Poder y Política


IVÁN GALINDO
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01/03/2012

 

Las dos caras del presidente municipal


Uno de los defectos más comunes en los políticos, y que justamente es lo que más repudian los ciudadanos, es, la doble moral, el doble lenguaje, la incongruencia, la falta de conexión entre lo que dicen los políticos y lo que hacen en la práctica.


Como si se tratara de una epidemia, la mayoría de los políticos recurren a este tipo de prácticas, y lamentablemente, el presidente municipal de Puebla, no es la excepción.


Ya en una columna anterior había hablado acerca de la doble moral de Eduardo Rivera, quien gusta de enunciar frases bonitas que nada tiene que ver con la realidad. Así lo hizo en su Primer Informe de Gobierno, en el cual, mostró (o mejor dicho, trató de mostrar) la cara bonita de su Ayuntamiento. Lamentablemente la realidad rebasó al Alcalde, ya que, posteriormente, los funcionarios de Rivera no pudieron sostener en sus comparecencias, la ficción que describió Rivera en su “Informe”.


No se puede defender lo indefendible, tampoco se puede esconder lo evidente, y lo evidente es que la actual administración municipal carece de ideas y planeación, producto de la obsesión del Presidente de pavimentar mil calles.


Un ejemplo de lo anterior lo encontramos en la comparecencia del hoy extesorero Arturo Botello. En ella derribó de un plumazo varios mitos del Alcalde y de los Regidores panistas. El entonces Tesorero reconoció ante el Cabildo que, la actual administración no recauda más y tampoco recauda mejor; que la administración anterior (encabezada por Blanca Alcalá) contrajo una deuda inteligente y responsable con la ciudad (así lo manifestó el ex Tesorero); y que también se están dejando de percibir 19 millones de pesos por concepto de impuestos en la zona limítrofe entre Puebla y San Andrés. Justo los argumentos que habían servido de misiles para denostar los gobiernos priistas. Gracias a Botello, a su actitud digna y sensata, los misiles quedaron sin efecto.


Después vino lo que todos sabemos: Eduardo Rivera despidió (“aceptó la renuncia”) de su extesorero, ¿la razón? Por no contar con un Título de Contador Público (sic). La pregunta es: ¿No sabía Rivera que Botello no era titulado? ¿Por qué separarlo del cargo justo después de la comparecencia? ¿Por haberlo evidenciado?


¿Sabrá Eduardo Rivera que Pablo Montiel es Ingeniero Agrónomo? ¿Lo sabía y aún así decidió nombrarlo Secretario de Gobernación? ¿Le pareció que era el perfil adecuado?


¿Sabrá el presidente municipal que su secretario de Desarrollo Social es Ingeniero en Sistemas? Quizá por eso los índices de pobreza no disminuyen en el municipio. Lo que seguramente sí sabe el presidente es que su secretario se apellida Díaz de Rivera. ¿Le suena familiar ese apellido (Yunque)?


¿Sabrá el alcalde que el nuevo tesorero no tiene experiencia en manejo de recursos públicos? Lo que seguramente sí sabe el Alcalde, es que, Manuel Janeiro es Tesorero del PAN desde el año 2000 a la fecha, es decir, conoce de financiamiento en campañas políticas. Extraño nombramiento en un año electoral, ¿no les parece?


¿Se habrá percatado Eduardo Rivera que de todo su gabinete, ningún funcionario es egresado de la BUAP? Todos son egresados de universidades privadas, principalmente de la UPAEP (centro de formación de cuadros del Yunque). ¿Casualidad?


Además de estas dudas que me invaden, me llama la atención también escuchar a Eduardo Rivera hablar de la importancia de la mujer, “son buenas líderes para poder construir un mejor gobierno” —dice el presidente— sin embargo, resulta curioso que en su gobierno solo dos mujeres ocupan cargos de primer nivel…

 

Esas son las dos caras que muestra el presidente municipal, Eduardo Rivera: una ante los medios de comunicación, y otra con la que en verdad “gobierna…”

 



 
 

 

 
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