Poder y Política


Manuel Cuadras

17/02/2011

 

 

No por ser priista es inocente


La relación entre México y Francia por el tema de Florence Cassez, detenida en nuestro país desde 2006, parece haber llegado a su límite. Hagamos un recuento de los daños en un párrafo:

 

En 2006 la francesa es detenida por estar vinculada a una banda de secuestradores. Después de un largo proceso judicial, se determina la culpabilidad de Cassez. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, en un intento desesperado por ganar popularidad se adentra en el caso y solicita a las autoridades mexicanas la extradición de la francesa. México no cede. Sarkozy insiste. Sarkozy presiona. Sarkozy enloquece. El presidente galo anuncia que el año de México en Francia (anunciado meses antes) estaría dedicado a la francesa Florence Cassez. México responde y cancela los festejos.

 

La defensa a ultranza por parte de Sarkozy hacia la delincuente francesa, raya en lo absurdo, e incluso, le ha valido el descrédito de algunos miembros de su propio partido, en especial de la diputada Chantal Brunel, quien recientemente declaró: “No por ser francesa es inocente”.

 

Nada más cierto que lo anterior, no por ser francesa, su presidente debe consentir, tolerar y mucho menos defender, actos inmorales e ilegales.

 

Lo anterior me vino a la mente por un caso, diametralmente opuesto, pero con algo en común: la defensa ciega hacia un personaje oscuro.

 

Recientemente, el dirigente municipal del PRI, Carlos Meza Viveros, realizó fuertes declaraciones en torno a la figura de Mario Marín Torres y su sexenio. “Yo creo que fue el gobierno más corrupto de toda la historia”. ¿Debería iniciarse el proceso para expulsar a Marín del PRI? —le pregunta un periodista— ¡Por supuesto!, su imagen desprestigia al priismo nacional”.

 

¿Son equivocadas las palabras de Meza? ¿Están fuera de la realidad? ¿Dijo alguna mentira? ¿No acaso el gobierno de Marín ha sido el más corrupto de Puebla? ¿Es o no, Marín un desprestigio al priismo nacional? ¡Claro que lo es! Eso, todos los priistas lo saben y todo Puebla lo comenta.

 

Sin embargo, a pesar de ser una figura repudiada para la mayoría de los poblanos; a pesar dar innumerables muestras de egocentrismo y soberbia; a pesar de darle la espalda a su partido en varias ocasiones; a pesar de haber hundido al PRI en la peor derrota electoral de su historia; a pesar de todo ello, Mario Marín no es objeto de una sola crítica (ni mediana, ni pequeña) por parte del nuevo dirigente estatal tricolor, Juan Carlos Lastiri, por el contrario, en la mayoría de las ocasiones, hasta lo defiende.

 

“Se tiene que analizar a Mario Marín con un estudio serio, realista, profundo y los aspectos mediáticos dejarlos a un lado…” “Mario Marín es un activo importante del partido, me reuní con él, como lo he hecho con muchos otros actores…” “No hay traición (por parte de Marín), no hay ninguna traición de ningún tipo…”

 

¿Dejar de lado los aspectos mediáticos? ¿Se puede analizar a Marín sin recordar sus llamadas con Kamel, sus entrevistas con El Sol de Puebla y sus conversaciones románticas con una jovencita? ¿Mario Marín es un activo importante del PRI? ¿Lo sigue siendo? ¿No traicionó Marín al PRI? ¿Y la imposición de Zavala (a costa del propio PRI)? ¿Y sus reuniones en Atlixco para apoyar a Calderón? ¿Y cuando dejó morir solo a Julián y Nácer en 2001? ¿Eso no es traicionar al PRI?

 

Por supuesto Juan Carlos Lastiri dirá que ninguna de las afirmaciones anteriores está demostrada y que incluso Marín salió absuelto del difícil proceso legal que enfrentó bla, bla, bla. Alguien debería decirle a Lastiri que no por ser priista tiene que defender a Marín, sería mucho más digno que asumiera una postura crítica respecto a este oscuro personaje, ¿o acaso también quiere defender lo indefendible?

 



 
 

 

 
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