Poder y Política


Manuel Cuadras

02/08/2011

 

 

El ocaso de Calderón


¿Cuáles fueron las banderas más importantes en la campaña de Calderón? El empleo (“El Presidente del empleo”) y la guerra sucia en contra de Andrés Manuel López Obrador (“Un peligro para México”). Paradójicamente, ambas banderas jugaron en contra de Calderón a lo largo de su sexenio. Por un lado, terminó siendo el Presidente con las cifras más altas de desempleo y de malas condiciones laborales (más de 8 millones de mexicanos sin empleo y más de 13 millones en el trabajo informal, es decir, sin prestaciones); mientras que, su gobierno resultó ser más “peligroso” que el que proponía AMLO, las más de 40 mil muertes por su guerra contra el narco así lo constatan.

 

Esas fueron las características de la administración calderonista: el desempleo y las muertes. La primera de ellas fue una promesa malograda de campaña (como muchas que hacen los políticos), al igual que Fox cuando prometió crear 1 millón de empleos al año. La segunda fue por su absurda guerra contra el narco. Ya en varias ocasiones he señalado en qué consiste lo absurdo de la guerra de Calderón, pero vale la pena recordarlo en cuatro sencillos puntos.

 

1. Absurda porque es una guerra desigual: Los narcos tienen mejor armamento, y ganan más que los cuerpos policiacos.
2. Absurda porque empezó al revés: Primero quiso combatir a los criminales y después depurar a los funcionarios corruptos. Primero era limpiar las dependencias, después capacitar, y después (solo después) atacar al enemigo.
3. México no necesitaba una guerra de estas dimensiones: México no era (ni es ahora) un país de alto consumo (de hecho, es de los países más bajos en consumo en América), y tampoco era un país violento (como ahora lo es).

 

Sobre este punto, vale la pena detenernos un poco. ¿Recuerda usted cómo inició todo? ¿Por qué Calderón decidió lanzar su guerra? “Para que la droga no llegue a tus hijos…” Así era el slogan del Gobierno Federal para justificar la acción implementada, sin embargo, tal y como lo demuestran Jorge Castañeda y Rubén Aguilar en su libro “El narco, la guerra fallida”, la droga no estaba llegando a nuestros niños (el segmento de 6 a 12 años sigue siendo el bloque de menor consumo en la población).

 

Una vez demostrada la falacia del consumo, Calderón intenta convencernos bajo el argumento de la violencia. Los nuevos comerciales pretenden vender la idea de que si el gobierno no actuaba, los narcos iban a gobernar México: “Estaríamos peor si el gobierno no hubiera actuado, los narcotraficantes se meterían a nuestras casas (sic) y no nos dejarían vivir en paz (sic)…” ¿En verdad estaríamos peor? De hecho NO estábamos peor. Antes no había tantas ejecuciones como ahora. Antes no había tantas balaceras como ahora. Antes no había tantos decapitados como ahora. Antes no había tantas extorsiones como ahora. Y eso de que: “los narcos se iban a meter a nuestras casas”, es irrisorio, ¿por qué no lo hicieron durante años anteriores? ¿Por qué entonces habríamos de creer que “se hizo lo correcto”, cuando los hechos (y las cifras) demuestran lo contrario?

 

El cuarto y último punto en contra de la (multicriticada) guerra, tiene que ver con el uso de las fuerzas armadas en el combate contra el narco. Desde un inicio, varios analistas advirtieron el riesgo de involucrar al ejército en este “enfrentamiento”. El ejército es el máximo órgano de Seguridad Nacional, es la institución suprema, no hay jerarquía más alta que el ejército, por lo tanto, si la gente percibía que la milicia era superada (o peor aún, si en verdad era superada) era caer en un estado de indefensión, algo así como: “y ahora, quién podrá defendernos…? Era aceptar que los narcos son más poderosos que el Estado, lo cual, simple y sencillamente se le conoce como estado fallido (cosa que muchos mexicanos piensan).

 

Vayamos aterrizando. ¿Por qué Calderón se encuentra a punto de entregar la Presidencia al PRI? Por el desempleo y por la violencia en el país. ¿Por qué hay tanto desempleo en el país? Él dice que por “factores externos”. Yo pienso que porque su gobierno no genera inversiones. ¿Por qué no genera inversiones? Por la violencia. ¿Por qué hay violencia? Porque él la inició. ¿Por qué la inició? Para legitimarse. Creyó que combatiendo a los narcos iba a ganar la legitimidad que no ganó en las urnas. ¿Cuándo va a terminar la guerra contra el narco? Cuando termine su sexenio. Dudo que el próximo Presidente quiera continuar con esta guerra en la que nadie gana y cada día se pierden más vidas. Por todo esto, y por no tener un buen gallo presidencial, Calderón está viviendo un amargo ocaso…

 

*A propósito del papel del ejército. Mire lo que opinaba Felipe Calderón en 1997, respecto al papel el ejército en la lucha contra el narco. En aquél momento era fácil criticar, él era Presidente del PAN y el Presidente de la República era el priista Ernesto Zedillo: “Se ha puesto en riesgo a la Nación con el abuso de la institución militar en acciones contra grupos armados (…)

 

Que sean las instituciones civiles las encargadas de las acciones en contra del narcotráfico y que el Ejército se retrotraiga a las labores que constitucionalmente se les tienen encomendadas con mayor claridad...”.

 

Maldita incongruencia…

 



 
 

 

 
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