Opinión


Pedro Gutiérrez

29/04/2011

Rumbo al 2012: el factor Diego en el PAN


Ciertamente las elecciones presidenciales de 2012 parecen aún muy lejanas, falta año y medio y casi no hay actor político que no diga que se ven remotas. Sin embargo, es claro que a pesar de lo que se diga, los partidos, aspirantes y suspirantes están desde hace tiempo forjando el camino para llegar en las mejores condiciones a dicha contienda.


La elección presidencial del próximo año es analizada en varios escenarios como el proceso comicial de ratificación o no de los gobiernos panistas. Una especie de referéndum en relación a la forma de gobernar del partido blanquiazul que acaba de cumplir en el poder once años.  Y es precisamente en el marco de Acción Nacional que es menester hacer una reflexión en cuanto al proceso de 2012.


Prácticamente todos los analistas políticos refieren que es el partido en el poder, el PAN, el que menos precandidatos presidenciales ha proyectado para la renovación presidencial. Mientras en el PRI es clara y casi única la candidatura del gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto y en el PRD se disputan esa nominación Marcelo Ebrard y Andrés López, en el PAN hay varios aspirantes quienes indubitablemente no han despuntado y ello quizá tenga alguna explicación.


El más visible de los precandidatos panistas es el senador Santiago Creel; el exsecretario de Gobernación se encuentra ahora en una posición exactamente contraria a la que tenía en el 2006 cuando, a diferencia de lo que hoy ocurre, era el preferiti del presidente Vicente Fox. Hoy es diáfano que Creel es el precandidato que quizá más se aleja de la venia de Felipe Calderón, y precisamente ello se erija en un punto a favor más que en una desventaja. Santiago Creel no sólo es el aspirante panista más visible como decíamos, sino que es el único que ha hecho pública su intención de contender en la elección primaria cuando los tiempos se cumplan. No queda la menor duda que de toda la gama de precandidatos o aspirantes panistas que aquí analizamos, Creel sea el que mejor talante tenga para ser un excelente presidente de la república, pero aún genera dudas su perfil como candidato y las posibilidades reales de triunfar en las urnas.


Justo el día miércoles pasado Josefina Vázquez Mota dejó en claro –en el marco de una entrevista periodística- que está valorando seriamente participar como aspirante a la candidatura presidencial del PAN. Vázquez Mota, hoy coordinadora de los diputados federales del PAN, tiene una sensibilidad política muy especial, bastante difícil de encontrar en la imaginaria política nacional. Sus virtudes son, además de la sensibilidad antedicha, el hecho de que es de las confianzas del presidente Calderón y además que  ha realizado un trabajo bastante aceptable en las carteras federales que ha ocupado –por cierto es de los poquísimos secretarios de Estado que trascendieron de sexenio a sexenio gobernado por el blanquiazul-. Una debilidad teórica estriba en el hecho concreto de ser mujer  en un país en donde en términos políticos  priva el machismo y la misoginia, aunque ello es, en una opinión muy personal, quizá su activo más importante pues el género al que pertenece es una verdadera área de oportunidad en un mundo en el que las elecciones están ganándose por afroamericanos –EUA- o mujeres mismas –Brasil-. La que sí es una auténtica debilidad es la mala relación que sostiene con la líder magisterial Elba Esther Gordillo, factor real de poder en nuestro país.


Otros aspirantes que no han manifestado la intención de postularse pero que se asume que así lo harán en su oportunidad son Ernesto Cordero, Alonso Lujambio, Emilio González Márquez y Marco Antonio Adame, los dos últimos pertenecientes al ala más dura del panismo nacional. Mucho se dice que Cordero, actual secretario de Hacienda, es el verdadero consentido del presidente Calderón y que incluso los recientes cambios en el gabinete obedecen a la lógica de allanarle el camino.

 

No obstante lo anterior, recientemente ha emergido a la palestra el que nos parece es el verdadero caballo negro del panismo: Diego Fernández de Cevallos. No se sabe aún el alcance de su figura política a raíz del lamentable secuestro que sufrió y si este hecho coyuntural sea el detonante de una posible aspiración presidencial, pero el hecho concreto es que en las últimas semanas ha generado esa expectativa entre la clase política nacional, la prensa y por supuesto entre no pocos grupos de panistas a lo largo y ancho del país. Él mismo ha negado la intención de postularse, pero como reza el dicho, genio y figura hasta la sepultura. Y ello porque a nadie puede escapar que ahora mismo Diego se encuentra como pez en el agua, en los terrenos que pisa mejor: los terrenos de la polémica, de levantar ámpula con sus declaraciones, en donde la prensa que muere por una declaración suya. Y todo esto es quizá lo que le faltaba al PAN en su lucha por la presidencia que viene: una figura importante, panista de cepa, inteligente, capaz de ganarle al populista de la izquierda ignominiosa –López Obrador- o al chico telenovela que recién desposó a la gaviota –Peña Nieto-.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Regidor del Ayuntamiento de Puebla
Compromiso por Puebla

[email protected]

@ pedrogtzpanista

 



 
 

 

 
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