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Opinión


Pedro Gutiérrez


EL PAN Y EL CASO MARÍN-CACHO

 

Durante las campañas, los partidos aprovechan las plataformas políticas para formular sus propuestas programáticas, ya de gobierno, ya legislativas. Es cierto que quizá no se formulan tantas propuestas como desearía la sociedad y los factores de poder, pero al final del camino y, afortunadamente, las propuestas de uno u otro partido todavía alcanzan a distinguirse y los ciudadanos pueden contrastar el pensamiento e ideología de las distintas fuerzas políticas.


Otra de las herramientas que emplean los partidos políticos durante las campañas es la propia coyuntura política. Conforme avanza el ritmo de una campaña, acaecen hechos que van determinando el derrotero de los procesos electorales, y dichos eventos son aprovechados por los candidatos para definir una postura o desnudar al contrincante con el objeto de allegarse de adeptos y finalmente votos. Nunca se sabe qué sucederá durante una campaña, pero son tantos los pendientes en nuestro México que, en cualquier momento, una eventualidad puede cambiar rotundamente el rumbo de una elección.


Durante el pasado proceso electoral federal en Puebla acaeció precisamente un evento de esos que transcienden el significado de una coyuntura; en otras palabras, de coyuntura política, dicho evento pasó a convertirse en estigma para todos los poblanos: el tema Marín-Cacho llegó para quedarse en el imaginario colectivo no solo de Puebla, sino de México y lamentablemente del mundo.


No cabe la menor duda que el PAN e incluso el PRD aprovecharon en aquel momento este hecho para allegarse de votos durante la campaña presidencial y de diputados y senadores. Por vez primera en la historia política de Puebla, el PAN obtuvo la victoria en doce distritos electorales federales y ganó también las dos senadurías de mayoría. Por supuesto, Puebla le dio un importante número de sufragios a Felipe Calderón, tan importante que determinó la victoria calderonista dado el estrecho margen de votos que hubo entre el actual Presidente de la República y el hoy devaluado Andrés López, candidato del PRD.


Queda claro: una circunstancia como la del penoso caso Marín-Cacho fue capaz de concientizar a la sociedad poblana de la clase de individuo que tenemos como Gobernador del Estado. Al descubierto quedaron todas las miserias humanas, políticas y culturales de una persona que, además, es el gobernante democráticamente electo en Puebla. Y esas miserias antedichas no hicieron más que pasar factura entre la sociedad a la hora de las votaciones federales de 2006.

 

La pregunta que está en el aire en el 2007 gira en torno a si la circunstancia del caso Marín-Cacho sigue siendo tan trascendente entre los poblanos como para que se convierta en un factor que determine el triunfo de la oposición en Puebla, especialmente de Acción Nacional. En otras palabras, si el PAN o el PRD y las demás fuerzas políticas de oposición pueden y deben seguir sacando jugo de un tema tan suculento como lo es el concitado Marín-gate.


Los candidatos del PAN a Presidente Municipal y a diputados locales han sido constantemente cuestionados acerca de la posibilidad de que resurja durante la campaña el tema del Gobernador Plutarco Marín; durante diversas declaraciones y en respuesta a los cuestionamientos de la prensa, los candidatos panistas siempre han contestado que el tema, más que ser un tópico de índole político, es en estos momentos del orden legal que está en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y en efecto, así lo es: el camino institucional que se ha seguido desde hace unos meses es el de el procedimiento de investigación que sigue el más alto tribunal del país y que se consagra en el artículo 97 de nuestra Ley Fundamental.


En los próximos meses, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con los lineamientos perfectamente establecidos para este procedimiento de justicia constitucional, dará un veredicto no vinculatorio que determinará el grado de responsabilidad jurídica y política del Gobernador del Estado. Si la resolución es condenatoria del titular del Ejecutivo poblano, otros mecanismos del derecho procesal constitucional se han de activar para proceder al enjuiciamiento político de Mario Marín. Pero eso sucederá en su momento y en función de la resolución de la propia Corte.


Mientras tanto, los candidatos de Acción Nacional seguirán bajo la tesitura de respetar, hasta el último momento, el resolutivo que emita la Corte. Que quede claro: los panistas no aprovecharán el tema de Mario Marín para hacerse publicidad política. Es más: el Gobernador puede estar tranquilo porque no interesa a Acción Nacional lucrar con un asunto tan penoso como ese. El PAN tiene la suficiente altura y propuesta para hacer una campaña dinámica y activa, no de descalificaciones del adversario, sino de generación de  confianza ciudadana para que los poblanos identifiquen que el blanquiazul tiene la mejor oferta programática.

 

El pasado domingo, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Manuel Espino Barrientos, tomó protesta de los candidatos de Acción Nacional que han de competir en las elecciones del 11 de noviembre. En dicho evento dejó en claro que el PAN va por el voto ciudadano con propuestas y que las vergonzosas circunstancias de otros –llámese el PRI o el propio Gobernador- no serán referencia en la estrategia electoral panista. Tiene toda la razón: finalmente ellos se ensucian solos y, por si fuera poco, en el imaginario colectivo sigue viva la imagen negra de Marín, imagen que por más preciosa que sea, sigue empañando a los poblanos en el mundo entero.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Miembro del Comité Directivo Estatal del PAN

 


 

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