Poder y Política


IVÁN GALINDO
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14/12/2012

 

¿Qué más sigue?


En 1959, el escritor centroamericano nacionalizado mexicano Augusto Monterroso, publicó su primer libro denominado Obras completas y otros cuentos, dentro los que destaca el célebre microcuento titulado: “El dinosaurio”, considerado el más corto de la historia.


El peculiar cuento es breve pero magistral (quizá precisamente ser tan breve es lo que lo hace magistral). Se compone de tan sólo siete palabras, escritas con armonía y articulación: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí…”. Algunos podrían decir que, en lugar de “cuento”, se trata de una simple “frase”, cosa que no es cierto. La “frase” se convierte en “cuento” cuando nos lleva de la simple reflexión a la imaginación y a la fantasía; y eso es justamente lo que despierta el minicuento de Monterroso.


¿Quién despertó? ¿Cuándo despertó? ¿Por qué despertó? ¿Qué tiempo estuvo dormido? ¿Se trata de una persona o una sociedad? ¿A qué dinosaurio se refiere? ¿Qué tiempo estuvo allí el dinosaurio? ¿Dónde es allí?? ¿Estuvo allí todo el tiempo o fue a algún lado y regresó? ¿Cambió de aspecto el dinosaurio? ¿Por qué seguía allí? ¿En qué época se desarrolla la historia? Estas y otras interrogantes vienen a nuestra mente al leer esas siete simples palabras, que juntas, dan vida a un cuento fantástico (tan fantástico como nuestra mente lo quiera).


Una de las tantas interpretaciones que la gente le ha dado a la obra de Monterroso es de carácter político, y concretamente tiene que ver con el PRI. Podríamos entonces leerla de la siguiente manera: “Cuando la sociedad despertó, el PRI todavía estaba allí…”. No sé si el autor le quiso dar esa connotación política a su texto pero es totalmente comprensible que la gente realice dicha analogía; no podía ser de otra manera si México —como diría Octavio Paz— no se puede entender si se omite al PRI.


Ahora bien, ahora que el PRI regresó a Los Pinos, ¿se podría seguir asemejando a un dinosaurio?, es decir, después de que la sociedad “despertó” en el año 2000, ¿se encontrará nuevamente con el (mismo) dinosaurio? No lo creo, por una sencilla razón: el medio ambiente ha cambiado, imposibilitando que el (viejo) dinosaurio pueda subsistir con las nuevas características; algo similar a lo que en realidad sucedió con dichos animales prehistóricos.


¿Cómo fue que desaparecieron los dinosaurios? Según los expertos, fue por un meteorito que se impactó contra la tierra, generando una gran explosión interna, que pulverizó todo lo que ahí se encontraba. Los dinosaurios no resistieron, ni el impacto, ni las consecuencias.


Lo mismo sucedió con la política en nuestro país. A lo largo de los años ha habido varios meteoritos que han impactado al sistema, provocando la lenta extinción de los dinosaurios. México ya no es el mismo que cuando el PRI dejó el poder. Los dinosaurios (que aún subsisten) presentan serias dificultades para adaptarse a un medio al que no estaban acostumbrados a vivir, un medio democrático e informado. Los dinosaurios se encuentran, pues, en peligro de extinción, sin embargo, en un deseo de supervivencia, su genética ha mutado a otras especies como reptiles y animales rastreros que aún tratan de vivir subrepticiamente de la política (algo que se debe erradicar también).

 

No me imagino a los dinosaurios del pasado moviéndose en torno a un ambiente aletargado como en antaño. La sociedad mexicana despertó y, al hacerlo recobró el habla, la conciencia, el valor y la memoria. De tal manera que si pudiéramos parafrasear a Augusto Monterroso con lo que sucede actualmente, podríamos decir que: “Cuando México despertó, el dinosaurio seguía allí, pero únicamente en la memoria colectiva…”.

 

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