Poder y Política


Manuel Cuadras

31/08/2010

 

 

Buró de crédito político


La semana pasada trascendió en algunos medios de circulación nacional, la puesta en marcha de un proyecto por demás ingenioso y atractivo: el buró de crédito político. ¿En qué consiste? En identificar a todos aquellos políticos que tienen un adeudo con la ciudadanía y mandarlos al buró. Evidentemente, los integrantes de dicha lista morosa no son sujetos de nuevos créditos, es decir, no son dignos de confianza por la sencilla razón de que no pagan (lo mismo que ocurre cuando un ciudadano común y corriente tiene deudas con el banco).


La novedosa idea estuvo a cargo de una agrupación civil denominada Evolución Mexicana, y los requisitos para enviar a un político al buró son los siguientes:


1. Incumplimiento en tiempo y forma de sus obligaciones constitucionales
2. Incumplimiento en sus promesas de campaña
3. Corrupción, dispendio y opacidad en el uso de los recursos públicos
4. Manejo de la función pública con intereses sectarios, partidistas, alejados de las prioridades ciudadanas


La idea es fabulosa, ¿cuántos políticos conoce usted que podrían (deberían) irse directo al buró de crédito? ¿Se imagina? “Señor fulano de tal, le informamos que su cuenta presenta un saldo vencido, favor de pagar (cumplir) sus promesas antes de que acabe su mandato, de lo contrario, le informamos que pasará a nuestro departamento de cobranza en las próximas elecciones…”.


Evolución Mexicana publicó la lista de los diez políticos a nivel nacional más denunciados, entre los que destacan: Ulises Ruiz, Fidel Herrera, Rodrigo Medina, Beatriz Paredes, entre otros.


¿Quiénes serían los políticos locales con mayores deudas? A reserva de intercambiar puntos de vista en la sección de comentarios, a mi juicio destacan los siguientes:


1. Mario Marín
Sin duda son muchos los pasivos que presenta el actual gobernador. Cierto, no todas las deudas las contrajo él directamente, pero sí las más importantes (algunas otras son imputables a su llamada “burbuja”). Fue un sexenio lleno de excesos y escándalos. Muchos parientes del gobernador (cercanos y no cercanos) cómodamente disfrutaron los seis años en puestos públicos (nepotismo). La obra pública fue cínicamente inflada y llena de retrasos, lo cual incrementó las sospechas de corrupción en los contratos de asignación. Por supuesto, el escándalo que marcó el destino del sexenio: el penoso caso de Lydia Cacho, que mostró el lado más oscuro del gobierno.


2. Blanca Alcalá
Quizá sea el ejemplo más claro de lo que es estar en deuda con la ciudadanía. Muchas fueron las expectativas que generó la llegada de Alcalá a la Presidencia Municipal, primero por el hecho de su condición de mujer (la primera en ganar la capital) y, segundo (y no menos importante), su trayectoria limpia a lo largo de muchos años como funcionaria. Ojo, no estoy diciendo que su administración haya sido mala, lo que digo que es que no estuvo a la altura de las expectativas, por lo tanto, en el más estricto sentido, está en deuda con los ciudadanos. ¿Cuál es el mayor logro de Alcalá? ¿La ciclopista? ¿La pista de hielo? ¿La remodelación del Centro Histórico? ¿La rehabilitación de la laguna de Chapulco? Ninguna de ellas fueron exigencias ciudadanas y lo que es peor, ninguna de ellas fueron parte de su oferta de campaña. ¿Entonces? ¿Fueron ocurrencias en lugar de proyectos?


3. Javier López Zavala
¿Cuánto nos costó a los poblanos la candidatura del delfín marinista? ¿Cientos, miles de millones de pesos? Quizás es más fácil si lo expresamos de la siguiente manera: antes de que Javier López Zavala fuera secretario de Desarrollo Social, Puebla ocupaba el séptimo lugar (a nivel nacional) en marginación y pobreza, cuando Zavala dejó la Sedeso para ir en busca de su sueño, Puebla ocupaba ya el lugar número tres. ¿A qué se debió esto? A que los recursos públicos destinados al combate a la pobreza fueron utilizados para comprar conciencias y espacios periodísticos, en lugar de aplicarlos para su verdadero fin. ¿Corrupción? ¿Dispendio? ¿Opacidad? ¿Malos manejos de recursos públicos? Definitivamente todas las anteriores, ése el tamaño de la deuda de Zavala con los ciudadanos.

 

Se abre el espacio para comentarios, propuestas y objeciones.

 



 
 

 

 
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