Poder y Política


Manuel Cuadras

16/12/2010

 

 

Gobierno poderoso, oposición chiquita


Todo movimiento libertario está condenado a convertirse en dictadura. Los liberales de ayer serán los conservadores del mañana, los revolucionarios idealistas, una vez triunfando, irremediablemente terminarán siendo gobernantes autoritarios (en muchos de los casos, peor que sus antecesores). Es la ley de la vida, es la seducción del poder, la que rompe alianzas, sepulta ideales y borra promesas; es lo que le pasa a todo político cuando alcanza su objetivo.


Robert Michaels explicó este fenómeno y enunció su famosa Ley de Hierro de la Oligarquía, según la cual: “aunque en principio (los líderes) se guíen por la voluntad de la masa y se digan revolucionarios, pronto se emancipan de ésta y se vuelven conservadores (…) El líder siempre buscará incrementar o mantener su poder, a cualquier precio, incluso olvidando sus viejos ideales…”


Lo mismo le pasó a Benito Juárez, lo mismo le ocurrió a Fidel Castro y lo mismo sucedió con François Mitterrand. También políticos —digamos— “más cercanos” a nosotros, atraviesan por la misma situación: Fox, Marín y, ahora, Rafael Moreno Valle.


Al igual que Fox, Moreno Valle representó la idea de un cambio; ambos se presentaron ante el electorado como la ÚNICA posibilidad (real) de sacar al PRI e iniciar una nueva etapa política, basada en la honestidad y la transparencia. Los ciudadanos, cansados de los abusos y excesos de los gobiernos priistas, les dieron (literalmente) su voto de confianza. En el caso de Fox, el tiempo y la lógica terminaron por imponerse. Las altas expectativas pronto se disolvieron ante la realidad, que tristemente corroboró que el guanajuatense habló mucho y cumplió poco, el famoso “cambio” sólo se vio reflejado en los colores institucionales, mas no en los problemas fundamentales del país.


Moreno Valle aún no empieza su gobierno y ya comenzó a hacer mal las cosas, vaya paradoja. RMV prometió en su campaña ser un gobierno diferente, un gobierno transparente en que los ciudadanos estuvieran informados y tomaran parte activa en las decisiones públicas. Con las recientes muestras de intromisión en la actual Legislatura, ¿alguien puede pensar que será un gobernante maduro al que no lo enloquezca el poder?


Moreno Valle comienza a probar las mieles del poder y hasta el momento ha dado muestras de total satisfacción. Ya sabe lo que es tirar línea y que se atienda; ya sabe lo que es manotear y echar abajo una indicación contraria a la suya; ya sabe lo que es ejercer el poder, sin escuchar más que el eco de su propia voz. ¿Se imagina cuando, en pleno uso de su poder, no exista nadie que le haga contrapeso a sus decisiones?


¿Y de la oposición, qué se puede decir? ¿Es así como los priistas conciben ser una “oposición responsable”? ¿Diciendo a todo: “sí, señor gobernador…”? ¿O su actitud (entreguista) se debe acaso a una lógica de inmunidad para el próximo sexenio? Cualquiera de las dos, es deplorable.


¿Conviene a Puebla un gobernador omnipotente con una oposición genuflexa? ¿No acaso el triunfo de Moreno Valle representaba un parte aguas en la historia de Puebla?


Viajes discrecionales, líneas de crédito millonarias, leyes con dedicatorias, imposiciones en puestos que deberían ser imparciales, oposición de a mentiritas, ¿Por eso votaron los poblanos el 4 de julio? No seamos pesimistas, esperemos a que arranque el nuevo gobierno, veremos y diremos.

 

*Un agradecimiento.


Dicen que el artista vive de los aplausos, nosotros los columnistas, de nuestros lectores. Gracias a todos ustedes por favorecerme con su seguimiento hacia mi ejercicio periodístico. Espero seguir contando con su confianza el próximo año. Felices fiestas y un prominente año para todos.

 



 
 

 

 
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