Poder y Política


Manuel Cuadras

08/03/2011

 

 

El soldado que llegó a ser general


Nadie puede negar (ni tampoco menospreciar) el poder inmenso de Televisa. Es, nada más y nada menos, la empresa con mayor rating en México, la televisora más importante de Hispanoamérica, una de las cinco más importantes a nivel mundial y, en pocas palabras, la que dicta el guión principal de la política en nuestro país.


¿A qué se debe su pletórico poder? ¿Cómo (y cuándo) dejaron de ser un negocio de entretenimiento para convertirse en un multisistema gerencial de poder? ¿Cuál es la base sobre la que descansa su imperio?


Muchos científicos coinciden en señalar que “sobreviven aquellas especies que tienen la capacidad de adaptarse a distintas circunstancias”, esto sucede en todos los ámbitos de la vida: social, laboral, artístico y, por supuesto, en lo político y económico. Un ejemplo es Televisa, quien supo adaptarse a las nuevas circunstancias del sistema político mexicano a partir del año 2000.


Antes del 2000, todo mundo lo sabe, el PRI era el centro de control de lo que pasaba en México. No exageró Mario Vargas Llosa al calificar a México como “la dictadura perfecta”. El PRI era entonces la cabeza de esa dictadura, representada en la figura del presidente en turno, quien hacía las veces de general al mando… Pero como en toda dictadura (militar), existían otros componentes jerárquicos que obedecían las instrucciones del jefe máximo, tales como sindicatos, los sectores del PRI y los medios de comunicación, liderados por un soldado bien entrenado y totalmente leal al régimen: Televisa.


¿Cómo olvidar la célebre frase de Emilio Azcárraga Milmo? “Televisa es un soldado del PRI…”, eso lo dijo en 1990 (en pleno auge del salinismo), cinco años más tarde acotaría un poco más su pensamiento: “Televisa es un soldado del presidente…”. Excelente acotación que intuía el fin de una era (priato) y el comienzo de otra (alternancia).


Era inminente que el PRI algún día iba a perder el poder, y Televisa no iba a asumir la postura de un peón de batalla y dar la vida por su general. La (segunda) frase de Azcárraga es más que elocuente: si el general del batallón rojo estaba condenado a morir, habría que ponerse a las órdenes del nuevo general, y eso hicieron.


¿Qué pasó después? Lo que ya se dijo, que Televisa supo adaptarse a las nuevas circunstancias. Entendió que con la caída del PRI se abría una ventana de oportunidad enorme. Por un lado reafirmó su “institucionalidad” con el presidente, sin que esto significara que estaba a sus incuestionables órdenes; a la par de ello, aprovechó el estado de orfandad que vivían los priistas para erigirse como un papá postizo de los políticos locales con proyección, de aquellos que se acogían al manto del señor presidente. ¿Recuerda usted la película El Padrino, en que Don Corleone respaldaba la carrera artística de su ahijado Johnny Fontane? Algo así hizo Televisa con políticos locales, es decir, así como tiene su Centro de Educación Artística (CEA), en la práctica inauguró una especie de Centro de Educación Política: invertir en jóvenes promesa para llevarlos al estrellato, convirtiéndose, en los hechos, en el dueño de sus carreras.


Así, la empresa de Azcárraga impulsó carreras de gente como: Rodrigo Medina, Javier Duarte, Rafael Moreno Valle y, desde luego, sus productos estelares, Marcelo Ebrard y Enrique Peña Nieto, los dos políticos con mayores posibilidades de suceder a Felipe Calderón.


Eso es hoy Televisa, un espacio de formación de cuadros que le apuesta a llegar al poder a través de sus alumnos. Hace mucho que Televisa dejó de ser una simple fábrica de telenovelas para convertirse en un semillero de artistas y políticos (ambos figuras de TV).

 

Televisa ya no es más un soldado del sistema. El soldado escaló y se convirtió en general. Lo curioso del caso —y peligroso para los presidentes— es que aquel general graduado con honores conoce tan bien al sistema, que si se lo propusiera podría ser un serio factor de desestabilización. ¿No acaso así surgió el famoso grupo de “Los Zetas”, un grupo de militares retirados que prestan sus “servicios” a distintos cárteles…?

 



 
 

 

 
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