Opinión


Pedro Gutiérrez


Elecciones en Estados Unidos: Barack Obama


Las semanas anteriores hemos hecho un breve repaso de la actualidad del sistema político norteamericano; primero, hicimos una reseña del sistema presidencial y de su importancia incluso para México y, después, dimos paso a una sucinta descripción del actuar político del candidato republicano John McCain. En fin, en esta lucha por la presidencia en la nación más desarrollada del orbe, vamos a continuar esta semana con la posición del sorprendente candidato demócrata Barack Obama.


Obama nació en Honolulu, Hawai en 1961; hijo de padre africano –Keniata para ser exactos- y madre americana, se convirtió desde muy temprano en un auténtico trotamundos a lo largo y ancho de Estados Unidos. Al principio se mudó a Los Ángeles, donde hizo sus estudios primarios; luego se trasladó a Nueva York donde estudió Ciencia Política con especialización en relaciones internacionales. De ahí, emigró a Chicago, donde comenzó un intenso trabajo de proyectos comunitarios que le valieron el reconocimiento social que todo activista político necesita. Finalmente, ingresó a la Universidad de Harvard para estudiar en la escuela de leyes, especializándose en derecho constitucional hasta ser catedrático de dicha materia en la Universidad de Chicago.


Curiosamente, la primera experiencia político-electoral de Obama para una posición federal fue negativa: en el año 2000 compitió como precandidato por un asiento en la Cámara de Representantes y perdió la votación interna de los demócratas. Para ese entonces, ya era senador estatal, cargo que dejó hasta el 2002. En el año 2004 compitió en las elecciones federales al Senado y ganó la nominación por el estado de Illinois, asumiendo el escaño en enero de 2005.


Nadie duda que Obama tiene un arma de dos filos que penden arriba de él: la legitimación que le dio la apretada contienda interna que sostuvo con Hillary Clinton y, por otro lado, la no pertenencia a la más tradicional élite política de Washington. En el primer caso, Obama resultó triunfador frente a la candidata favorita no sólo de los demócratas sino también de una parte muy importante y poderosa de la clase política estadounidense como lo es la exprimera dama Hillary Clinton. Si bien es cierto al principio de la contienda se le veía con posibilidades de una sorpresa, la realidad es que nadie apostaba porque un afroamericano pudiera derrotar a una mujer de tanta experiencia y tan conocedora de la real politik como Hillary; al final así fue y después de una cerradísima interna, Obama se levantó con el triunfo y es el primer candidato de color a ocupar la silla más influyente del mundo. Sin embargo –y este es el segundo caso- aquí es donde subyace la duda más grande en torno al senador por Illinois: Obama no pertenece al denominado clan WASP, que históricamente ha dominado y controlado el poder en Estados Unidos. WASP es un acrónimo que significa que el norteamericano prototípico debe ser White, es decir blanco; Anglo Saxon, es decir anglo sajón y; Protestant, que significa protestante. Evidentemente Obama no sólo incumple alguna de las características, sino que falta a todas las premisas que dicta la ortodoxia americana. Este es un dato que cuenta y vale mucho para los ciudadanos en el vecino país del norte, y tan es importante, que el único Presidente que no cumplía con el acrónimo WASP fue asesinado brutalmente: John F. Kennedy –quien por cierto era de origen irlandés y católico-


Como sea, Obama tiene la oportunidad histórica de ser el primer afroamericano que asciende a la presidencia de Estados Unidos. Acompañado de una excelente campaña mercadológica desde la interna demócrata, Barack intenta convencer de las bondades de su propuesta a partir del multicitado lema “change”, esto es, el cambio. El cambio emerge como idea desde el momento en que la campaña demócrata ha visualizado que el pueblo norteamericano quiere un gobernante con casi todas las características opuestas a las del actual presidente George W. Bush. Además, Barack Obama está respaldado por un partido como el demócrata que, en la geometría política americana, es considerado como liberal y un poco más tendiente a generar bienes públicos para las clases medias y pobres de los Estados Unidos.


Hay un tema que me parece digno de tratar y es el de las minorías raciales en Estados Unidos. Lo anterior viene a colación porque nadie duda que la influencia del voto hispano será decisiva como viene siendo costumbre desde hace ya varios años. Consecuentemente, los estudiosos están muy atentos en relación a la variable del voto latino, esto es, por cuál candidato sufragará la minoría en comento: por el candidato que representa a la ortodoxia americana sustentada en el WASP –Mc Cain-; o bien, por el candidato heterodoxo que es representante de la otra minoría de mayor importancia en Estados Unidos como lo son los afroamericanos –Obama-. La historia y la sociología norteamericana nos señalan que la pugna entre las minorías raciales podría no favorecer a Obama y, en este contexto, McCain saldría avante. Habrá que esperar.

 

PEDRO ALBERTO GUTIÉRREZ VARELA

Miembro del Comité Directivo Estatal del PAN

 



 
 

 

 
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