Poder y Política


Manuel Cuadras

01/03/2011

 

 

Lengua larga y cola corta


La semana pasada, durante la presentación de su libro Las Guerras de lodo en la Universidad Iberoamericana, el abogado y periodista Manuel Carmona enunció una frase a manera de consejo para los personajes que se encuentran expuestos a la escena pública: “¿Cómo se pueden blindar los políticos ante eventuales guerras sucias?”, preguntó un asistente. “Fácil”, contestó el autor, “lo más recomendable es tener la lengua muy larga y la cola muy corta…”


Nada más cierto que lo anterior, los políticos deben tener la lengua muy larga para saberse defender y exponer con claridad sus argumentos (nada de cantinflear), y la cola muy corta, entendiendo como “cola”, aquellas cosas que se cargan y que no se pueden quitar (declaraciones, actos pasados, etcétera). Si la cola es muy larga, puede ser pisada por alguien y ocasionar una caída, de ahí la importancia de mantenerla corta.


Lo anterior viene a colación por la actitud bipolar mostrada por los nuevos gobiernos encabezados por Rafael Moreno Valle y Eduardo Rivera, quienes en campaña mostraban una cara y un discurso totalmente distinto a lo que ahora vemos.


Rafael Moreno Valle, por ejemplo, una y otra vez criticó el origen chiapaneco de Zavala, alentando una nueva versión de la doctrina Monroe, adaptada al caso Puebla: “Puebla para los poblanos…”, parecía decir Moreno Valle en cada una de sus presentaciones y, ahora, paradójicamente, su gobierno está integrado por “talentos externos” que vienen a conocer Puebla.


Eduardo Rivera se comprometió a encabezar un gobierno honesto y transparente, ¿y el aumentazo aprobado el pasado vieres en el Cabildo?, ¿es parte de su gobierno “honesto y transparente”? Tiene razón Arturo Rueda al decir que, “nadie se pelea con su bolsillo”, en esa lógica, los regidores no se iban a pelear por algo tan elemental como su quincena, sin embargo, las preguntas que nos hacemos los poblanos son: ¿por qué de esa manera?, ¿por qué a diez días de haber llegado?, ¿por qué la doble moral y el doble discurso? ¿Y qué decir de los regidores priistas? ¿Se les habrá olvidado que son “oposición”? ¿Por qué no cuestionaron o fijaron una postura medianamente crítica? ¿No hubiera sido lo más sensato? Si de todas formas iba a pasar el aumentazo, ¿no hubiera sido más inteligente votar en contra? Pero volvamos al tema central.


Tanto Rafael Moreno Valle, como Eduardo Rivera, se comprometieron a no emprender una cacería de brujas, ni fomentar revanchismos políticos, esto es, a respetar a los trabajadores (estatales y municipales) en sus áreas de trabajo. RMV fue muy claro al señalar: “Nosotros no venimos a quitar a todo mundo. Yo sé que les han dicho y amenazado con que si llega la coalición (Compromiso por Puebla) van a correr a todos. Por supuesto que voy a privilegiar a la gente que ha trabajado durante muchos años y se ha ganado la experiencia y lugar satisfactorio a Puebla…” (El Columnista, junio 30, 2010).


Me pregunto yo: ¿Y los despidos masivos? ¿No que iban a respetar a los burócratas? ¿No que no habría cacería de brujas? ¿Fue una simple promesa de campaña?


Una más: “(Fernando Manzanilla) no va a participar en el gobierno, está haciendo un favor personal, quiero decirte que yo espero que para cuando yo sea gobernador Fernando Manzanilla esté impedido legalmente para participar, porque ya después de tres años y medio andando con mi hermana yo espero que para entonces ya esté casado con ella (sic)…” (http://www.diariocambio.com.mx/2010/abril/politica/060410-vl-politica-manzanilla-no-estara-en-el-gabinete-rmv.htm)

 

¿Y el poderoso secretario de Gobernación actual? ¿Será un homónimo del “Fernando Manzanilla” que se refería RMV en su campaña?

 

Aclaro: esto no es ninguna guerra de lodo, son simplemente cuestionamientos que me surgen ante lo que prometieron los hoy gobernantes en su campaña. Sería bueno recordarles la frase de  Manuel Carmona: “Lengua larga y cola corta”, porque habemos algunos que sí tenemos un poquito de memoria.

 



 
 

 

 
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