Política y Poder


Manuel Cuadras

 

“Cuando la intolerancia se convirtió en periodismo” (segunda parte)


Hacer periodismo no es cosa fácil, se requiere de una preparación, metodología, investigación, conocimientos, profesionalismo, ética y sobre todo, OBJETIVIDAD, y el concepto de objetividad lleva implícito el precepto de IMPARCIALIDAD, sólo así puede entenderse el verdadero oficio de informar, si no se cuentan con estos elementos no podemos hablar de “periodismo”.


Hablar de periodismo es también hablar de crítica, de análisis, de estudios y de rigor científico. No se puede entender la crítica si ésta no va acompañada de la responsabilidad (porque si no, se vuelve descalificación); no se puede hacer análisis si no va de la mano de la objetividad (porque si no, se convierte en manipulación); Hacer una crítica sin sustento es tanto como tener libertad sin reglas (que invariablemente derivará en libertinaje). ¿Existe alguna diferencia entre una crítica infundada y un ataque alevoso? Ninguna.


Lo anterior viene a colación por la manera en que un personaje de un periódico citadino, ha desvirtuado el difícil y decoroso oficio de informar, en una actividad de manipulación, chantaje y golpeteo político. ¿Su nombre? Enrique Núñez, director general del periódico Intolerancia.


Muchas (pero en verdad muchas) son las pruebas existentes que dan fe de la poca seriedad y profesionalismo de este sujeto para dirigir un medio de comunicación. La práctica del rumor, la intriga, la calumnia, la especulación, la descalificación, así como la construcción de conjeturas a priori, son comunes en su espacio periodístico. Cierto es que Núñez tiene todo el derecho de aprovechar su espacio para decir y hacer lo que mejor le venga en gana: decir estupideces (como de hecho lo hace), difamar personas, mofarse de ellas, etcétera, lo que no puede hacer, es confundir a los lectores presentándose como el paladín de la justicia.


Resulta curioso ver la doble moral y el doble discurso de nuestro personaje en cuestión. La administración de Melquiades Morales fue supervisada y analizada con lupa por el defensor de los recursos públicos Enrique Núñez, sin embargo, hoy no vemos el mismo interés por indagar los trasfondos de los contratos de obra pública en el Gobierno del estado. La administración municipal es otro tema que le apasiona a este sesudo analista, ya que, tanto la administración de Enrique Doger como la de Luis Paredes, han sido fuertemente cuestionadas por el uso y manejo del erario por el columnista Núñez, pero (por extraño que parezca) no mostró el mismo interés por analizar (ya no digamos criticar) la manera en que se utilizó el presupuesto del Ayuntamiento en la administración 1999-2002. Curioso, ¿no?


Más allá de las filias y las fobias personales que tiene el señor Núñez, que lo llevan a escribir, más con el hígado que con la cabeza, sorprende la manera de descartar y desacreditar todo aquello que se aleja de sus opiniones y comentarios, es decir, todo aquello que no se parece a lo que él piensa (o mejor dicho, a lo que él escribe) para él está mal. ¿Cómo se le llama a eso? Efectivamente: intolerancia.


De acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la intolerancia es la falta de respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, cuando son diferentes o contrarias a las propias. Para muestra basta un botón: En su columna de ayer, Núñez escribió lo siguiente:


De nueva cuenta (Doger) contrató a la empresa Datamática, la cual supuestamente se trasladó a Puebla para realizar el estudio de opinión en todo el estado.


“Hay que decir que los únicos elementos que se pueden obtener de esta empresa son a través de una modesta página de internet, www.datamatica.com.ar, y que tienen oficinas en Buenos Aires y Miami.”


Posteriormente dice:


“Una fuente bien informada me confió que está por publicarse —quizá hoy mismo— una encuesta de Parametría, sobre las tendencias electorales de cara al 2010.


“Será interesante conocer el estudio, sobre todo cuando está de por medio el prestigio de una encuestadora de renombre.


Lo interesante de esta encuesta es que será publicada en el periódico Síntesis.


“Quienes han seguido la historia reciente de este decadente diario, sabrán que su propietario no pondría un sólo centavo para realizar estos complejos estudios.


Evidentemente, alguien la contrató y filtró los resultados de la encuesta.


“¿De quién sospechan?


Lo veremos y diremos.”


Y finalmente:


“Por la noche de ayer apareció en el portal e-consulta la encuesta de Datamática. Y, como era de esperarse, el resultado del estudio confirma lo dicho: El espejo comprado por “El Varguitas” le dijo que es el más popular, el más carismático, el más honesto y por supuesto… el más guapo. Que Blanca Nieves lo redima.”


Hasta aquí la odiosa y repugnante cita.


¿Se da cuenta? En menos de tres párrafos el señor Núñez descalifica la labor periodística de tres medios de comunicación: Cambio, Síntesis y e-consulta. ¡Genial! Y no sólo eso, sino que además, descalifica y pone en tela de duda (sin mayor elemento que un vistazo en internet) la trayectoria de una casa encuestadora como Datamática.


Pero hay algo que no me queda claro, en mayo el periódico Cambio publicó unas encuestas de Datamática en las que Doger aparecía en primer lugar en todo (conocimiento, imagen e intención de voto), seis meses después, Cambio vuelve a publicar encuestas de Datamática donde Doger es rebasado por Blanca Alcalá; de acuerdo a la lógica de Núñez, si Doger mandó a hacer las encuestas de Datamática, ¿no hubiera sido un error político filtrarlas a un periódico?, ¿no sería evidenciar que ha sido rebasado?, ¿no sería ensartarse solito? Que yo sepa, a nadie le gusta ser rebasado, a nadie le gusta estar en segundo lugar, ¿por qué entonces a Núñez le parece “muy buena posición” (para decirlo con sus propias palabras) el segundo lugar de Doger?, ¿esperaba que estuviera más abajo?, ¿por qué?, ¿por las columnas que le ha dedicado?, ¿o esperaba que alguien más estuviera más arriba? (en segundo lugar por ejemplo) ¿Quién?


Núñez critica a las empresas Datamática y Parametría, y al hecho de que tres medios de comunicación hayan publicado sus encuestas, pero, ¿qué podemos decir de la “casa encuestadora” del diario Intolerancia?, ¿alguien sabe quién la encabeza?, ¿algún politólogo reconocido, algún experto en estadística, o será que Núñez la dirige?, ¿qué trabajos serios ha realizado?, ¿dónde puede alguien checar su currículum, integrantes, experiencia, vitrina metodológica, etcétera?, ¿tiene aunque sea una “modesta página de internet” como la de Datamática?, ¿No será que se trata de una encuestadora “patito” que se encuentra al servicio algún buen cliente?


¿Se da cuenta el tamaño de la incongruencia e INTOLERANCIA de Núñez? ¿Acaso una persona como ésta, que piensa que tiene la verdad absoluta y critica sin fundamentos las opiniones y trabajos de los demás, puede tener algún reconocimiento o mérito? ¿Qué importancia pueden tener los “análisis” de una persona que de empleado taurino, pasó a ser reportero de deportes y que en la actualidad golpea mediáticamente y sin argumentos a quien le venga en gana?


Finalmente, sería bueno preguntarle a nuestro personaje, adicto a poner apodos a las personas, ¿por qué su brillante ingenio y sátira política, no la ha llevado al grupo dominante en el estado? Replanteo la pregunta porque seguramente (Núñez) no la entendió: ¿por qué si es adicto a poner apodos a los políticos, nunca ha puesto un apodo a algún marinista?


Y por cierto, ya que hablamos de apodos, de Núñez he escuchado los siguientes: el “Loquito” Paredes, el “Varguitas” poblano, “Manolín y Chilinski”, el “Bananón” Nares, y por supuesto, “Beto y Enrique”. Como exclusiva para los lectores de cambio: ¿saben ustedes qué apodo tenía el mismísimo señor Núñez (adicto a los apodos) en la Universidad? Les doy unas pistas:


-Es de Plaza Sésamo.


-Es alto y torpe.


-Tartamudea hasta cuando piensa.

 

¿Lo conocen?

 



 
 

 

 
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