Opinión


Pedro Gutiérrez

22/05/2009

Los candidatos panistas de la capital


Por mucho, los candidatos panistas por la capital son mejores que los del partido tricolor. No sólo en el perfil, sino fundamentalmente en el ámbito de la congruencia, experiencia y propuestas, los blanquiazules presentan mejores credenciales democráticas para la elección del próximo 5 de julio-


No me parece, como muchos afirman, que los tiempos hayan sido mal manejados por el Comité Nacional y que las designaciones hayan sido tardías. En esto de la política juegan muchos factores, entre ellos por supuesto el tiempo pero también el espacio, la estrategia, la calidad de los perfiles de unos y otros partidos, etc. Todavía recuerdo que durante años, cuando el PAN designaba o elegía a sus candidatos antes que los otros partidos, incluyendo al PRI, tanto los medios de comunicación, actores políticos y los mismos panistas pregonaban que se cometía el error de enseñar las armas antes que el adversario. Y entonces, se suponía que el PRI elegía a sus gallos basándose en los perfiles panistas. Ahora que la dinámica de selección de candidatos fue inversa, se dice que el PRI ha venido aprovechando los espacios y los tiempos y que el PAN ha perdido gas en las últimas semanas. Al final del camino, estoy convencido de que mucho importan los perfiles que se postulan como candidatos y, en este caso concreto, el PAN no ha fallado.


Por el distrito IX de la capital el PAN estará representado por una gran mujer, apasionada de la política y extraordinaria legisladora local en la pasada legislatura del Congreso del Estado. Augusta Valentina Díaz de Rivera es una mujer que se ha entregado al trabajo político partidista en los últimos años. Un buen papel en el Congreso de la Unión está garantizado con Augusta Díaz de Rivera porque; por el contrario, su adversaria Blanca Jiménez tuvo un papel gris, por no decir oscuro, cuando fue diputada local.


Por el distrito VI el PAN optó por un representante de la sociedad civil, concretamente del empresariado poblano: Luis Mora Velasco. Proveniente de la COPARMEX, Luis Mora es uno de esos empresarios a quien sus declaraciones que criticaron al gobierno corrupto de Mario Marín le valieron el reconocimiento social por la valentía mostrada en esta tierra de impunidad –al menos durante el marinato- llamada Puebla. Su contrincante, debe decirse, es un joven dinámico  –de los pocos que tiene el PRI-, pero cuya sombra zavalista lo acompañara siempre y eso no es ningún halago por supuesto.


Por el distrito XI los panistas tenemos la garantía de ser abanderados por una mujer conocedora de la política: Myriam Arabian. Diputada en la antepasada legislatura federal, Myriam cuenta con una gran sensibilidad que le merece la confianza de la gente que la conoce y reconoce en Puebla; siempre regresó a su distrito y peleó por las mejores causas posibles y, por lo tanto, me parece que con la experiencia adquirida en su oportunidad no sólo en la Cámara sino también en la Secretaría de Desarrollo Social, hará un gran papel nuevamente como diputada. Además, su rival priísta ecologista Juan Carlos Natale es un auténtico bodrio de la política, a quien por cierto gusta de grabar conversaciones telefónicas de forma vulgar, delictuosa e irresponsable.


Finalmente, el distrito XII estará representado por Lalo Morales, un joven panista que desde hace muchos años ha trabajado en el partido y que, después de muchas campañas en las que lo mismo cuidó casillas que atrapó mapaches tricolores, ahora es un flamante candidato. No vale la pena hablar de su adversario, quien es el vivo ejemplo de que el PRI y su esencia no cambian: los sectores piensan todavía que el voto gremial pueden hacer ganar a cualquier candidato, por más malo que sean como el caso de Leobardo Soto.

 

Es claro y evidente que si comparamos a nuestros candidatos con los del PRI, los perfiles panistas son muy superiores. La pipitilla priísta fue aventada al ring político en la elección federal intermedia y, no me cabe la menor duda, perderán invariablemente el próximo 5 de julio. Las estructuras partidistas tendrán que hacer su trabajo para cubrir la expectativa electoral de sus respectivas instituciones y, sin ambages, seguramente serán determinantes en el resultado final. Por lo demás, el PAN debe afilar armas para prevenir y contrarrestar la inefable maquinaria priísta de compra y coacción del voto. Para que no se repita el escenario de la pasada campaña local, los panistas deben trabajar unidos y también denunciar cualquier atropello que provenga desde Casa Puebla.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Miembro del Comité Directivo Estatal del PAN

[email protected]

 



 
 

 

 
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