Poder y Política


Manuel Cuadras

03/03/2011

 

 

La historia no contada del nacimiento del PRI


El día de mañana será el 82 aniversario de la fundación del PRI. Todo está listo para que los priistas festejen un año más del proyecto que antepuso las instituciones por encima de los caudillos. El partido que nació desde el poder y para preservar el poder. El partido de la estabilidad; el partido de la Revolución; el partido de la democracia y la justicia social; el partido de las causas populares; así lo definen, lo mismo, dirigentes que militantes.


¿Cómo surge el PRI? Lo que siempre escuchamos en discursos y peroratas es que: “El PRI es el partido que nació de la Revolución para darle estabilidad y rumbo al país bla, bla, bla…” Lo que pocas veces se dice es que, desde sus inicios, el PRI (PNR) dependió de los designios de un hombre fuerte, y bajo las más flagrantes muestras de anti-democracia.


Plutarco Elías Calles decide, en 1929, formar un partido que aglutinara todas las “fuerzas vivas” del país, y acabar así con la era de los caudillos, lo paradójico del asunto, es que, ipso facto, él se erigió como el gran caudillo de ese instituto, y como tal se comportó.


Sólo como dato curioso, y para reflejar las prácticas antidemocráticas de Calles, basta recordar cómo fue la primera sesión del PNR.


Calles, en su papel de presidente nacional del PNR, convocó a una Convención Nacional a realizarse el primero de marzo de 1929, para aprobar, entre otros puntos, el programa y los estatutos de dicho instituto, así como definir el candidato a la Presidencia de la República.

 

Don Plutarco se dispuso a engañar a todos. Hizo creer que apoyaba a Aarón Sáenz, el aspirante con mayor simpatía para suceder a Emilio Portes Gil, entonces presidente de la República, sin embargo, su verdadero gallo era Pascual Ortiz Rubio. Calles le encarga al tristemente célebre Gonzalo N. Santos (cacique de San Luis Potosí), la operación de la asamblea para favorecer a Ortiz. Menuda tarea la que le encomendó el jefe máximo, ¿cómo hacer ganar a Ortiz, cuando la gran mayoría simpatizaba con Sáenz? —se preguntó el potosino—. La historia registra que, en esa primera convención del PNR, muchas irregularidades, que después se volvieron prácticas habituales, salieron a relucir. Santos montó un operativo para recoger las credenciales de la gente de Sáenz a la entrada del recinto, aunado a ello, ocupó la mayor parte del auditorio con gente portando pancartas a favor de Ortiz Rubio. El fraude estaba perpetuado. Todo eso ocurrió el 3 de marzo, es decir, un día antes de las votaciones finales (que se realizarían al día siguiente en la clausura de la convención).


Sáenz decidió no presentarse al día siguiente, “no iba a celebrar y a ser parte de una masacrada”, dijo Aarón Sáenz a la prensa, también, acusó al Comité Organizador de “falta de neutralidad, de haberle hecho una injusta oposición, y de haber presionado a los delegados para que votaran en su contra”. Como era de esperarse, nadie le creyó, pensaron que estaba “ardido” por haber perdido. Incluso, el tesorero del Comité Nacional del PNR, Manuel Pérez Treviño, le contestó que “no se había violado la neutralidad, y que si Sáenz se retiraba era por falta de espíritu cívico”.


Fue así como se dio el primer acto que marcaría la vida del tricolor en el siglo XX. En un solo momento, en una sola convención, en la primera convención del Partido Nacional Revolucionario, se pusieron en práctica, algunas “maniobras político-electorales” como: la estrategia del tapado, la simulación, la cargada, el dedazo, y por supuesto, la operación cicatriz, ya que, tiempo después, el equipo de Sáenz fue premiado con algunas posiciones dentro del gobierno del odiado e ilegítimo Pascual Ortiz Rubio.


¿Les resulta familiar dicha historia?

 

Así fue como nació el PRI, ¿cómo es a 82 años de distancia…?

 

 



 
 

 

 
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