Poder y Política


IVÁN GALINDO
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16/01/2012

 

La doble moral de Eduardo Rivera


El día de ayer fue el Primer Informe de Labores del Presidente Municipal Eduardo Rivera Pérez. La ceremonia se llevó a cabo en el Palacio Municipal y reflejó a la perfección lo que han sido estos doce meses de un gobierno tenue.


A diferencia de otros años, de otras administraciones, el Presidente Rivera decidió realizar un Informe “sin dispendios”, porque según él, el suyo es un gobierno “austero y honesto”, así lo anunció desde su campaña.


Sin embargo, resulta curioso que, a tan solo quince días de entrar en funciones, el Cabildo que preside Eduardo Rivera decidió aprobar un aumento de casi el doble de sueldo para él y sus regidores, cosa que, por cierto, no anunció el día de ayer.


Es de llamar la atención también, el hecho de que el Alcalde haya dicho que: “el 15 de febrero ya no tenía que ser el día del Presidente (Municipal)…”, intentando mostrar una verdadera actitud republicana de rendición de cuentas, sin embargo, el despliegue de funcionarios municipales (de todos los niveles) por todas partes de la Ciudad repartiendo folletos del Primer Informe, no significa otra cosa más que un día perdido para la administración pública municipal. Yo me pregunto: ¿qué es más importante: que un funcionario esté en su oficina haciendo las labores que le corresponden, o que esté en los cruceros repartiendo volantes…?

 

Por lo que respecta al Alcalde Rivera -quien también se sumó a la ola de repartidores- parece más una actitud histriónica, que un acto de rendición de cuentas. Hoy en día, habiendo tantos medios al alcance para llevar información al ciudadano (medios electrónicos, redes sociales, publicidad móvil, etc.), el volanteo parece ser el más arcaico; publicidad ineficiente para marcas que cuentan con bajo presupuesto. Luego entonces, la “estrategia de comunicación” implementada por Rivera, es, o ingenua, o populista.


Con lo anterior podemos establecer una conjetura un poco atrevida (pero no por ello descabellada): Si todo el día los funcionarios estuvieron en las calles promocionando el trabajo (y la imagen) de Eduardo Rivera, y por tanto, fue un día perdido para el Ayuntamiento, ¿fue o no el día del Presidente Municipal? Yo pienso que sí. Rivera opina lo contrario.


Pero volvamos a la ceremonia de ayer. En más de dos ocasiones el Presidente hizo mención a la pluralidad del Cabildo. “Nunca un Cabildo había sido tan plural en su conformación como ahora” –dijo Rivera en su discurso- y evidentemente destacó el respeto a cada una de las fracciones representadas.


Sin embargo, nuevamente los hechos contrastaron a las palabras, ya que, habiendo cinco expresiones políticas distintas a la gobernante (PAN),  el Presidente decidió ignorarlas para conocer su postura respecto al informe, es decir, por ley, el Cabildo está obligado a designar a algún regidor que de contestación al informe del Presidente; cuando existe voluntad política, el Presidente acuerda con cada fracción para que puedan fijar un posicionamiento. Es un principio básico de la democracia: darle voz a todas las fuerzas. Eso sucede cuando existe voluntad política y visión democrática. Lamentablemente no se conjugaron estos factores en el Informe de ayer. Eduardo Rivera huyó de la crítica y del disenso, y optó por el camino fácil de la lisonja y la complicidad, al más puro estilo del viejo régimen que tanto criticó. ¿Qué diferencia hubo entonces entre el Informe de Rivera y uno de José López Portillo? Ninguna, sólo faltó que el Presidente llorara y dijera que va a defender su Proyecto de las Mil Calles…


Ese fue, en suma, el acto de ayer. Un Informe con muy pocos datos duros (que son los que miden objetivamente el desempeño de cualquier gobierno) y cargado, en cambio, de temas subjetivos y frases bonitas.


En lo particular, considero que Eduardo Rivera es una persona bien intencionada, sólo que su ejercicio como político ha estado manchado entre la incongruencia, la impericia y la improvisación. Por el bien de Puebla, esperemos que adquiera mayor seriedad de cara a su segundo año de gobierno.


*Por cierto. Para nadie es un secreto que la promesa ancla de Eduardo Rivera en campaña fue pavimentar mil calles por año. Nunca dijo que serían mil calles para el primer año. Una vez más el Presidente se contradice, pues ayer anunció que para su segundo año se pavimentarán (solo) 500 calles.

 

Recuerde Señor Presidente que los compromisos quedan registrados, y que habemos algunos que sí los recordamos…

 



 
 

 

 
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