Poder y Política


IVÁN GALINDO
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19/04/2012

 

Felipe Calderón, un presidente de pena ajena


A tan sólo siete meses de dejar la Presidencia de la República; a setenta y tres días de conocer a su sucesor; y en medio de una grave crisis política por la que atraviesa su Partido (y su candidata), el Presidente Felipe Calderón parece estar desesperado, mostrando actitudes impulsivas y realizando actos improvisados tratando de ganar adeptos de donde sea (literalmente).


Calderón ha tenido un sexenio muy difícil (provocado por él mismo). Inseguridad, violencia, desempleo, derrotas electorales, diferencias con su propio Partido, teatros armados como la Influenza, atentados disfrazados de “accidentes” (Mouriño y Blake), el uso faccioso de la fuerza pública para hacer montajes mediáticos con Televisa (caso Florance Cassez), y un largo etcétera de amargas promesas, han sido las marcas y heridas del gobierno calderonista.


¿Cómo será recordado Calderón por los mexicanos? Como otro panista mentiroso que tuvo la oportunidad de cambiar muchas cosas y no lo hizo; ya sea porque no pudo, o porque no quiso, para el caso es igual.


Ante este escenario, y sabedor que su nivel de aceptación entre los mexicanos está en picada y que es prácticamente imposible levantarlo, Calderón se ha dado a la tarea de “limpiar” su imagen hacia el exterior, es decir, buscar eso que los Presidentes tanto anhelan cuando dejan de serlo: “prestigio”.


Sin embargo, en ese intento, Calderón ha cometido errores que lo han hecho ver como oportunista y desleal en el contexto internacional, sobre todo entre la comunidad latinoamericana, veamos.


Hace poco fue durante criticado por ir a Cuba, en un viaje improvisado y lleno de falsa “camaradería”. Resulta que, sin motivo aparente, Calderón decidió visitar la isla a tan solo unos días de la gira del papa Benedicto XVI. En dicho viaje, Calderón manifestó su “solidaridad” con Cuba y expresó su preocupación porque se termine el bloqueo comercial que durante décadas ha mantenido E.U. sobre la isla. Lo raro del asunto (y que justamente fue lo que hizo ver a Calderón como un oportunista) es que esa “preocupación y solidaridad” le nacen a pocos meses de irse, ¿porqué no apoyo a Cuba con esa vehemencia desde el principio de su gobierno?


La reciente expropiación del petróleo por parte del gobierno argentino en contra de los intereses de la empresa española REPSOL, también ha mostrado el mal manejo en las relaciones internacionales del gobierno calderonista, ya que, nuestro Presidente criticó fuertemente a su homóloga Cristina Fernández, al catalogar la medida como “poco inteligente”. Cierto es que México tenía intereses económicos en la industria petroquímica de Argentina (Pemex era socio del 10 por ciento de las acciones de REPSOL), sin embargo, a la luz de contexto internacional, es una incongruencia que un país que celebra cada año su expropiación petrolera como México, se oponga a que un país latinoamericano “hermano” se libre del yugo económico de una empresa trasnacional. Aunado a eso, el gobernador del Banco de México, Agustín Casterns (exsecretario de Hacienda) le corrigió la plana al Presidente al decir que “la nacionalización del petróleo en Argentina, no afectará la economía de México…”, lo cual dejó muy mal parado a Calderón.

 

Pero los actos impulsivos no terminan ahí. El día de ayer, en el marco de la Cumbre Económica Mundial celebrada en nuestro país, y en plena crisis diplomática entre Argentina-España-México por el tema del petróleo, Calderón decide cargarse totalmente del lado español, rompiendo con la tradición mexicana de mantener una postura imparcial y de respeto en las relaciones internacionales. Calderón simple y sencillamente se puso de de tapete con el Presidente español, el también derechista Mariano Rajoy. Le organizó una comida en su honor, le entregó la condecoración de “El Águila Azteca”, y poco faltó para que le hiciera una estatua junto al Ángel de la Independencia…


¿Eran necesarias tantas “atenciones” a un Presidente como Rajoy que actualmente se encuentra con problemas de aceptación en su país (igual que Calderón)? ¿Porqué lo hizo entonces? ¿Por estrategia? ¿Para alejarse de Argentina? ¿Para acercarse a España? ¿Para ganar apoyos entre los grupos conservadores?

 

Sean cuales sean los motivos que haya tenido para ir a Cuba y tratar de engañarlos; criticar a Cristina Fernández y alabar a Rajoy, me parece que Calderón ha perdido la brújula. Qué pena por México, imagino lo que pensarán de nuestro Presidente en el extranjero…

 



 
 

 

 
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