Opinión


Pedro Gutiérrez

18/09/2009

SETENTA AÑOS DEL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL


Corría el año de 1996 y muchos ciudadanos poblanos -jóvenes, mujeres, profesionistas, amas de casa etc.- vieron en el PAN una herramientas idónea para traducir sus ideales de cambio y proyección para ser una mejor sociedad.  Fue el año en el que nuestro partido ganó por vez primera la presidencia municipal de Puebla; ese simple hecho motivó a muchos a ver en el PAN esa opción de gobierno alternativa al viejo PRI. Dos años antes, la campaña presidencial vigorosa y pujante del Jefe Diego también había animado a miles y miles de ciudadanos en todo el país para acercarse al PAN. Todos recordamos con orgullo el primer debate presidencial televisado en cadena nacional de aquella campaña, debate en el que Diego Fernández dio cátedra de elocuencia y propuesta política a sus símiles Ernesto Zedillo y Cuauhtémoc Cárdenas.


Ambos hechos políticos –la campaña presidencial de 1994 y la ola azul de 1996 en Puebla- me acercaron al PAN apenas cumplidos los 18 años. En el Comité Municipal que entonces se ubicaba en la 17 poniente entre la 3 y la 5 sur me afilié, siendo uno de mis avales para ingresar el recién fallecido don Jorge Ehlinger Coghlan (qepd). De inmediato, el reducto natural de quehacer político de un servidor fue Acción Juvenil, entonces liderado en Puebla por la actual regidora panista María Isabel Ortíz Mantilla. Y ahí, en el juvenil, me topé con muchos buenos amigos que hoy siguen siéndolo y que siempre han puesto entusiasmo y amor al partido que nos dio la oportunidad de crecer paulatinamente, entre otros, Juan Carlos Mondragón Quintana.


Juan Carlos Mondragón es un político joven pero con mucha experiencia; ya en 1996 cuando un servidor se afilió al PAN, Juan Carlos había hecho antes sus pininos en algunas campañas electorales, esas en donde adquiere mucho más valor haber participado puesto que eran campañas de derrota segura para el partido a partir de ignominioso proceder del PRI-gobierno y sus mapacherías electorales. Justo cuando tuvimos oportunidad de conocernos, vino un distanciamiento natural derivado de la decisión de Juan Carlos de emigrar a la ciudad de México y estudiar Ciencias Políticas y, porqué no, hacer una carrera política propia. No era una decisión fácil, pero claro está que en esta vida nada es gratis y todo requiere de un esfuerzo determinado, por lo que a partir de su aventura en México, Juan Carlos y muchos del juvenil de entonces dejamos de tener contacto frecuente pero nunca dejamos de procurar una comunicación mínima.


Así pasaron los años hasta que nos volvimos a topar alguna ocasión en algún evento del partido en la ciudad de México: el que esto escribe trabajaba en la Secretaría de Gobernación y Juan Carlos había sido recientemente electo como Secretario de Acción Juvenil a nivel nacional; un par de años después, en 2007, el destino volvió a unir a un par de ex miembros de Acción Juvenil en torno a sendas candidaturas a diputados locales: un servidor por el distrito 02 y Juan Carlos por el 06.


Sin temor a equivocarme, estoy convencido que las mejores campañas panistas del 2007 fueron las de dichos distritos: lo comprueban los votos que recibimos a pesar de la derrota. Juan Carlos hizo una campaña fresca, dinámica, de propuesta política y con contenido en el discurso. Pero no sólo eso, sino que Juan Carlos siempre demostró prudencia aún en los momentos más difíciles y álgidos de la campaña, y para demostrarlo valga una anécdota: recién Antonio Sánchez había declarado que sólo gobernaría por dos años pues aspiraba en un futuro a ser gobernador del Estado, los números en las encuestas comenzaban a ser desfavorables para el PAN, razón por la cual los candidatos a diputados por la capital, el presidente del partido y el mismo candidato a la alcaldía nos reunimos urgentemente para afinar estrategias. Recuerdo que todos, o casi todos los candidatos a diputados estábamos muy molestos e incluso levantamos la voz, y sólo Juan Carlos intervino para poner una dosis de prudencia y cordura a tan difíciles acontecimientos. Resalto la anécdota porque me parece que la prudencia es una virtud invaluable si se quiere dirigir a un partido como el PAN.

 

El hecho es que hace apenas unos días Juan Carlos Mondragón Quintana manifestó su intención para ser jefe estatal del panismo poblano. En este preciso momento estará trabajando a favor del consenso y en búsqueda de la unidad, como factores indispensables para su eventual dirigencia. En lo particular mucho me congratula saber que Juan Carlos ha decidido aportar su talento y experiencia política al servicio de Acción Nacional. No me queda la menor duda que el partido necesita renovarse y también requiere sangre nueva, con nuevas ideas y sobre todo con un profundo amor y sentido de institucionalidad. En estos momentos difíciles para el PAN, Juan Carlos cuenta con todos los que desde una misma generación de panistas jóvenes queremos hacer de Acción Nacional la opción real de esperanza ciudadana que era cuando nos afiliamos en1996. Para que el PAN vuelva a ser esperanza de la mayoría, vuelva a su esencia y se distinga del PRI, para que el PAN cuente con un jefe estatal con autoridad política y moral, para que el PAN sepa conducir imparcialmente sus procesos internos rumbo a la elección del próximo año y luego gane en las urnas la confianza ciudadana y, finalmente, para que el PAN sea un partido unido y fuerte, Juan Carlos Mondragón cuenta con todo nuestro apoyo porque estoy seguro que todo esto es lo mismo que él quiere

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Miembro del Comité Directivo Estatal del PAN

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