Opinión


Pedro Gutiérrez

09/07/2009

Lo que se avecina en el PAN


El próximo lunes el país se levantará con un nuevo panorama político rumbo a la segunda parte de la administración del Presidente Calderón. Por supuesto que los panistas creemos que para el lunes se habrá ratificado una mayoría parlamentaria blanquiazul en la Cámara de Diputados, porque estamos convencidos que nuestra oferta política es la mejor de todas las que se presentan a los mexicanos en esta elección intermedia.


En el caso de Puebla todos esperamos que después del 5 de julio el panorama del partido sea alentador: de ser así, estamos hablando que el lunes tendremos en la bolsa más de la mitad de las diputaciones federales que están en juego –es decir, 9 ó más-; sensacional sería que proyectáramos el triunfo en los 16 distritos, aunque el triunfo en 12 de ellos sería excelente porque mantendríamos la numeralia del año 2006. Con todo ello, me parece que como se dijo líneas arriba, conseguir más de la mitad de los distritos sería fundamental para la vida futura del partido en el corto y mediano plazo.


Por supuesto que en esta semana que corre las proyecciones y encuestas están a la orden del día. Nadie se atreve a asegurar un resultado, sobre todo porque muchos distritos electorales se encuentran empatados técnicamente y por ende todo dependerá de la capacidad de movilización de las estructuras partidistas. Atrás quedaron las campañas bajo el nuevo andamiaje legal que a muchos no agradó, los discursos, la spotización de la política –término acuñado por José Woldenberg para ironizar el masivo número de comerciales políticos que vimos en televisión y radio en este año-, los dimes y diretes, la coacción del voto ejercida por el priísmo en el estado e, incluso, la transubstanciación PAN-PRI-PAN que vivimos en Canoa y Acajete de la mano del senador Rafael Moreno Valle Rosas.


Cualquiera que sea el resultado, el Partido Acción Nacional debe replantearse varias cuestiones con miras al 2010: por un lado, debe reflexionar sobre la pertinencia –yo diría obligación- de realizar un trabajo territorial mucho más intenso y agresivo de manera permanente desde la propia base social. A la presente elección llegamos nuevamente con un déficit en dicho rubro, mientras el PRI –aceptémoslo o no- tiene una estructura más definida antes, durante y después de las elecciones. No digo que emulemos al PRI en función del clientelismo que acostumbra ejercer sobre las bases a cambio de favores o programas sociales, pero sí creo que es menester armar una estructura que nos haga fuertes más allá de la coyuntura electoral.


Por otro lado, el panismo debe definirse en torno a qué tipo de campaña y trabajo político queremos para Puebla y los poblanos. A partir del próximo lunes, no se hablará de otra cosa que no sea la sucesión gubernamental en el estado, y todo el PAN –desde el Comité Estatal, los comités municipales, liderazgos y militancia- debe comenzar a pensar en los dos modelos que se someterán a su escrutinio para ganar la gubernatura: el modelo panista que durante años hemos sabido asimilar, trabajar y nos ha dado sin duda resultados palpables –Fox y Calderón son panistas de cepa y ganaron en su oportunidad-; o bien, el modelo tricolorneopanista que pretende adueñarse de la institución con el objeto de usarla como medio para ganar. En el primer esquema –el panista- encontramos de manera visible los liderazgos de militantes como Humberto Aguilar Coronado, Ana Teresa Aranda, Jorge Ocejo y Ángel Alonso Díaz Caneja. Panistas comprobados que son lo que son gracias al partido, sus militantes y a la misma ciudadanía que les ha dado en diversas ocasiones un voto de confianza. En el segundo modelo nos topamos con la presencia de Rafael Moreno Valle, Antonio Gali, Jorge Aguilar Chedraui y los sectores que trajeron consigo desde el partidazo.


En medio de ambas opciones, muy importante resultará a partir del próximo lunes el papel de las autoridades del partido. Los comités deberán demostrar con hechos que todo lo que se dice acerca de ellos en relación a una supuesta parcialidad hacia uno de los bandos es mentira. Desde el Comité Estatal, muchos somos los que estaremos atentos de que el camino a la gubernatura no se vea manchado de dádivas, complicidades, acarreos y clientelismo electoral. Seremos vigías de que la esencia del PAN no se trastoque y que su historia no se manche por un interés personal o de grupo. Que la transubstanciación que algunos pretenden no sirva de herramienta para ganar a cualquier costo, aunque algunos distinguidos panistas –los menos afortunadamente- digan que es mejor ganar por ganar –el fin justifica los medios- aunque luego les cierren las puertas para que la estructura gubernamental esté plagada de los que aquí he denominado tricoloresneopanistas.

 

En fin: el próximo lunes todos queremos amanecer con la noticia de que el que el PAN ganó y lo hizo contundentemente. Pero nadie puede cerrar los ojos y dejar de advertir que el mismo lunes el panismo empezará a enfrentarse a la disyuntiva que estoy planteando. Al tiempo.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Miembro del Comité Directivo Estatal del PAN

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