Poder y Política


Manuel Cuadras

12/08/2010

 

 

El estilo personal de gobernar


En 1974, Daniel Cosío Villegas publicó su excelsa obra titulada El estilo personal de gobernar, la cual era una crítica directa al presidente Echeverría y sustentaba la idea de que la personalidad del presidente se elevaba al grado institucional, es decir, las características del sistema eran el reflejo de la personalidad del gobernante, luego entonces, las patologías del hombre se convertían en patologías del sistema mismo.


Nada más cierto que lo anterior. Ejemplos hay muchos para comprobar la sencilla pero, a la vez, profunda reflexión de Villegas. El propio Echeverría (motivo de su obra) es una clara muestra de ello. Echeverría se obsesionó desde muy joven con la idea de ser presidente; lo suyo no fue un plan a largo plazo, sino una obsesión que posteriormente se convirtió en patología y terminó por enfermar al sistema (¿alguien lo duda?).


En el plano local también encontramos ejemplos que confirman dicha tesis; hagamos un recuento de los últimos tres sexenios.


Manuel Bartlett era (es) un político duro, de convicciones férreas, de posiciones claras. Su principal carta antes de ser gobernador de Puebla era haber ocupado la Secretaría de Gobernación federal en el sexenio de Miguel de la Madrid. Bartlett, el último secretario de Gobernación de seis años, hizo en su gobierno lo que estaba acostumbrado a hacer: política, política y más política (de altura). Su gobierno se caracterizó por defender la soberanía del estado ante las decisiones centrales y, en el ámbito local, don Manuel, hombre de mundo, trajo desarrollo y modernidad al estado, producto de sus innumerables viajes y estudios.


Melquiades Morales es el prototipo de hombre institucional. Conocedor de las reglas y celoso de las formas políticas. Conciliador nato, acostumbrado al diálogo. Atento y sensible a los reclamos. Morales Flores ocupó todos los cargos partidistas existentes antes de llegar a la primera magistratura del estado. Fue delegado político del PRI en varios estados de la República, posición que requiere de mucha “cabeza fría” y una gran capacidad de consenso. Como era lógico pensar, su gobierno fue altamente sensible y abierto. Sus características de gobernador conciliador fueron objeto de que, incluso (a mi parecer injustamente), se le tildara de “tibio”. Melquiades es, sin duda, un político profesional.


Mario Marín Torres fue un burócrata que llegó al poder. A diferencia de Melquiades Morales, que contaba con varias campañas que le permitieron un contacto cálido con la gente, Marín siempre estuvo en una posición de “choque” o pararrayos. Dada la naturaleza de sus puestos (siempre en la Segob), se acostumbró a imponerse en las negociaciones en vez de dialogar para llegar a acuerdos. Sobra decir que su (actual) gobierno careció de tacto y tolerancia. Su personalidad reprimida (acostumbrada a obedecer durante muchos años) se vio reflejada en su manera de gobernar, teniendo una visión patrimonialista del poder.


¿Cuál es el perfil del próximo gobernador? ¿Cómo es su personalidad? ¿Cómo será su gobierno? Veamos.


Rafael Moreno Valle es un profesional de la política. Cuenta con una gran formación académica, situación que le ha generado que lo consideren un tecnócrata. En la actividad pública, Moreno Valle ha demostrado ser un político pragmático que se encuentra libre de ataduras de cualquier ideología o grupo. Al igual que Echeverría (o quizá más), toda la vida tuvo en mente una sola idea: ser gobernador de Puebla. Dicha “fijación” provino de la profunda admiración por su abuelo, quien fue electo como gobernador del estado para el periodo 1969-1975, pero que penosamente dimitió al cargo en 1972 a causa del conflicto de intereses entre el Gobierno del estado y la Universidad Autónoma de Puebla (cuando aún no era Benemérita, pero sí Autónoma).

 

¿Cuál será el perfil del nuevo gobierno? ¿El “deseo” de ser gobernador terminará siendo una patología? ¿Será coincidencia el distanciamiento de Moreno Valle con la UAP durante la campaña? ¿O será que –inconscientemente– tiene cierta aversión hacia dicha institución derivado de lo de su abuelo? ¿Qué pasará cuando llegue la hora de las definiciones (2012)? ¿Será institucional y apoyará al candidato que designe “su partido”? ¿O mostrará lealtad a la maestra y apoyará a Peña Nieto, aunque sea de un partido distinto (mostrando nuevamente su pragmatismo político)? Una nueva ruptura se vislumbra en el panorama de Moreno Valle (2012). Es, como diría Cosío Villegas, la personalidad elevada al gobierno. Veremos…

 



 
 

 

 
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