Opinión


Pedro Gutiérrez

03/04/2009

EL PAN Y SUS TRECE IMPLICADOS


Esta semana se ha caracterizado por la enorme cantidad de información relacionada con el PAN y sus propuestas para candidatos a diputados federales, sobre todo los que aspiran a las candidaturas por la vía de la representación proporcional, cuyo escenario es muy complejo. El domingo pasado, los panistas teníamos una cita con la democracia interna para sufragar mediante elección directa y elegir los lugares que serían asignados los candidatos poblanos en el marco de la Cuarta Circunscripción nacional. Sin embargo, durante el fin de semana se supo que la elección se había cancelado por algún motivo. Incluso, algunos panistas acudieron al centro de votación con la intención de votar y se toparon con la cancelación de la votación.


Formalmente, la elección fue suspendida por la razón concreta que estriba en la renuncia de 13 de los 18 precandidatos a diputados plurinominales en víspera de la elección. De manera oficial, el anuncio lo realizó la Presidenta de la Comisión Estatal de Elecciones, la diputada Leonor Popócatl, quien además refirió que la selección de los candidatos se verificaría en las instancias nacionales, esto es, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y la Comisión Nacional de Elecciones (CNE).


Lo cierto es que existen muchas teorías en torno a la cancelación del proceso interno. Las acusaciones, por abajo del agua como casi siempre sucede en estos casos, están a la orden del día. Los unos dicen de otros y otros dicen de los unos; se presumen conspiraciones metapolíticas –la injerencia del Yunque por ejemplo-, zancadillas en despoblado y manipulaciones al por mayor. Para el que esto escribe, en mi calidad de miembro del Comité Directivo Estatal, la cancelación del proceso fue una verdadera sorpresa. Estando en compañía del senador Humberto Aguilar Coronado, recibimos ambos la noticia por medio de la prensa electrónica –Cambio publicó la nota  alrededor de las trece horas del día viernes- y no dejó de sorprendernos. Incluso fue motivo de lamentación, porque claramente sabíamos que la noticia no era nada halagüeña para el partido y que a partir de ese día la institución iba a ser objeto de críticas diversas, muchas de ellas seguramente fundadas.


La dirigencia estatal, para variar, está en entredicho, pues al final del camino resulta que es la autoridad suprema que rige a los panistas poblanos y, por ende, la que debiera vigilar que los procesos internos se desarrollen sin contratiempos. No lo sé, incluso no me atrevería a señalar a la dirigencia o a la Comisión Estatal de Elecciones como los responsables por omisión de estos lamentables acontecimientos. Tampoco haría, sin bases ciertas y fundadas, un señalamiento a algún actor del partido como responsable de las renuncias. Mucho menos lanzaría indirectas –con destinatarios preclaros por supuesto- como lo hizo el martes en algún medio electrónico el senador Rafael Moreno Valle, indirectas que no benefician la precaria situación del partido.


Lo cierto es que la desbandada de candidatos perjudica la imagen del partido y eso no es aceptable en vísperas de una elección federal intermedia que se vislumbra muy complicada. El hecho formal, insistimos, es que 13 de los 18 precandidatos plurinominales renunciaron a sus aspiraciones un par de días antes de la elección interna, trastocando visiblemente al partido y esta circunstancia, por sí sola, me parece que debiera ser motivo de una sanción severa para los involucrados. Antes de las suposiciones y de las declaraciones de unos y otros, soy de la opinión –que además he de manifestar en la instancia correspondiente- de que los 13 precandidatos deben ser minuciosamente cuestionados acerca de su proceder y así llegar a las conclusiones relacionadas con los motivos que los impulsaron a dañar la imagen de la institución, sus dirigentes y militancia. No se puede jugar con la institucionalidad del PAN así como así: inscribirse en un proceso interno, hacer como que se hace precampaña y engañar a la militancia debiera castigarse de acuerdo a los estatutos, a menos claro está que comprueben que hubo motivos irrefutables que los exoneren de su actuar.

 

Esperamos que no quede impune, en el caso de que así se demuestre, la renuncia a las precandidaturas de los trece implicados. Por cierto que todos ellos tuvieron que haber entregado, al momento de su registro, una carta en la que se comprometen a actuar en consonancia con la doctrina y los estatutos del partido. Habrá que basarse en dicho documento para exigirles congruencia y aplicar las sanciones, aunque éstas sean sólo morales y no estatutarias.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Miembro del Comité Directivo Estatal del PAN

[email protected]

 



 
 

 

 
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