfil, pero cierto es que Rivera conjunta años de militancia en el partido y ha sido dirigente partidista y legislador federal y local en los años recientes.


Fundamental será el apoyo que dé el gobernador del estado Rafael Moreno Valle al municipio de la capital para que éste salga avante. Y es que el presupuesto del ayuntamiento es realmente escaso, ya que incluso este año que corre sólo asciende a la cantidad de 2591 millones de pesos, a todas luces insuficientes si consideramos además los enormes problemas y atrasos que se observan en la ciudad. Pero el apoyo que ha ofrecido el gobernador no deberá ser gratuito: para que fluya el mismo es menester que el municipio emprenda una planeación y proyección de alta envergadura en áreas de infraestructura –por ejemplo las mil calles ofrecidas en la campaña- en el municipio. En otras palabras: el apoyo generoso que ha prometido el gobernador Moreno Valle debe ser capaz el ayuntamiento de aterrizarlo, exprimirlo y explotarlo en el marco de las grandes transformaciones que exige la ciudad. Y en sentido recíproco, el propio ayuntamiento debe impulsar algunos tópicos en los rubros de eficacia y eficiencia en la administración municipal para coadyuvar con el estado en las metas que se ha autoimpuesto para cumplir en los tres primeros años del sexenio. Siendo recíprocos con la generosidad mostrada por el gobernador es como Eduardo Rivera y el ayuntamiento en su conjunto pueden encontrar mejores apoyos en los tres años que vienen.


Eduardo Rivera comienza su gestión con un bono democrático bastante aceptable, diríamos que incluso alto. Por ello es muy importante que desde los primeros días de gobierno se vayan sentando las bases de una gestión exitosa y eficaz. En este contexto las nuevas ideas y estrategias de gobierno son bienvenidas y deben impulsarse con arrojo, pero también es fundamental escuchar y absorber de la experiencia de los trabajadores del municipio que con sus años de servicio pueden ayudar en mucho a cumplir con los objetivos trazados. En otras palabras: innovación sí, pero sin soslayar que los trabajadores sindicalizados son necesarios y fundamentales para el trabajo de la ciudad, sobre todo en las áreas que proporcionan servicios públicos.

 

Al final del camino, el mejor éxito de los ayuntamientos entrantes y el particular de la capital que encabeza Eduardo Rivera será el de entregar la estafeta en el 2014 a una nueva administración panista o coalicionista, porque eso significaría que la tarea estuvo bien hecha y que los poblanos así la calificaron mediante el voto de refrendo al cabo de tres años.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Miembro activo del PAN y regidor
electo del ayuntamiento de Puebla

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