Poder y Política


Manuel Cuadras

09/12/2010

 

 

Peña Nieto y el“Canelo” Álvarez: dos vidas paralelas


¿Qué tienen en común Enrique Peña Nieto y Saúl Álvarez? Aparentemente nada. Uno es político, el otro boxeador; uno es del Estado de México, el otro de Jalisco; uno tiene 44 años, el otro 20; el primero es gobernador de su estado y aspira a ser presidente de México, mientras que el segundo es campeón juvenil y aspira a ser campeón mundial del CMB. ¿Tienen, entonces, algo en común? Aparentemente nada, de no ser porque a ambos los patrocina la misma empresa televisiva, la más fuerte del continente y una de las diez más importantes a nivel mundial: Televisa.


Enrique Peña Nieto ha tenido una carrera política impresionantemente veloz y ascendente. Antes de ser gobernador ocupó algunos cargos públicos en su entidad, entre los que destacan haber sido secretario de Administración del Gobierno del Estado de México (2000-2002) y diputado local en 2003, nada del otro mundo para alguien que aspira a ser presidente de la República (quizá sólo la meteórica trayectoria de Vicente Fox se compare con el fenómeno Peña Nieto).


Saúl “el Canelo” Álvarez, por su parte, también ha experimentado un despunte inverosímil (que no crecimiento) en su carrera como pugilista. ¿Quién era Saúl Álvarez hace tan sólo dos años? Nadie, un boxeador “x”, con ganas de superación, como muchos otros que hay a lo largo y ancho del país.


¿Tiene algo extraordinario Enrique Peña Nieto para aspirar a la Presidencia? ¿Es un peleador fuera de serie Saúl “el Canelo” Álvarez? ¿Es Peña Nieto el hombre de Estado que el país necesita? ¿Es el político más preparado, más capacitado, y de mejor formación de México? Me temo que no. ¿Es “el Canelo” Álvarez el mejor boxeador mexicano de la actualidad? ¿Es el heredero de grandes glorias del boxeo nacional? Tampoco. Luego entonces, la pregunta obligada es, ¿por qué son las dos figuras del momento (cada uno en su respectivo ámbito)? La respuesta es simple: por la gran cantidad publicitaria que gira en torno a ellos. Veamos.


La principal tarea del marketing es la de diseñar estrategias novedosas para vender un producto. El marketing —dicen los estudiosos— crea la imagen de un producto, haciéndolo atractivo para el mercado. Si partimos de esta definición, comprenderemos mejor el auge que han tenido Peña Nieto y Álvarez, dos de los proyectos más ambiciosos de la empresa de Emilio Azcárraga.


Televisa ha dejado de ser una fábrica de telenovelas para convertirse en un verdadero emporio del marketing, especializado, por cierto, en marketing político. La reciente incursión de artistas de TV en campañas políticas obedece a su lógica expansionista del mundo artístico al ámbito político.


Jenaro Villamil, en su libro El sexenio de Televisa, narra con toda claridad la trasformación que sufrió Televisa durante los diez años de gobiernos panistas, dejando de ser “un soldado del sistema” (como en su momento se definió Emilio Azcárraga Milmo ante el régimen priista) para hacer que los políticos de todos los partidos se volvieran “soldados de Televisa”. Vale la pena citar un extracto de dicho texto:


“Si quería dejar de ser un soldado del presidente, Televisa tenía que convertirse en una nueva maquinaria dedicada a la mercadotecnia política, mezclando su poderoso aparato publicitario y su dominio en la pantalla para doblegar a una clase política adicta a los valores del rating… La empresa demostró a finales del 2005 que podía arrodillar a los candidatos presidenciales, a la mayoría de los diputados federales y de los senadores para imponer sus intereses…


”El joven gobernador mexiquense —continúa el autor— se transformó en el modelo a seguir y en el argumento de venta más poderoso de Televisa: si lograban transformar a un político sin experiencia ni trayectoria en la figura más popular de los últimos años, entonces, demostraban que el control de las elecciones no pasaba por el Congreso sino por la pantalla…”.

 

Si preguntamos nuevamente, ¿qué tienen en común Peña Nieto y “el Canelo” Álvarez?, podremos, ahora sí, encontrar más elementos de similitud: ambos son productos de Televisa. Ambos son los golden boys de Azcárraga. A ambos les asignaron parejas famosas para afianzar su popularidad. Y ambos son tan frágiles como un globo aerostático en medio de fuertes nubarrones competitivos. Conclusión: lo que rápido sube, rápido cae

 



 
 

 

 
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