Perro no come perro


Luca Brazzi


Tutifruti-político


Si el chayo no llega a mi,
yo iré por él: Mauro González,
Tomado del libro “Sobrevivir”.


(La verdá es que así quería llamar a la columna, pero un perro más maldoso me arrebató el nombre).


El viernes me levanté con la noticia de que hubo cambios en el periódico de mis amores.


Caray, me dije, qué bonito diseño, que información tan buena, tan fresca como la papaya maradol.


Lo que me preocupó fue ver que a mi querido amigo nomás lo dejaron como director de información y no le dieron la grande: la editorial como a mi que yo soy el director editorial de Croqueta sin Fronteras.


Tanto que se esfuerza mi amigo todos los días para ser el mejor reportero de Puebla. Tanto halago.


Tanto betún negro en la lengua para los zapatos de los funcionarios. 


Tanto halago a los priistas y a los priistas y  a los priistas.


Bueno, ese sí que tiene olfato.


Periodísticamente es un sabueso (cruzado con san Bernardo) y que demuestra todos los días su afán por informar oportuna y profesional de lo que sucede en Puebla, México y el Mundo.


Sino le dan la oportunidá de progresar yo le abro un espacio en mi periódico: Croqueta sin Fronteras.

 


No acepte imitaciones.
El periodismo veraz y objetivo es mi lema.

 

Una copita por el lic. Z


Recientemente me llamó mi amigo, el licenciado Z, y pos yo contento hasta moví la cola del gusto por recibir un telefonema de tan finísima persona:


—Amigo Luca, yo querer decirte. Que hay encargo.
—Su boca es mi medida, mi lic. Su boca es mi medida.
—Gracias. Yo saber. Que tú, amigo. Yo amigo. Todos amigos.
—Usté ya sabe que yo soy parte del proyeito junto con el director de información que no llegó.
—Yo querer decirte que tú encontrar a Óscar que no aparecer por ningún lado.
—Ah, este… bueno, mi lic. Este.
—Este qué. Contestar, rápido.
—Es que… es que…
—Es que qué. Yo enojar porque él tener que repartir sobres y ya me lo andan madreando porque no llegar al Congreso con cuñado de Sánchez Galicia. Ya ves que ser perros los reporteros.
—Ora, jefe.
—Perdón. Sin alusiones. Sin alusión. Pero tu encontrar a Óscar.


El meneo de mi cola se detuvo de pronto. Tenía la lengua de fuera como si hiciera mucho calor, pero ahí tragué saliva.


Y es que la neta, mi querido Óscar y yo pos estábamos con unas perritas y echándonos un centenario.


Es más sigue aquí conmigo.


Ya lo tuve que bañar porque hasta a mi me cantó Guadalajara y eso que soy Chihuahua.


Aquí una foto del muchacho.

 




 
 

 

 
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