Perro no come perro


Luca Brazzi


(El inicio: la patadita de un perro que escribe mejor que varios columnistas locales)


Mi colega Fabián Gómez me ha enseñado que en las columnas políticas la gramática y la puntuación son lo de menos y que más vale un buen elogio o un buen madrazo que unas líneas parecidas a las de Gabriel Márquez, autor de varios libros de superación personal como “Cien años de soledad”.

 

Empiezo por agradecer a Arturo Rueda y a Mario Alberto Mejía su gentileza para darme este espacio, pues otros medios locales se habían negado a abrírmelo con el argumento de que ahí no se admiten perros.
Con todo el respeto que me merecen mis colegas de otros medios, la verdad es que no entiendo el por qué de la discriminación, si en Puebla ya todo se vale y nada está prohibida.

 

Por cierto, por ahí tengo dos bellísimas botellas de coñac. Una se llama Laika y otra Princesa. La primera tiene un año y medio (¡ah, perra!) y la otra seis meses (¡mami!).

 

Bueno, pero como no quiero distraer a mis lectores empiezo con la información del día.

 

El licenciado Rómulo Arredondo ha venido desarrollando un gran trabajo al frente de la SCT y es, hoy por hoy, de los consentidos del gobernador. (Gracias, Lic, ya recibí la botellita de Torres que me mandó. ¿Que si me la voy a chupar? Claro. En Navidá. Así que mejor mándeme dos). Decíamos que el licenciado Arredondo ha cumplido con creces el trabajo que le encomendó el gobernador y que sin duda en unos años más él mismo será gobernador. Al tiempo.

 

Puebla apoya a Tabasco. Una de las entidades que más se ha solidarizado con el hermano estado de Tabasco es, precisamente, Puebla. Dos personajes han sido clave en el apoyo que el gobernador Marín ha brindado a los afectados por el desbordamiento del río Grijalva. Se trata del director del Sistema Estatal DIF, Arturo Hernández, y el secretario de Educación Pública, Darío Carmona García. (Gracias licenciados pues cada uno por su lado ya me mandaron los arconcitos nuestros de cada navidá.) Tanto Hernández Davy, como Carmona García, han sabido interpretar la política social del gobernador Marín y son indudablemente personajes a seguir para la próxima legislatura.

 

Reconocimiento. Alejandro Armenta Mier fue el secretario de gabinete más aclamado durante la inauguración de las nuevas instalaciones de la SDS.

 

El gobernador Marín reconoció que el encargado de la política social es un hombre apasionado de su trabajo.


Y que ninguno como él para interpretar sus ideas (las de Marín) y traducirlas en hechos concretos. (Por cierto, licenciado, aún no recibo su regalito de navidá pero seguramente llegará en los próximos días. Entiendo que hay prioridades también en esto del afecto y como soy un recién llegado a las artes de la columna tengo que esperar mi turno. ¡No se olvide de mí, lic!).

 

Una trivia: ¿quién es el político poblano que anda muy entusiasmado con su nuevo amorcito?

 

Un tip: ella se acaba de hacer la operación jarocha.

 

Hasta aquí mi columna de hoy. Espero que mañana esté mejor. Y ya lo saben: no vemos mañana pero nos saludamos cuando nos encontremos.

 

***

 

El otro día me encontré a mi amigo Guillermo Jiménez Morales en el restaurante del Crowne Plaza, donde acostumbra comer barbacoa, los domingos, con mis admirados Mauro, don Darío y Xavier.


Yo estaba viendo a ver qué me chingaba del buffet cuando con Memo, siempre tan generoso, me invitó a su mesa.


“Mi Mauro”, le dije a Mauro cuando lo toqué con mis patitas, a lo que él correspondió con un enorme aletazo de caguamo.


“Mi Luca, ¡qué gustazo!”, me dijo Mauro y me subió a la silla.


Un mesero llegó de inmediato, pero para decir que ahí no se admitían perros.


-Pero el señor no es perro, es columnista –asentó don Guillermo.
-Usté disculpe –respondió el animal y se fue moviendo el rabo.


Ya entrados en confianza agarré medio espinazo y lo empecé a mordisquear mientras don Memo nos platicaba muy entusiasmado sus nuevos quehaceres republicanos.


Ahí me enteré que nuestro ex gobernador y amigo se encargará de coordinar los trabajos de la celebérrima Comisión del Bicentenario y del Centenario y de la Decena Trágica.


Con su estilo sobrio, que lo ha llevado a recorrer los cargos más importantes del órgano político nacional, don Guillermo nos relató, entre sorbo y sorbo de su consomé de chito, que el señor gobernador había tenido a bien designarlo en tan digna encomienda, cosa que nos hizo muy felices a todos, tanto que pedimos otro kilo de barbacoa, unas tortillitas calientes y unas cervezas bien frías.


Mientras don Darío masticaba la maciza, don Memo seguía haciendo la crónica de tan feliz suceso, mismo que se hizo más feliz cuando al despedirnos me dejó, sin que nadie lo notara, cincuenta pesitos en mi feliz patita.
Ya para irnos, le pregunté al señor:


-¿Qué hora es?
-Es la hora de México, la hora de Puebla, la hora de elevar nuestro nacionalismo al peldaño más alto de la patria –contestó con sobriedad, habida cuenta que los que estábamos ahí no dejábamos escapar un segundo de su otoñal oratoria.


El caso es que nos despedimos todos entre besos y abrazos, y mientras ellos se fueron en sus autos de lujo yo tomé camino rumbo a San Felipe Hueyotlipan, pues por ahí abundan las gatitas frondosas y glotonas y esmeradamente cariñosas.


En pocas palabras: me fui a perrear.


Pero mañana les cuento.




 
 

 

 
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