Poder y Política


IVÁN GALINDO
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31/08/2012

 

La farsa de Andrés Manuel


El día de ayer, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) rechazó el recurso de queja promovido por el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, mediante el cual se solicitaba la nulidad de la elección del pasado 1 de Julio.


Legalmente significa que ha concluido formalmente el periodo de litigio del proceso electoral. Políticamente representa el último clavo al ataúd de López Obrador. No hay más allá, ni legal, ni políticamente, para AMLO.


Los Magistrados coincidieron en que: “no existen pruebas suficientes, ni fehacientes, para sustentar la demanda de nulidad”, e incluso uno de ellos, para darle mayor claridad a su exposición, citó las palabras que pasan por la mente de muchos mexicanos, y se auto cuestionó lo siguiente: ¿Cómo es posible que se diga que no existen pruebas suficientes, después de todo lo que se aportó en la demanda? A lo cual contestó que, “una probanza unilateral, no es motivo de comprobación…”, es decir (traducción), que no porque una persona afirme que sucedió un delito, quiere decir que realmente sucedió.


Las más de seis horas de sesión podrían resumirse en tres sencillas conclusiones:


1. AMLO presentó un recurso fuera de tiempo, sin embargo se lo aceptaron para no darle pretextos para victimizarse.
2. Las “pruebas” presentadas en la demanda en cuestión, eran en su mayoría interpretaciones y conjeturas del equipo de AMLO.
3. Las “pruebas” no iban acompañadas de testimoniales, lo que hacía dudar de su poder probatorio.


Como era de esperarse, el vocero de López Obrador salió a descalificar la resolución del TEPJF: “Son unos farsantes con toga y birrete –dijo Ricardo Monreal- que van a sepultar la Constitución y van a convertirse en la comparsa más vil en la historia de la democracia nacional…”


A nadie extraña estas declaraciones, es la misma actitud que ha mostrado AMLO a lo largo de los últimos seis años: descalificar a toda aquella persona o institución que no le dé la razón. Quizá por eso los mítines en su apoyo son cada vez menores. Su estrategia se le está revirtiendo, pasó de ser víctima a chantajista (poco agradable para los ciudadanos).


¿Por qué creerle a López Obrador? ¿Por qué creer que todos están en su contra? ¿Sólo porque él lo dice? ¿Quién le va a creer que el TEPJF es también parte del “complot”? Los documentos presentados por el equipo jurídico de Obrador simplemente mueven a la risa. El razonamiento de los Magistrados no estaba fuera de lugar, ni fue manipulado: ¿Cómo saber la autenticidad de las pruebas presentadas? ¿Cómo saber que no se hicieron ex profeso para presentarlas como pruebas? ¿Cómo saber que detrás de cada tarjeta (Monex), existe realmente un testimonio de gente agraviada? Y la pregunta demoledora: ¿Por qué no presentaron testimonios acompañando las supuestas “pruebas”?


La “descomunal compra de votos” que afirmaba López Obrador, se redujo a la presentación de 2,043 tarjetas (Monex), unos cuantos utilitarios, un pato, un cerdo y un guajolote, así es imposible ganar un recurso de impugnación, y también es imposible mantener el respeto y la confianza de los ciudadanos. La farsa de López Obrador, con sus declaraciones infundadas, sus chantajes, sus intimidaciones, y su mesianismo, es cada vez más evidente, como también evidente es la pérdida de credibilidad que enfrenta.

 

Qué pena por sus seguidores, ellos confiaron en un proyecto auténtico, no se merecen un líder como Andrés Manuel…

 

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