Poder y Política


IVÁN GALINDO
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11/05/2012

 

El Panal y su Combi


La Combi es un vehículo tipo furgoneta que lanzó al mercado la Volkswgen en el año de 1950. Su nombre correcto es Volkswagen Kombiwagen (abreviatura de Kombinationfahrzeug: vehículo de uso combinado), de ahí su abreviatura común que en México todos conocen (y llaman cariñosamente) como: Combi.


En nuestro país se introdujo para su venta en 1970, y no fue sino hasta 2001 que la descontinuaron. Fueron treinta años de vida útil que las combis prestaron a millones de mexicanos, sin embargo, como ocurre en todos los ámbitos de la vida, el tiempo le pasó factura a las Combis; llegaron los nuevos tiempos, la sociedad evolucionó, cambiaron los gustos, llegaron nuevos estilos, surgieron nuevas necesidades, y las combis, que en antaño fueron únicas e irrepetibles, fueron desplazadas poco a poco por otros prototipos más modernos, más confortables, más seguros, en pocas palabras: mejores.


Las Combis fueron rebasadas, tanto por su competencia interno —es decir, autos de la misma Volkswagen— como por ofertas de otras marcas. En su lugar llegaron las Caravelle, las Sharan, las Eurovan; las Suburbans, las Voyaguer, las Jeeps. Es el ciclo natural de la vida: Una opción rentable, con el tiempo deja de serla.


Me llama la atención por tanto, que el Panal haya decidido utilizar una Combi como medio de transporte e incluso como emblema de campaña.


Es bien sabido que, en cualquier campaña, los candidatos requieren de vehículos ágiles y espaciosos para transportarse de un evento a otro; de una Ciudad a otra; y de un estado a otro. Muchos optan por la ya tradicional Suburban, la cual ofrece seguridad, amplitud y comodidad, sin embargo, dado su elevado costo y su imagen ostentosa, algunos candidatos han optado (recientemente) pos elegir otras opciones más “austeras”. La Suburban es vista por muchos ciudadanos, como un símbolo de poder entre los políticos.


En ese sentido, entiendo que el Panal (y su patético candidato Quadri) hayan optado por un medio de transporte “económico y popular” —algo como lo de Andrés Manuel López Obrador de transportarse en Tsuru— pero, escoger una Combi, habiendo otras opciones más modernas e igualmente económicas, es una medida populista, hipócrita, falaz y demagógica, justo lo que representa el Panal en esta elección.


La Combi del Panal, es pues, el fiel reflejo de lo que son: una propuesta arcaica, con pinceladas modernas, con un conductor contratado únicamente para llegar a la gasolinería.


La Combi del Panal —como la mayoría de las combis que todavía subsisten— por muy “bien conservada que se encuentre” no puede competir contra otros modelos más recientes y certificados por su desempeño.


Si usted tuviera que hacer un largo viaje con su familia, ¿compraría una Combi (en estos días)? Es obvio que no. ¿Qué pensaría de alguien que le proponga viajar por todo el país en una Combi? Yo pensaría que se trata de un hippie o un aventurero. ¿Le confiaría el futuro de su familia a alguien así? ¿A alguien que NO conocía, y de pronto llega con una Combi a proponerle una travesía juntos?


Ahora bien, tengo otras dudas: ¿Gabriel Quadri en verdad viaja en esa Combi, o es solo para la foto? ¿Usted confiaría en un candidato que maneja un vehículo viejo para que lo capten los medios, y a la vuelta se suba en un auto de lujo? ¿No es tanto como jugar con nuestra inteligencia?


Es un hecho que la famosa Combi del Panal no llegará muy lejos, eso todos lo saben (incluso ellos). Lo que me parece infame es que traten de engañar a los ciudadanos, ofreciéndoles llegar a un destino, la Presidencia de la República, cuando en realidad solo tienen combustible, balatas, motor y batería para llegar a la tienda de la esquina a cobrar su cachito de lotería (pagado con el pasaje de los que se suban a la combi), y entonces sí, cobrar el premio y seguir con sus canonjías.

 

¿Y tú quieres subirte a esa combi? Quedan pocos lugares…

 



 
 

 

 
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