Poder y Política


Manuel Cuadras

08/02/2011

 

 

La delgada línea de la seguridad


El pasado fin de semana, el nuevo secretario de Seguridad Pública en el estado, Ardelio Vargas Fosado, anunció que “pronto habrá más presencia militar en Puebla”. “No esperaremos a que se nos vaya de la mano (la seguridad) o esperar a que haya indicadores de violencia, vamos a actuar desde antes…”, declaró el secretario (fuente: Pueblaonline).


El anuncio pasó casi inadvertido, quizá porque se dio en fin de semana; quizá porque fue en medio de un puente vacacional; quizá porque se perdió entre otras notas del nuevo gobierno, qué se yo. El asunto es que también en materia de Seguridad Pública el nuevo gobierno hará cambios respecto a la forma de trabajo de la anterior administración.


No es extraño que el nuevo gobierno quiera marcar una clara diferenciación respecto al gobierno marinista; de hecho, en su mensaje de toma de protesta Rafael Moreno Valle realizó un breve diagnóstico de cómo recibía al estado, y enlistó una serie de acciones inmediatas para afirmar que “lo mejor está por venir”.


Eso, repito, no es nuevo ni extraño. Lo que me llama la atención es que RMV quiera meterle mano a una de las pocas cosas (si no es que la única) rescatables del sexenio de Mario Marín.


Mientras en otros estados de la República la inseguridad atemorizaba a los ciudadanos y rayaba en la ingobernabilidad, Puebla se mantuvo los seis años como un verdadero paraguas en medio del temporal. Los “hechos aislados” de los que hablaba el entonces secretario Montero, si bien se volvieron constantes, nunca alcanzaron los niveles de otros estados como Guerrero, Michoacán, Chihuahua o Tamaulipas.


Dice una regla de la administración pública que no siempre son necesarios los cambios y que no todos los cambios son buenos; éste es un buen ejemplo de ello. Los cambios en materia de obra pública, educación y desarrollo social anunciados por RMV son lógicos, necesarios y hasta urgentes; sin embargo, ¿por qué hacer modificaciones en algo que ha dado resultado? ¿Por llevar la contra? ¿Por querer innovar? ¿Para encontrar el hilo negro?


RMV no prometió en su campaña reforzar la seguridad del estado con el Ejército, tampoco lo hizo en su toma de protesta; algo similar a lo realizado por Calderón al iniciar su “guerra contra el narco”, con las consecuencias por todos conocidas.


Alguien podría argumentar que la aparente tranquilidad de la que goza Puebla se debe a que “el anterior gobierno tenía acuerdos con el narco”, o que aquí viven la mayoría de los narcos y sus familias, es decir, un verdadero nido de ratas que es preciso atacar (los mismos argumentos que esgrimió Calderón para “justificar” su embestida). Supongamos que ambos fundamentos son ciertos, ¿qué va a hacer Moreno Valle? ¿Desterrar a los narcos de Puebla? ¿Matarlos a todos? ¿Encarcelar a algunos cabecillas? Calderón lo intentó hace casi ya cinco años y lo único que logró fue patear el avispero (el consumo sigue igual, y la violencia en aumento).


¿Qué pasa si RMV despierta al monstruo de las mil cabezas que actualmente duerme en Puebla? ¿Cómo explicarle a la gente cuando empiecen las balaceras, los asesinatos y los levantones? Seguramente dirá que “era necesario hacer lo que nunca nadie se había atrevido a hacer…”. ¿Y? ¿Alguien se lo reconocerá? No creo, la gente prefiere tranquilidad por encima de moralidad, al menos eso parece decir el 80 por ciento que piensa que estamos viviendo el peor momento de la historia en materia de seguridad (fuente: Encuesta Nacional sobre la Percepción de Seguridad Ciudadana en México, iniciativa de la organización México Unido Contra la Delincuencia).

 

No tengo dudas acerca de la transformación que experimentará Puebla de la mano de RMV, tiene todo para hacerlo: voluntad, recursos, apoyos, tiempo, aspiraciones políticas, sobre todo eso, aspiraciones presidenciales. La fórmula parece sencilla: “Hago un buen gobierno, contrasta con el anterior y me proyecto políticamente”. Por ello la serie de reformas y acciones que piensa emprender. El resultado también parece previsible, los poblanos notarán el cambio de una gestión a otra y estarán tranquilos de haber tomado la decisión correcta, eso si Moreno Valle no cruza la delgada línea de la seguridad pública que celosamente cuidó Marín.

 



 
 

 

 
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